Mi hija no quiere ir con su padre

Mi hija no quiere ir con su padre,

Sentir el rechazo de tus propios hijos es uno de los dolores más desgarradores que puede sentir un padre en sus carnes.

Fomentar ese rechazo y no ayudar a que tus hijos tengan una mejor relación con el otro no es el camino más adecuado para ayudar a tus hijos en su camino a hacerse mayores.

No somos conscientes de lo mucho que condicionamos a nuestros hijos con nuestras opiniones o gestos. Lo mucho que les influye nuestro estado emocional durante y tras la ruptura de un matrimonio o pareja.

El que dirán pese a lo mucho que hemos avanzado sigue condicionando mucho nuestros pasos.

Hijo: Papá quedan tres semanas para que tengamos que pasar a semanas alternas por custodia compartida, pero te mandamos este mensaje porque queremos seguir como estamos.

Tu opinión y la de la mamá es importante, pero nosotros creemos que nuestra opinión también cuenta y que tenemos mucho que decir en esta situación. Nadie ha tenido en cuenta nuestra opinión, no queremos estar cambiando de casa todas las semanas, queremos estar como hasta ahora, seguir en casa de la mamá y verte fines de semanas alternos.

Permíteme que te ponga en antecedentes. Un padre que por el bienestar de sus hijos admitió firmar un periodo de carencia de dos años en un convenio de mutuo acuerdo, previo a iniciar la alternancia semanal en custodia compartida, admitió una concesión que se convirtió en su peor trampa.

Una familia de una pequeña población y una familia la materna acostumbrada a actuar de cara al que dirán en su entorno.

El dolor de sentirse rechazada, la familia perfecta, la pareja perfecta, sin problemas de dinero con unos hijos preciosos, el cuento de Disney en su máxima expresión.

Pero, un padre que había sufrido años de terapia por sentirse culpable de haber dejado de amar a su mujer. Años aguantando una relación que no le llenaba y todo por evitar hacer daño a sus hijos, sufriendo en silencio, viviendo en una total angustia vital al no sentirse feliz.

Desgarrando su alma al alargar una situación que él sabia no le llevaba a ninguna parte.

¿Somos egoistas por pretender ser felices?

Una madre que hervía de rabia al sentirse rechazada por este hombre, una mujer que se sentía despreciada al enterarse que a los pocos meses de su ruptura él había empezado una relación con su mejor amiga.

Sentirse sustituida como madre al tiempo de la ruptura la llevaba a no encontrar mejor modo de devolver el dolor que sentía que condicionar a sus hijos a que no vieran a su padre.

La llevaron al punto de prohibir a sus hijos que permanecieran en la misma habitación que la nueva novia de su padre.

¿te imaginas lo que para unos niños de 8 años puede suponer eso?

Aunque te pueda parecer imposible son situaciones que vemos de manera más habitual de la que te pudieras imaginar.

Cuando una hija se niega a ver a su padre, o “mi hija no quiere ir con su padre” se convierte en una situación real, suele generar ansiedad, culpa y confusión en ambos progenitores.

Desde el punto de vista legal, esto puede implicar el incumplimiento del régimen de visitas, aparición de conflictos severos, y hasta intervención judicial. En este artículo analizamos cómo abordar esta situación, los derechos, responsabilidades y posibles vías legales.

Desde el punto de vista del padre: mi hija no quiere verme

Para el padre cuya hija rechaza o evita verlo, la situación es dolorosa, pero hay pasos legales y prácticos a seguir:

  1. Comprobar si existe un régimen de visitas establecido por convenio regulador o sentencia judicial. Si ese régimen existe, es vinculante: la obligación del padre no custodio a ejercer visitas es legal, pero también hay obligación mutua de colaborar para que se cumpla.
  2. Dialogar y buscar mediación. Intentar acercarse al otro progenitor para averiguar por qué la hija rehúsa ver al padre: puede haber factores emocionales, de relación, de distancia, nuevos entornos, etc. Un mediador familiar puede facilitar una conversación estructurada y de bajo conflicto.
  3. Proponer terapias psicológicas. Contar con la ayuda de terceros ajenos a los protagonistas puede ayudar a desbloquear los problemas. Quien impide o dificulta puede llegar a entender que no lo está haciendo bien y quien insiste en avanzar más rápido puede aminorar su ansia al ver que alguien interviene acercando las posturas.
  4. Registrar cualquier obstáculo: si el progenitor custodio impide efectivamente el acceso, comunicaciones, visita, o crea un ambiente hostil que dificulte el acercamiento, es muy útil documentar fechas, mensajes, situaciones que demuestren ese impedimento. No basta con tener la razón hay que poder demostrarlo con pruebas en el juzgado.
  5. Solicitar al juez el cumplimiento del régimen de visitas. Cuando no hay voluntad del menor por causas externas válidas, el padre puede acudir al juzgado para exigir cumplimiento forzado del régimen de visitas ya fijado legalmente.
  6. Actuar con prudencia emocional: mostrar paciencia, coherencia, constancia. No forzar físicamente, pues la reacción puede agravar el daño emocional. Dependiendo de las edades un mal paso te puede llevar a la ruptura total de la relación, ten presente que cuando un hijo se posiciona en la mayoría de las ocasiones lo hace con quien cree más débil o vulnerable.

¿Por qué mi hija no quiere cumplir el régimen de visitas?

Las razones pueden ser múltiples, algunas justificadas, otras no:

  • Edad y desarrollo emocional: en edades adolescentes, algunos menores comienzan a cuestionar la autoridad, la convivencia, los horarios. Puede manifestarse rechazo por obligaciones escolares, sociales, etc.
  • Relación deteriorada: si antes había falta de vínculo afectivo, distancias geográficas, carencia de calidad en el tiempo que pasan juntos, puede haberse erosionado la relación.
  • Influencia del progenitor custodio: a veces se transmite al menor mensajes negativos hacia el otro progenitor. Esto puede generar rechazo influido, lo que algunas fuentes reconocen como posible indicio de síndrome de alienación parental.
  • Situaciones especiales: nuevas parejas, cambios de hogar, nuevos horarios laborales, problemas de traslado, etc., que complican cumplir las visitas.
  • Problemas previos no resueltos: conflictos no gestionados, pérdidas, traumas, incluso violencia, pueden afectar mucho la actitud del menor.

El Síndrome de alineación parental en la custodia de un hijo

El síndrome de alienación parental (SAP) también conocido como alineación parental, aunque no está regulado formalmente como un síndrome en las leyes españolas, sí es tenido en cuenta por los tribunales como factor jurídico relevante cuando hay pruebas suficientes de manipulación o de impedimentos provocados por uno de los progenitores.

Algunos puntos clave:

  • Se investiga si hay una actitud sistemática por parte del progenitor custodio que fomente rechazo injustificado del menor hacia el otro progenitor.
  • No basta con que el menor exprese rechazo: debe valorarse con informes psicosociales, periciales, declaraciones de testigos, historial previo de relación.
  • El juez puede adoptar medidas para corregir la situación, por ejemplo modificar el régimen de custodia, imponer supervisión de visitas, uso de puntos de encuentro familiar, etc.

¿A qué edad se tendrá en cuenta la voluntad del menor si se niega a ver a su padre?

La voluntad del menor empieza a cobrar peso cuando tiene madurez suficiente para discernir.

No existe en la ley española una edad fija en todos los casos, pero algunas orientaciones jurisprudenciales:

  • En edades preadolescentes y adolescentes, especialmente a partir de 15-16 años, los tribunales suelen valorar mucho lo que el menor dice, siempre que no esté bajo una influencia indebida.
  • Se toma en cuenta si el menor entiende las consecuencias de esa decisión, si puede expresarse libremente, si hay presión externa.
  • Aunque el menor manifieste rechazo, ese rechazo no determina automáticamente que se suspendan las visitas o la convivencia: hay que examinar causas, motivaciones y perjuicios posibles.
  • La voluntad del menor no condiciona el resultado automáticamente, hay que valorar el interés superior del menor, lo que realmente beneficia al mismo aunque sea contrario a su propia voluntad.

Qué hacer legalmente en este tipo de casos

Aquí van pasos prácticos y jurídicos que puede tomar un padre:

  1. Consultar con abogado especializado en derecho de familia, para evaluar si hay incumplimiento legal del régimen de visitas o indicios de alienación parental.
  2. Solicitar informe psicosocial al juzgado, para que un profesional evalué la situación emocional del menor, la relación con ambos progenitores y otros factores.
  3. Presentar demanda de ejecución del régimen de visitas, cuando ya existe sentencia o convenio regulador que fija visitas, y estas no se cumplen.
  4. Si hay alienación parental probada, pedir modificación de medidas: custodia compartida, reordenación de visitas, etc.
  5. Si el menor tiene edad apropiada, solicitar que sea escuchado en el proceso judicial para expresar su opinión, pero siempre bajo protocolos que aseguren que no está siendo influenciado.

Consejo de Javier González, abogado especialista en Divorcios

Hasta que mis hijos no llegaron al intento de suicidio no me di cuenta de lo mucho que les condicionaban nuestras palabras, nuestros gestos y nuestras emociones. Por nada del mundo te deseo tener que vivir una experiencia tan impactante, por eso, recuerda que aunque no lo entiendas o compartas desde la interpretación de la otra parte y lo que siente está haciendo lo que cree mejor para tus hijos. Mi mejor consejo ante el rechazo de tus hijos es compasión y doble entrega de amor.

Parece fácil de decir y de recordar, pero al momento de aplicar es donde nos domina la emoción y nos dejamos arrastrar por el dolor, nuestro ego herido nos domina y devuelve el ataque recibido. Ahí es donde debes recordar donde te puede llevar mantenerte en esta postura.

Conclusiones

Todo lo que hagas ante el rechazo de tus hijos debes hacerlo desde la calma, actuar dominado por la rabia y los deseos de venganza solo va a multiplicar el dolor que estás viviendo.

No te fustigues si una vez más te has dejado arrastrar por la rabia de lo que está experimentando y has actuado desde la emoción, ten compasión contigo mismo, lo más importante es que cuando seas consciente de que el odio no es el camino vuelvas a actuar desde la calma del amor.

El juzgado solo es un paso y un medio, debes acudir a él desde la calma de ser el único medio para lograr el resultado final.

Referencias

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