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Como superar un divorcio. Historia de un padre de dos niños que además es abogado

El mundo que conocías se tambalea a tus pies y de repente una década después te encuentras en el punto de partida. Empiezas a revivir situaciones que creías superadas hace años. Y hay una pregunta que martillea tu cerebro de forma constante ¿Cómo voy a superar el divorcio?.

Toda persona que se enfrenta a vivir su divorcio lo primero que hace es verlo todo desde el DOLOR. En su campo de visión sólo observa lo negativo de esta nueva etapa. Nuestro compañero Javier recuerda su ruptura hace más de 10 años y lo primero que se le viene a la mente es pasear por la playa tratando de encontrar algo positivo a la nueva situación que se le planteaba delante.

Hoy más de 10 años después y habiendo invertido los últimos 2 años intensamente al aprendizaje del crecimiento personal, sabe un secreto:

Detrás de todo DESAFIO se esconden LAS MEJORES BENDICIONES. Todo SUCESO por doloroso que sea esconde un maravilloso REGALO, sólo hay que saber buscarlo.

Y otra máxima que quiere compartir y de la que ahora es consciente. Aquello en lo que te centras se expande y sin ninguna duda, cuanto más te centras en el DOLOR más DOLOR aparecerá en tu vida.

  • Te planteas miles de problemas porque no sabes dónde vas a vivir.
  • Problemas porque tienes que volver a casa de tus padres y ya habías olvidado lo que era estar bajo la dirección de tu madre.
  • Problemas para ponerse de acuerdo con el reparto de los bienes en común.
  • Problemas para seguir trabajando de tener un negocio en común.
  • Problemas para hablar con los niños fuera de los horarios establecidos en sentencia.
  • Problemas, problemas y problemas.

Tu cabeza empieza a querer escapar de tanto problema, no soporta la presión de estar todo el día dando vueltas a multitud de problemas cuyo foco principal es el divorcio.

Tras la ruptura nuestro compañero Javier, tenía un seguro médico y decidió acudir a terapia psicológica para recibir ayuda especializada en esta situación que estaba viviendo.

Acudía semanalmente y el psicólogo le explicaba que debía pasar de forma necesaria por una serie de etapas de dolor o duelo.  Desde la negación, la indiferencia, la ira…hasta llegar a la aceptación.

¿Es necesario pasar por todas las fases?

El psicólogo se empeñaba en indicarle que debía estar mal, sentirse hundido, enfadado, que debía incluso llegar a una fase en la que debía odiar a las mujeres por lo que había vivido.  Según él era necesario vivir esa sensación para pasar página. Sin embargo, Javier se negaba a estar MAL, el no quería sentirse hundido.

Durante las primeras semanas tras confirmar que la separación no era algo temporal sino definitivo, se centró en tratar de eliminar los sentimientos de amor que todavía le quedaban.

Debía asumir que esta historia se había terminado, en la situación de nuestro compañero era una situación multiplicada porque se unía el hecho de que su ex además de la madre de sus hijos, era su primera novia formal y su primera relación sería.

Vivir la ruptura fue un auténtico Tsunami emocional para él

Pero hubo una idea en su cabeza que jamás desapareció, que brillaba en la oscuridad de su mente como las luces parpadeantes de un neón en la noche más cerrada.

“Creo en el amor verdadero”

Por lo que había vivido en su casa desde pequeño al igual que el resto de las personas, su modelo o patrón de comportamiento, de los que aprendemos nuestra forma de comportarnos es de sus padres. Y lo que él había vivido era una pareja completamente enamorada, besos de amor, caricias, abrazos. Sus padres eran la viva estampa del amor romántico.

Su creencia respecto al amor era y había sido siempre el reflejo de sus padres, siempre había soñado con encontrar a la mujer de su vida y envejecer a su lado.

Cuando tras 8 años de matrimonio el cuento de hadas se fragmentó para Javier fue un duro momento emocional.

Pero su mente le repetía: Creo en el amor verdadero, Creo en el amor verdadero.

No estaba dispuesto a rendirse, a pensar como hacen la totalidad de los recién divorciados “No vuelvo a echarme novio/a ni en pintura”, Javier, desde el primer momento pensó. Esto ha ocurrido porque tenía que conocer a mi media naranja de verdad, a aquella mujer que de verdad va a compartir mis sueños, mi vida y con la que disfrutar de la vida mientras envejecemos.

El universo es muy sabio. Aquello en lo que piensas, lo materializa.

Si tras tu divorcio te centras en pensar voy a ser un desgraciado, todo va mal, todo es un infierno, pues te regalará justo lo que estas deseando. Una montaña de problemas para que sufras, padezcas y lo pases mal.

Pero si tu mente se centra en AMOR, en felicidad, en alegría, también aparecerá en tu vida para que lo disfrutes y te deleites.

¿Magía?   No. Son las Leyes Universales de la Manifestación, el universo no distingue entre positivo o negativo, sólo obedece y aquello en lo que te centras con mayor intensidad emocional es lo que se materializa en tu vida.

El divorcio es un MOTIVO con MAYUSCULAS para refugiarse y escudarse. Es la etiqueta perfecta para excusar el estar mal, el estar viviendo momentos complicados, el estar TRISTE, DEPRIMIDO, HUNDIDO.

Pero no hay que olvidar que el DOLOR es un estado vibracional de mucha intensidad, por lo que si nos centramos en exceso en ese DOLOR podemos terminar convirtiendo nuestra vida en un auténtico infierno.

Ante la pregunta, ¿Cómo superar un divorcio?

No somos psicólogos, pero si podemos hablar desde la experiencia personal de haber sufrido el proceso.

Y lo que nuestro compañero Javier hizo fue centrar su mente en los mejores pensamientos positivos, se centró en el AMOR, “creo en el amor verdadero, se que voy a ser feliz”.

Javier empezaba a experimentar con el poder de la atracción y todas las noches escribía y repetía 30 veces unas rudimentarias afirmaciones.

Usaba el poder de la escritura y la repetición constante para implantar en su subconsciente sus mayores deseos.

Una de sus afirmaciones era:

“Me caso con Maria y vivo feliz”

Pero, el universo no actúa de forma inmediata, existe la Ley de la GESTACION, o el periodo de tiempo que es necesario entre que los deseas, lo visualizas en tu mente, lo sientes y se materializa.

Paso por una relación puente, cuyo nombre era María y curiosamente, casualmente o como nos gusta nombrarlo a nosotros CAUSALMENTE, 2 años después de su divorcio el universo le puso en el camino de su actual mujer de la manera más atípica.

Ellos ya se conocían habían sido vecinos de escalera con sus respectivas parejas en el mismo edificio en el que habían vivido durante años.

Ella trabajaba en Mercadona, y Javier apareció en el supermercado, al que nunca había ido a comprar. Habitualmente compraba en otro centro que por CAUSALIDADES del universo estaba en reformas ese preciso día y no se podía acceder. Al entrar ella le recibió con una maravillosa sonrisa y Javier que estaba activado en “Creo en el amor verdadero” lo recibió como una posible señal maravillosa de oportunidad de amor.  La saludo al entrar y le dijo:

Voy a coger un paquete de botellas de agua y vengo a tu caja.

Ella pensó que era una expresión típica para cortar la conversación y que cuando volviera se pondría en otra caja con menos cola. Pero Javier, cogió sus botellas de agua y se puso pacientemente en la cola de su caja. Aguardo su turno y aprovechó los escasos 2 minutos que se tarda en cobrar un paquete de agua para tratar de provocar un algo más. No sabía porque pero interiormente algo le atraía mucho de esa chica.

Se pusieron al día de que ambos estaban divorciados, CAUSALMENTE en las mismas fechas, que ambos habían vivido divorcios causalmente COMPLICADISIMOS y de hecho se retaron a contarse en un café para ver cuál de los dos había pasado por una situación más complicada.

Pagó su compra, la cogió  y tras despedirse se dispuso a salir del supermercado, y algo le hizo pararse. En su mente veía ¿Cómo piensas tomar ese café si no tienes su teléfono?

Se dió la vuelta y le preguntó ¿Cómo quieres que nos tomemos ese café si no tengo tu teléfono?

Ella dudo, posteriormente incluso le confesó que estuvo a punto de darle los números cambiados, pero algo le hizo darle el número correcto.

Javier no espero, (AL UNIVERSO LE GUSTA LA ACCIÓN INMEDIATA)  nada más salir la llamó para que identificara su teléfono y esa misma tarde la llamó, algo le decía que debía hacerlo. Cuando estuvieron hablando por teléfono, el hecho de que Javier tuviera la custodia completa de sus hijos y que él la llamara para poder cuadrar fuera de los periodos en los que él tenia a sus hijos, la picó la curiosidad. Y quedaron un 25 de diciembre a tomar ese café.

Desde ese café ya llevan 7 años juntos, felices, amándose y no hay día que Javier no agradezca que algo le impulsara a pedir ese teléfono.

A los 6 meses de conocerse ya convivian juntos y a los 3 años celebraron una maravillosa boda. ¿Sabés como se llama la mujer de nuestro compañero?

Exacto, Maria.

No EXISTEN LAS CASUALIDADES, TODO ES CAUSALIDAD.

¿Cómo se supera un divorcio?

Queriendo ser FELIZ, no dejándose arrastrar por lo que se supone que debe de hacer toda la gente. Creyendo desde lo más hondo de tu corazón que todo ocurre por algo. Que el divorcio es una segunda oportunidad para aprovechar la vida. Siendo consciente de que existe una vida mejor y que todo lo que ocurre es porque en realidad hay algo hay arriba que quiere que disfrutes la vida de tus sueños y te está animando a que vuelvas a buscarlo con todas tus fuerzas.

En el caso de nuestro compañero Javier, su divorcio era necesario, porque debía conocer a su actual mujer y ser realmente FELIZ. Así que ahora, lo único que puede hacer es agradecer por haber pasado por ese suceso porque le ha permitido conocer el verdadero AMOR.

¿Y tu?, ¿Qué suceso extraordinario has vivido gracias a tu divorcio que te ha permitido darte cuenta de que es la mejor oportunidad para transformar tu vida?, déjanos tu comentario.

Las 8 preguntas más frecuentes que sobre vacaciones escolares se hace todo divorciado en Navidad

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A una semana de las vacaciones escolares, es cuando los padres divorciados más se dan cuenta de lo mal que tenemos organizada la vida actual. Vivimos en un continuo día de la marmota. Te levantas por la mañana, a carreras preparas los desayunos, levantar a los niños, a perseguirlos para que estén listos. A carreras para que se suban al coche y lleguen a tiempo al cole. Dejas a los niños en la puerta de la guardería, colegio o instituto sin tan siquiera aparcar, y a todo correr a trabajar. Los más privilegiados vuelven a casa al mediodía, comen nuevamente a carreras y de vuelta al trabajo, antes de que puedas ni relajarte. Al final de la tarde salir otra vez corriendo para llegar a recoger a los niños tras las actividades extraescolares.

El ritmo frenético continúa en casa. Las meriendas, los deberes, perseguirles para la ducha, y entre medias, lavadoras, recoger ropa o planchar. Y cuando crees que has acabado, toca preparar la cena. Llegas literalmente a la cama como un guerrero tras una batalla. Totalmente derrotado, prácticamente sin fuerzas y cuando te quieres dar cuenta y más plácidamente estás descansando vuelve a sonar el despertador y empiezas otras vez a correr contrarreloj.

Mientras los niños llevan la cuenta atrás de los días que les quedan para su ansiada libertad del colegio, los padres llevamos otra cuenta inversa. Tememos la llegada de las fechas vacacionales. Y los padres divorciados peor. Tienen literalmente “vacacionofobia”.

Ufff, ¿Cómo me voy a organizar para poder atenderlos si no tengo vacaciones y estoy solo?

 Sin ninguna duda los periodos de vacaciones son uno de los momentos donde más divorcios se producen porque incrementamos a niveles épicos nuestro estrés habitual. Rompemos por completo la rutina diaria y el ritmo de vida actual nos impide disfrutar del tiempo con nuestros hijos.

Vivimos en una continua carrera de la rata. Constantemente subidos a la rueda corriendo sin parar y sin llegar a alcanzar ningún destino.

Para evitar que el estrés aumente todavía más, ante las dudas más habituales que surgen en vacaciones, en este post pre vacaciones navideñas nos hemos propuesto dar solución a 8 de las preguntas más frecuentes que suelen plantearnos los clientes en proceso de divorcio al llegar estas fechas:

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1.- ¿Qué calendario es el que sirve de referencia para saber con exactitud los días de vacaciones que me corresponde disfrutar?

Lo primero que debemos mirar ante cualquier duda relacionada con las relaciones padres-niños es el convenio regulador o la sentencia. Cada abogado especializado en familia, en función de los conflictos que ha vivido ha adaptado las cláusulas de los convenios que redacta para tratar de evitar esas concretas situaciones a sus futuros clientes. Y de forma idéntica cada juez de familia utiliza su particular modelo de cláusulas genéricas según lo que su gusto y personal experiencia.

Debemos tener presente que cuando los convenios han sido redactados fruto del acuerdo es mucho más habitual encontrar cláusulas más extensas y detalladas, ajustadas a las concretas características del supuesto. Porque han intervenido dos abogados especializados en familia que han velado por evitar todas aquellas situaciones que pueden llegar a ser conflictivas. En el caso del proceso contencioso, es menos frecuente puesto que los jueces se limitan a establecer (salvo petición expresa de alguna de las partes) a establecer convenios con cláusulas más estándar.

Así que, antes de dejarte llevar por una opinión generalizada o lo que se comenta en los grupos de Whatsapp, te recomendamos que leas con sumo detenimiento tu convenio o sentencia.

Tu convenio o sentencia es la piedra angular o la base en la que encontrar la mayoría de las respuestas a tus preguntas o dudas.

De hecho, si consultas a tu abogado especializado en familia sobre este supuesto, lo primero que te va a decir es:

Tengo que leer tu convenio para ver que ponía.

En la mayoría de las ocasiones el calendario que sirve de referencia para determinar los periodos de vacaciones es el calendario escolar del centro escolar al que asisten los menores. En caso de inexistencia el de la comunidad autónoma en la que se ubica el centro escolar.

Veáse el link aquí del calendario escolar de la Comunidad Valenciana:

http://www.ceice.gva.es/es/web/centros-docentes/calendario-escolar

En el caso de no venir regulado expresamente siempre se va a tomar el calendario oficial de la comunidad autónoma en la que se encuentre el centro escolar al que acuden los menores.

Preguntas como:

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2.- ¿Desde qué día me corresponde empezar el periodo de vacaciones en compañía de mis hijos? O ¿Cuándo los devuelvo?

Para su respuesta es IMPRESCINDIBLE acudir a nuestro primer consejo, debemos leer con detenimiento el concreto convenio o sentencia. Porque, existen infinidad de variables, desde convenios que reflejan que empieza el periodo de vacaciones al día siguiente del último día lectivo, aquellos que indican que empieza el último día lectivo, otros indican que serán a las 10:00 horas del día siguiente al último lectivo…etc.

Si no viene reflejado expresamente habrá que tener presente que por norma general los periodos de vacaciones escolares se distribuyen por mitad. Y vacaciones es todo aquel periodo de tiempo no lectivo o sin clase. Es decir, desde el día siguiente al fin del curso (puesto que el último día de clase es lectivo) y hasta el día anterior al comienzo de las clases. Computando conforme al calendario escolar del centro escolar se cuentan el total de días de vacaciones, y se distribuye por mitad.

Por lo que aquel progenitor al que le corresponda disfrutar del primer periodo lo recogerá del domicilio del progenitor custodio al día siguiente de finalizar las clases.

Y ¿A qué hora? Si no viene regulado expresamente, lo habitual es ponerse de acuerdo entre los propios padres en función de sus horarios laborales o preferencia en relación con aquel horario que mejor se adapte a su hijo.

Lo mejor, establecer siempre un horario fijo para todas las recogidas y todas las entregas para evitar confusiones.

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3.- ¿Quién elige que período corresponde a cada uno de los padres?

La respuesta es nuevamente “leer tu convenio”. Cada uno lo especifica de una concreta forma.

Esta era una pregunta que solía generar mucho conflicto y que por suerte se va mitigando sus efectos mediante la introducción de cláusulas tipo como “Los años pares disfrutará de la primer periodo de vacaciones el padre y la madre el segundo. Y los años impares a la inversa”.

De hecho en una vista un fiscal me comentó, nosotros utilizamos una regla nemotécnica para facilitar que se sepa a quien corresponde “Los años Pares al Padre y los iMpares a la Madre”.

Hemos visto muchos convenios que debido a la dificultad laboral de los padres dejaban muy abierto el elegir los periodos. Con cláusulas del estilo: “los años pares elegiría que periodo desea disfrutar el padre y los años impares la madre debiendo ponerlo en conocimiento con una antelación de 15 días al inicio del periodo vacacional”.

En Casasempere abogados creemos que la mejor opción es evitar el conflicto, sobre todo en los momentos iniciales. Alcanzar un consenso suele ser más complicado debido a lo reciente del dolor de la ruptura. Por ello, consideramos que la primera opción planteada es más beneficiosa porque no limita al otro padre a tener que saber qué periodo va a elegir para poder solicitar en su trabajo su periodo a disfrutar. Creemos que es más fácil organizarse sabiendo sin necesidad de depender del otro padre qué periodo concreto te va a tocar disfrutar.

De hecho, hemos vivido infinidad de situaciones en las que hemos tenido que llegar a solicitar una modificación de medidas con el sólo objetivo de cambiar este medio de elegir los periodos de vacaciones para evitar esa dependencia. La llegada de los periodos vacacionales suponía otra fuente de discusión ante la negativa a anticipar que periodo se iba a querer escoger.

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4.- ¿Tengo un viaje programado que he de hacer?

Para evitar conflictos siempre recomendamos que seamos muy estrictos con los periodos y que nos ajustemos para planificar nuestros viajes a los días en los que sabemos con absoluta certeza que nos corresponde disfrutar de los niños.

Es mejor pecar de responsabilidad que sobrepasar el plazo.

Imaginemos que tenemos billete de vuelta comprado sobrepasando nuestro periodo de vacaciones. El otro padre se va a ver perjudicado porque habrá perdido un día su periodo de disfrute. No va a tener más remedio que aguantarse y esperar a la llegada, pero puede ser un motivo de solicitar ejecuciones, abrir trámites en el juzgado y sobre todo generar conflicto entre las partes.

Ahora, imagínate que fuera el día de salida y el otro padre no te los entregara cuando correspondía. Te quedas con los billetes y sin poder embarcar.

Lo mejor es evitar en la medida de lo posible depender de la buena voluntad del otro padre. Porque por mucha cordialidad que pueda haber siempre pueden surgir imprevistos de última hora. Por eso, si tienes programado un viaje para estas navidades te aconsejamos que escojas como día de salida al menos 1 día después de la fecha en la que te tienen que entregar a tus hijos para evitar llevarte un sobresalto o tener que cambiar de billetes con el sobre coste de última hora.

5.-¿Necesito autorización para viajar al extranjero con mis hijos? 

Es sin ninguna duda otra de las preguntas más habituales y que más se repiten en estas fechas. Más cuando se quiere disfrutar de la nieve fuera de España.

Para dar respuesta debemos distinguir dos supuestos:

  1. A) Viajes por Europa o dentro del territorio Schengen y
  2. B) Viajes Internacionales fuera de este territorio.

En el primer supuesto lo normal es que no exista la más mínima pega si el menor viaja acompañado de uno de los dos progenitores, pero se debe tener presente que conforme al Reglamento (CE) 562/2006 los agentes fronterizos pueden solicitar los documentos acreditativos del parentesco y en su caso, solicitar la pertinente autorización de viaje debidamente tramitada.

Para evitar estar autorizando cada vez que el menor sale de viaje con uno de sus progenitores, se están empezando a introducir en los convenios una cláusula de autorización en el que expresamente ya queda autorizado siempre que viaje acompañado de uno de los padres.

Fuera de territorio Europeo, es indudable que al pasar por el puesto fronterizo y ver que son menores, nos pueden exigir la pertinente autorización firmada al comprobar que no van acompañados de su Padre y Madre.

Por ello, lo mejor es evitar sorpresas y cuidarse en salud, no cuesta nada pedir permiso y tener firmado el documento, así como, viajar junto con el testimonio (original debidamente compulsado por el juzgado) de la sentencia.

El modelo de solicitud lo puedes descargar aquí:

http://www.guardiacivil.es/es/servicios/Procedimientos_administrativos/Permiso_para_salida_de_menores_al_extranjero.html

Recuerda que debes llevar la documentación que acredite la filiación, como puede ser el libro de familia y la patria potestad mediante la sentencia.

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Y si lo que estás buscando es la forma en la que puedes tramitarla te dejamos este otro enlace:

http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/ServiciosAlCiudadano/SiViajasAlExtranjero/Paginas/QueDeboHacerAntesDeViajarAlExtranjero.aspx

6.- ¿No consigo hablar por teléfono con mis hijos en vacaciones?

Es que soy boba, me he pasado todas las vacaciones pendiente de que su padre hable por teléfono a diario con sus hijos. Pero en cuanto le toca su mitad, no hay forma de poder hablar con ellos. O no me lo coge o está apagado.

Esta pregunta es un clásico a lo largo del año, pero en periodos de vacaciones se nos multiplica.

Lo primero que nos gustaría es que todos aquellos padres o madres que impiden el contacto telefónico con los niños al otro padre o madre durante las vacaciones, se preguntaran:

¿A mí me gustaría que me lo hicieran?

Entendemos que puede resultar pesado el tener que estar pendiente del teléfono y que en muchas ocasiones los niños no quieren hablar, más en estas fechas, que entre juntarse con familiares y los regalos de navidad, están enfrascados con sus juegos. Pero siempre debemos procurar ponernos en la posición del otro padre. ¿Cómo me sentiría yo si me ocurriera a mi?.

Y más aún cuando quizá es tu primera navidad sin tus hijos.

En la mayoría de los convenios y sentencias se incluyen cláusulas de comunicación para dejar regulado y definido cómo, en qué horario y con qué frecuencia.

A nuestro modo de ver, la frecuencia no debería estar limitada. Debería  permitirse a todo niño que  lo deseé el hablar con su padre o madre en el mismo momento que lo solicita.

Pero para evitar conflictos se pueden establecer franjas de tiempo, del tipo, “ En los periodos vacacionales, el padre al que le corresponda disfrutar de la compañía de sus hijos se obliga a tener operativo para recibir llamadas todos los martes y jueves desde las 18:00 horas hasta las 20:00 horas.”

Con ello, al menos se limita la frecuencia y se delimita un concreto horario en el que tener que estar pendiente. Ello, ayuda a que no se tenga que estar a cada paso pendiente del móvil por si llama el otro padre o madre.

Seguramente te estás preguntando. ¿Y si el padre o la madre quiere llamar o saber de su hijo a toda hora?

Pues debemos entender no se puede estar informando cada paso que se da. Y que ahora tras la ruptura cada uno tiene su vida y sus planes.

Es muy común recibir como queja:

-Es que le pregunto y no me contesta dónde está ni con quién. ¿Tengo derecho a saber dónde está mi hija, no?

Sin ninguna duda ese afán de saber en todo momento lo que hacen los retoños es un denominador muy común, principalmente al inicio de la ruptura. Pero poco a poco se va atemperando.

Aconsejamos iniciar una labor de educación, ser muy disciplinado en comunicar al otro padre en aquellas situaciones de gravedad, como pueden ser enfermedades, fiebres altas, momentos de salud delicado o sucesos (caídas graves, extravíos…).  Si acostumbramos al otro padre a saber que en los momentos de gravedad va a estar debidamente informado, se relajará y dejará de pensar que la falta de comunicación es por causa de que algo va mal. Se trata de acostumbrar a que la falta de noticias por nuestra parte es positivo en lugar de negativo.

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7.-¿Puedo comprarle un móvil a mi hijo para que reciba mis llamadas?

Como poder se puede, pero creemos que hay que tener en cuenta la edad de tu hijo, porque esta pregunta nos la han llegado a hacer con niños de 4 años. ¿De verdad crees que tu hijo con 4 años va a estar pendiente de llevar el móvil encima? ¿De verdad crees que va a estar pendiente de cargar la batería?

Esta opción puede ser una buena solución con niños pre adolescentes a partir de 11-12 años, que ya son más responsables de sus cosas. Y de hecho, libera al otro padre de tener que estar pendiente de su móvil para atender las llamadas.

Ante todo, debemos intentar que poner un móvil no sea otra fuente más de conflicto. ¿Quién va a pagar el coste de esa línea?  Hemos vivido situaciones en las que el padre ha comprado sin ni siquiera comentarlo un móvil a su hijo con 6 años. Esto provoca un enfrentamiento del padre custodio con su propio hijo, el cual, quiere ser mayor, usando su móvil a discreción, pero al llegar al domicilio custodio se encuentra con que, con buen acierto, se le retira y limita su uso.

Todo lo relacionado con los hijos debería ser calmadamente hablado y pactado para evitar problemas.

No es la primera vez, que un padre divorciado para hacer una gracia a sus hijos les regala no sólo un móvil sino que va más allá. Aparece con una mascota (perro) y provoca una responsabilidad en el domicilio materno sin haber consultado previamente.

Este tipo de situaciones provocan tensiones innecesarias. Debemos entender que al romper la relación de pareja ya no formamos parte de la voluntad de la otra persona y que debemos consensuar aquellas cosas que van a afectar en su propia casa antes de ponerlas delante de los ojos de los niños.

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Casos y situaciones de un divorcio. El peligro de las percepciones

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Ufff ya verás la que se lía ahora. Seguro que se pone hecho un energúmeno. Mierda, me va a denunciar otra vez, con lo tranquilo que estaba todo.

¿Te has dado cuenta de que nos pasamos la vida prejuzgando y anticipando el resultado? Vemos muchos casos de divorcio en los que los resultados ante situaciones similares son de lo más variado. Y todo por la misma razón.Vivir desde echar la culpa en lugar de asumir la responsabilidad.

Antes de hablar con nuestro ex, ya hemos visualizado en nuestra mente que se va a enfadar, que no lo va a entender, que todo va a ir mal. Anticipamos el fracaso sin ni siquiera haber intentado hablar.

El pasado lunes la ex mujer de nuestro compañero de despacho Javier, le remitió un whatsapp en el que le indicaba que por cuestiones de pruebas médicas no iba a poder recoger a su hijo mayor a la salida del instituto. Y que si él podía hacerle el favor de recogerlo y llevarlo a su casa.

Hasta aquí todo parece normal.

Pero, y si os decimos que está en marcha un proceso de modificación de medidas iniciado por la madre en el que solicita la custodia exclusiva del hijo mayor. ¿Cuál crees que habría sido la reacción normal de cualquier padre que se ve enjuiciado ante una petición de ayuda en un momento así?

La respuesta habitual es un rotundo NO. ¡Al enemigo ni agua!.

¿Y que pensaríais si ahora os digo que el martes a las 17:39 de la tarde nuestro compañero Javier, empezó a recibir llamadas insistentes de la madre de los niños, de su hermano y de su propia madre?

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Ante tanta insistencia fue consciente de que había pasado algo fuera de lo habitual.  Si a esa primera intuición le sumas que al contestar una de las muchas llamadas de su hermano, escuchó suspiros de que algo urgente estaba pasando, pero por mucho que gritaba no le oían. Era como en la típica escena de la películas de tensión en el que parece que todo se alinea para poner mucha más tensión y emoción. Pues bien, en ese instante aunque recibía la llamada y contestaba a él no le oían, con lo que parecía que no había contestado.

El marcar continuo desesperado de unos y de otros tratando de comunicarse con urgencia, hace que se pisen en la conexión y que siempre aparezcan comunicando. Por lo que durante unos minutos la angustia se multiplica haciendo temblar su pecho.

Cuando consiguió hablar con su hermano, éste le preguntó ¿Oye tu tenías que recoger al niño hoy?

Un escalofrío recorrió su cuerpo. Empezó a pensar todo lo que había ocurrido, espera,  estaba convencido que sólo le pidieron el favor de recogerlo el lunes.

Empezó a escuchar como su hermano empezó a criticar a la madre de los niños, ¡Esta loca seguro que no te ha dicho nada y ya te la quiere liar!, Hermano, te he llamado enseguida porque mira que si va y te denuncia. Yo no me fio un pelo.

Javier pidió calma y tranquilidad. Antes de hablar quería asegurarse bien si el error no era de él, para evitar echar leña al fuego.

Colgó el teléfono y abrió el whatsapp, subió nervioso hasta el mensaje del lunes y leyó poniendo todo su foco y atención en las palabras del mensaje recibido:

 “Tengo unas citas médicas a primera hora de la tarde hoy y mañana, me puedes hacer el favor y recogeis a Adrian del colegio?”

Sus ojos se quedaron fijos en esas tres palabras “hoy y mañana”. Su mente estaba convencida de que cuando lo leyó sólo ponía “mañana”.  Estaba convencido de que sólo era el lunes. De hecho había pasado por delante del instituto y estaba totalmente tranquilo de que su madre lo había recogido.

A las 18:09 llamada de la madre. El niño estaba esperando en el instituto, todo ha quedado en un susto. Está bien.

¿Cuál crees que habría sido la reacción normal de unos padres ante casos de divorcio con una relación tensa ante una situación similar?

Gritos, reproches, culpabilizar….y un largo etc.

Sin embargo, su primera reacción nada más descolgar fue pedir unas sinceras disculpas, explicar de forma tranquila y demostrando que él también se había asustado por la situación que no se había percatado que en su mensaje de whatsapp le decía “hoy y mañana”.

Le explicó que estaba totalmente convencido de que no tenía que ir a por él.

¿Cuál crees que hubiera sido la reacción normal de cualquier madre divorciada con una relación más que tensa con el padre de sus hijos ante casos de divorcio similar?

Gritos, reproches, culpabilizar…..y un largo etc.

Pero cuando sus primeras palabras fueron amables y sinceras con un sentido “Lo siento” todo cambió. Al asumir la total responsabilidad por lo que había ocurrido. La reacción de la madre fue:

No te preocupes, vamos todos acelerados, tenía que haberte enviado otro whatsapp hoy para recordártelo.

A lo que Javier respondió: La verdad es que No, es mi total responsabilidad, te pido disculpas porque no leí con atención tu mensaje.

Acto seguido le pidió que le pasará a su hijo Adrián para pedirle disculpas porque llevaba desde las 16:30 esperando en el patio del colegio a que su padre llegara para recogerlo.

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Y le explicó que ante otra situación igual debía de entrar en secretaria y pedir que llamaran por teléfono. Y si no, que él sabía que a escasos 5 minutos de su instituto estaba la casa de su padre.

La moraleja de esta historia:

Muchas veces cometemos errores, pero eso no significa que seamos malos padres. Simplemente somos seres humanos que erramos.

El resultado de todas tus acciones está en función de cómo enfoques cada situación que vives.  Si en lugar de asumir el 100 % de responsabilidad, Javier hubiera empezado a gritar  y a reprochar a la madre porque no le había recordado nada. Si hubiera culpabilizado echando los balones fuera para sentirse bien, para autoengañarse de que él lo hace todo perfecto, sólo habría echado un leño más al fuego de la mala relación. Habrían acabado como en otras muchas ocasiones, colgando el teléfono encendidos para no escuchar más descalificativos y respirando nervioso, pensando que esta situación jamás tendría fin.

¿Y si el secreto para eliminar el conflicto es empezar a ver todas las situaciones desde la total responsabilidad personal?

En esta situación ambos padres asumieron la responsabilidad. Ninguno de ellos se culpabilizo. Ninguno atacó al otro. Y por eso el resultado final fue un simple susto y lo que es mejor. Una reacción de madurez de los dos padres que se acerca mucho más al amor y que consigue desterrar el conflicto.

Pero, ¿Y si no le hubiera puesto esas 3 palabras “hoy y mañana”?

¿Y si a la madre se le hubiera olvidado avisarle que tenía que recoger a su hijo esas dos tardes?.

Javier, quiere pensar que su reacción hubiera sido igual de tranquila.

¿Qué es lo peor que ha pasado?

Que el niño, con 14 años ha estado esperando una hora extra en el colegio. Nada más.  Al final no ha pasado nada grave que justifique un enfado, un enfrentamiento o un descalificativo entre ambos padres.

Pero vamos a ser honestos. Estamos convencidos de que al decir que hubiera tenido una reacción similar, se autoengaña. Seguramente se habría dejado dominar por su mente que lleva años queriendo hacerle ver que él es mejor padre, mejor cuidador, mejor educador… y habría sido un motivo nuevo para poner en duda la labor de la madre.

Sin embargo, la experiencia de ayer le ha servido para reflexionar.

Lo primero que hizo es entender la preocupación de la madre. Tras llamarle a él y no recibir respuesta inmediata, llamó desesperada a su hermano y después a la abuela.

Y se preguntó ¿Qué hubiera hecho yo en su situación? Exactamente lo mismo, porque ella está acostumbrada a que siempre que Javier le dice que él se ocupa de recogerlo, siempre lo hace.

Al llegar a casa del médico y ver que su hijo no estaba, es más que entendible que se acelerara y que desesperada llamara a todos. Eso nos demuestra que pese a todo lo que la mente de cualquier padre quiera pensar es una madre que se preocupa de su hijo.

Y después debemos admirar que su reacción final tras las disculpas fue excelente. En lugar de señalar y culpabilizar como se ha estado haciendo durante años, se puso en la situación de Javier, vió su preocupación en su voz y comprendió que en verdad había sido sólo un despiste. Algo que por desgracia le puede suceder a cualquiera.

¿No crees que es el momento de que empieces a ver todo lo que ocurre con tu ex desde otra perspectiva? ¿No crees que es el momento de entender que cada uno hace en cada momento lo mejor que sabe y ante un error que veo no significa que no quieras a tus hijos o te despreocupes de ellos

Cuéntanos que situaciones has vivido, que te han hecho reflexionar igual que como lo hizo Javier y su ex. Dinos en que situaciones has culpabilizado en lugar de responsabilizarte y todo ha terminado en una discusión monumental con tu ex.

Sentencia novedosa sobre extinción derecho uso vivienda familiar ¡Si metes en ella a un tercero, todos a la calle!

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¿Cómo que tengo que seguir pagando la mitad de la hipoteca, el seguro de la vivienda y el IBI?

Pero si ya está viviendo con otro.

¿Me estás queriendo decir que les voy a pagar la casa a esos dos, mientras yo tengo que vivir por cojones en casa de mis padres?

¡Si entre hipoteca, pensión de alimentos y extraescolares no me llega ni para comer!

¡Esto es increíble! ¡vaya mierda de justicia!

Comentarios como estos son habituales en nuestro despacho cuando tras un divorcio la custodia de los hijos menores se atribuye en exclusiva a la madre y conforme establece nuestro código civil en su ya más que famoso, más en estas fechas, artículo 96, en consecuencia también se le atribuía el uso del domicilio familiar.

¿Y qué pasa ahora con la famosa sentencia que ha visto la luz esta misma semana?

Primeramente, queremos aclarar que, como es habitual, los medios de comunicación se hacen eco a su “manera” (no debemos olvidar que ellos no dejan de lado su objetivo de generar audiencia, muchos de ellos por encima de todo y todos) y para ello, resaltan en “titulares” aquellas características de la noticia que saben que va a generar el máximo de expectación, aunque en muchas ocasiones sea erróneo.

Y gracias a las redes sociales y a la velocidad de la información, se generan legiones de comentarios, en foros, en noticiarios, se abren infinidad de debates y opiniones. Y nos encontramos con que el espíritu real de la primera notica llega  al usuario-espectador totalmente desvirtuado.

La gente afectada por el tema empieza a hacerse preguntas como ¿Me han dicho que con la nueva sentencia del Supremo me tengo que salir de la casa? ¿Cuánto tiempo tengo para irme?¿Entonces tengo que romper con mi novio?

Lo curioso del caso, es que como en otras muchas ocasiones, nos encontramos que los protagonistas de los debates ni tan siquiera se han dignado en leer el contenido de las sentencias, que en este caso concreto su protagonista, el letrado de Zaragoza D. Felipe Fernando Mateo Bueno, con total generosidad para aquellos que sentimos auténtica pasión por ejercer la abogacía, nos ha regalado en su blog, poniendo a disposición de todos el contenido íntegro de las 3 sentencias que conforman este novedoso giro en la jurisprudencia de nuestro alto tribunal respecto a la extinción del derecho de uso de la vivienda familiar.

Lo primero de todo agradecer a nuestro compañero Felipe Fernando Mateo Bueno por este gesto y como contribución a su magnífica labor, os dejaremos al final de este post el enlace a su artículo para ayudarle a difundir su logro. Y para que todas aquellas personas que se encuentren en una situación similar puedan acceder a la sentencia novedosa y conocer de primera mano su contenido.

En segundo lugar, compañero queremos agradecerte tu pasión, se puede observar al visualizar el video que acompaña a tu post que al igual que nosotros tienes auténtica pasión en el ejercicio de tu profesión y que sientes como propia esta causa (me interesa destacar de su video, una foto de fondo de su hija abrazando a su padre, un dibujo seguramente hecho por ella y una taza con un gran corazón rojo donde se puede leer un corazón diciendo “te quiero papa”. Todo su contenido te hace sentir al visualizarlo el cosquilleo en el cuerpo que se siente cuando algo te está llegando a lo más fondo del alma, que sólo se consigue cuando el que habla es el corazón.

Esa pasión por ayudar, de la que nos sentimos identificados, hace creer que lo imposible es posible, pese a que todo está en contra, legislación, doctrina, jurisprudencia. El confiar en que la jurisprudencia y las leyes deben adaptarse a los nuevos tiempos y para ello, deben existir abogados valientes pero también clientes que crean en su causa y que sean osados para seguir adelante en causas que a veces por los tiempos y los costes se quedan a mitad del camino.

A veces la casualidad, que a nosotros nos gusta nombrar por su verdadero nombre, “causalidad”, hace que como en este caso sea el Ministerio Fiscal el que dé el primer paso ante el Tribunal Supremo. Simplemente, esto tenía que ocurrir porque, como siempre decimos, las leyes van siempre muy por detrás de la realidad de la sociedad y ya era hora de que se diera un impulso que  equilibrara la aplicación de la ley a la realidad que viven muchas familias.

Así que, desde estas líneas, nuestro más profundo agradecimiento al cliente que ha creído en su causa y al abogado que con su vocación también creyó en el cliente y en la causa. Nuestra más sincera enhorabuena a ambos por ser los protagonistas de un cambio que va a suponer un antes y un después en el día a día de muchas personas.

 Dicho esto, convendría preguntarse. Y con esta Sentencia ¿Qué va a pasar ahora?

la extincion derecho vivienda familiar

 

Pues como muy bien indica su protagonista ya tenemos una sentencia que abre el camino para generar un cambio en los juzgados que permita evitar muchas situaciones de auténtico abuso, que bajo el amparo legal durante años los profesionales del derecho hemos vivido de la mano de nuestros clientes.

Hemos visto como la atribución del uso de la vivienda familiar se convertía en un bloqueo legal a la definitiva liberación patrimonial fruto de la ruptura de pareja. Amparándose en la consolidad jurisprudencia, la existencia de hijos menores provocaba que muchas mujeres se negaran en rotundo a la concesión de otras formas de custodia con el simple hecho de que al obtener la custodia exclusiva iban a disponer de la atribución del derecho de uso de la vivienda familiar como mínimo hasta la mayoría de edad de los hijos comunes.

Propietarios atados de por vida a un inmueble por el simple hecho de haber firmado una hipoteca en común para dar una vivienda digna a sus hijos. Bloqueados durante décadas a la espera de que los hijos alcancen la mayoría de edad para poder favorecer la negociación que permita desbloquear una situación que en la mayoría de las ocasiones es injusta con el que se queda fuera de la vivienda, que también es propietario.

Al final los particulares intereses patrimoniales y económicos superan a los verdaderos y únicos intereses que deben primar en los procesos de divorcio con hijos menores.

Nuestro compañero Javier González, especialista en el despacho de estos temas, vivió en sus propias carnes esta situación, durante un año la atribución del uso del domicilio familiar quedó otorgado en medidas provisionales a sus hijos y a su madre, la cual, introdujo a los pocos días de su salida del domicilio familiar a su nueva pareja a convivir con ella y los hijos comunes.

Durante ese año él abonaba de forma puntual la mitad de la cuota de hipoteca, mitad de seguro de la vivienda, mitad de los recibos de Ibi e incluso pagaba la mitad de la Comunidad de Propietarios porque en aquellas fechas él no estaba  especializado en familia y creía tener que abonar también dicho gasto. Pero todo eso lo hacía feliz, sabiendo que sus hijos estaban dentro de la que había sido su casa desde sus nacimientos.

Durante dicho periodo de tiempo su ex mujer y madre de sus hijos ni se planteaba disolver la copropiedad, bien vendiendo el bien común o bien adquiriéndolo  en su totalidad compensando a la otra parte con la mitad de su valor.

No fue hasta que en la sentencia de divorcio a finales de 2009 se le atribuyó a Javier la custodia exclusiva de los hijos menores. Entonces, la vida de su ex mujer dio un giro de ciento ochenta grados y ésta se vio fuera de la vivienda, momento en el cual la posibilidad de liberar la propiedad común empezó a ser de su interés.

Cuando Javier entró en la vivienda lo primero que hizo fue subir fotografías de la vivienda a portales de venta on line, así como poner a la venta el inmueble en todas las inmobiliarias de la zona. En aquel entonces ninguno de los dos podía asumir el quedarse la vivienda y compensar al otro con el valor de su mitad.

 

A los 10 meses de tenerlo a la venta se produjo el acuerdo de venta con un comprador interesado, se pagó el resto de hipoteca pendiente y se repartieron al 50 % el excedente obtenido. Se liberó una situación de copropiedad sobre un bien inmueble que tras el divorcio sólo uno podía disfrutar y que limitaba a ambos en su capacidad económica. Esta copropiedad sólo podía generar futuros desencuentros y problemas económicos entre ambos.

Javier pudo acceder a la vivienda y con ello permitir la entrada de inmobiliarias y visitantes interesados en su compra, pero la situación real que se ha vivido hasta la reciente sentencia era de completo bloqueo. Imposibilidad de acceder con visitas, imposibilidad de obtener fotografías recientes, desinterés en la venta si no alcanza en muchas ocasiones un precio completamente desorbitado y carente de lógica, fuera de la verdadera valoración a precio de mercado.

¿Y por qué contamos este hecho?

Porque esta es la situación habitual que se vive por desgracia en muchos supuestos de matrimonios divorciados con hijos menores y que arrastran además la compra en común de una vivienda que ha sido la vivienda familiar.

Aunque también debemos reseñar que existen infinidad de supuestos en los que ambas partes son conscientes del cambio de vida que supone el divorcio o la ruptura de la relación de pareja y de la necesidad de adaptarse a las nuevas circunstancias tras la ruptura.

De remar juntos, acumulando el esfuerzo de ambos, de sumar los sueldos a tener que vivir en muchas ocasiones con un salario en solitario que al no contar con la suma del salario del otro cotitular puede ser considerado de “indigno”.  El divorcio o la ruptura hace que pases de poder permitirse ciertos caprichos en común, de querer mantener el mismo nivel de vida, la misma casa, a que automáticamente pases a vivir por encima de tus propias posibilidades.

Sin ninguna duda se hace necesario readaptar tu vida y ello en muchas ocasiones supone poner a la venta la vivienda que tanto sudor y esfuerzo ha supuesto adquirir.

¿Y no puedo hacer nada con la vivienda de la que soy propietario hasta que los niños que están con la madre sean mayores de edad?

Esta pregunta es habitual en el despacho.

El primer gran cambio que supone esta sentencia es que abre la vía para DESBLOQUEAR la inamovilidad de los bienes inmuebles. Hasta la fecha la atribución del uso y disfrute de la vivienda impedía liberar a los propietarios del inmueble común. Con la nueva sentencia se extingue ese derecho de uso de la vivienda familiar al momento de entrar una tercera persona en la que fue domicilio familiar y dejan de aplicarse los criterios hasta ahora habituales.

1.- Deja de considerarse vivienda familiar

2.- Extingue el derecho de uso de la vivienda familiar.

En consecuencia, entran en escena los otros factores que se tienen en consideración a la hora de establecer un derecho de uso sobre la misma. En este sentido recordamos nuestro post sobre el uso y disfrute de la vivienda familiar. El él explicamos los factores que son tenidos en consideración para establecer el derecho de uso sobre la vivienda familiar.

Por lo que, a raíz de esta sentencia corresponde establecer una limitación en el uso de la vivienda que permita favorecer que ambas partes alcancen un acuerdo que permita desbloquear la situación de copropiedad.

Después de leer con detenimiento las sentencias creo que sus propios fundamentos de derecho dejan realmente claro los motivos de este cambio. Y por ello, creo adecuado transcribir parte de su contenido, porque su claridad ayudará a todos los lectores a entenderlo.

En la sentencia de primera instancia de fecha 17 de abril de 2017, dictada por el Juzgado de Primera Instancia nº 3 de Valladolid, se presentó una Demanda de modificación de medidas amparado en el cambio de circunstancias provocado por el hecho de convivir la demandada con su nueva pareja en el domicilio familiar.

Y se solicitaba:

“(…) la extinción del derecho de uso de la vivienda que constituyó el domicilio familiar en favor de la madre con los hijos pudiendo proceder las partes a la venta de la misma o a su adjudicación a uno de ellos con el consiguiente abono al otro del importe correspondiente, y alternativamente y si no se estimare dicha pretensión principal se modifique el importe de la pensión de alimentos que el padre satisface reduciéndola a la suma de 125 euros por cada uno de los hijos.”

La parte demandada se opuso a dicha petición alegando que no se daban los requisitos para la modificación puesto que no se habían alterado las circunstancias que existían al momento de dictarse la sentencia de divorcio. Y que el hecho de que la pareja de la madre viviera en el domicilio familiar, no afectaba para nada al uso del domicilio familiar que tiene atribuido como progenitora custodia. De hecho, para el supuesto de que se acreditase el incremento de los ingresos del padre o llegara a limitarse el uso y disfrute del domicilio familiar otorgado a la madre y a los hijos, se solicitó el incremento de la pensión de alimentos de los menores de cara a sufragar los gastos que supondría el alquiler de una vivienda para ellos.

En dicha sentencia de instancia se resalta lo siguiente al respecto del uso de la vivienda:

“La asignación de la vivienda familiar a los hijos menores de edad y a la progenitora custodia (art 96 del Código Civil) es una manifestación del principio favor filli, de carácter taxativo que no permite interpretaciones temporales limitadoras.

La jurisprudencia mayoritariamente se ha pronunciado en el sentido de que el progenitor custodio que tenga una relación con una tercera persona que conviva en el que fue domicilio familiar donde también viven los hijos menores de edad, para nada afecta al derecho de los hijos a seguir utilizando la vivienda(…)

Por lo expuesto no procede la extinción del uso del domicilio familiar que se acordó en su día en la sentencia de divorcio”.

Sin embargo, en cuanto a la pensión de alimentos argumenta que en uso de la reciente sentencia del Tribunal Supremo de fecha 19 de enero de 2017, que indica que cuando convive una nueva pareja en el que fuera domicilio familiar sí debe tener dicho hecho transcendencia en el orden económico y por lo tanto ser causa para aplicar una rebaja en el importe  de la pensión de alimentos.

extincion derecho a la vivienda familiar

Acreditado que al momento de dictarse la sentencia de divorcio la madre vivía sola con los hijos en el domicilio familiar y que ahora convive con una nueva pareja en la referida vivienda, estimó adecuado rebajar la pensión al entender que la nueva pareja que convivía en el domicilio familiar debía contribuir con los gastos de la familia que han formado.

Y ante ello, en su fallo estimó parcialmente la sentencia acordando modificar únicamente el importe de la pensión de alimentos que el padre abonaba por sus hijos, reduciéndose de 500 € mensuales que se estipuló en la sentencia de divorcio, a 400 € mensuales (200 euros por cada hijo).

En el segundo escalón de esta batalla legal, al resolver el recurso de apelación que se interpuso con la Sentencia anteriormente mencionada, la sección Primera de la Audiencia Provincial de Valladolid, centró su argumento en que la sentencia de instancia no había resuelto la extinción del derecho de uso de la que fue la vivienda familiar por la entrada en la vivienda a convivir maritalmente con la demandada y sus hijos una tercera persona.

“La sentencia da por probada la alteración sustancial de las circunstancias producidas en el caso enjuiciado por la convivencia marital con la esposa de un tercero que ha pasado a residir en la que fue la vivienda familiar. La cuestión debatida entre las partes es pues de naturaleza jurídica para determinar las consecuencias que dicha entrada debe producir respecto a la asignación del uso de la vivienda familiar que en la sentencia de divorcio se atribuyó a esposa e hijos.

Es decir, la modificación de las circunstancias inicialmente se dan por probadas, existen circunstancias respecto del momento inicial, como es, el hecho de que ha entrado en escena una tercera persona.

Y sigue diciendo la propia sentencia de apelación:

“Pero esta resolución no resolvió una pretensión de extinción del uso como el que ahora se pretende sino simplemente si la introducción de un tercero en la vivienda familiar podía tener esa repercusión de rebaja del importe de las pensiones alimenticias de los menores.

Es decir, no ha existido respuesta por parte del juzgador en relación a la solicitud de extinción del derecho de uso de la vivienda familiar por la entrada de un tercero a convivir en la vivienda.

La juzgadora “a quo” deniega la pretensión principal con el argumento de que la introducción de un tercero en el domicilio familiar no tiene por qué afectar al derecho de los hijos de seguir utilizando la vivienda. Pero por el mismo argumento tampoco tendría porque influir en la reducción del importe de la pensión alimenticia de los menores ajenos a la relación de la madre con una nueva pareja, pareja que no tiene ninguna obligación alimenticia con los hijos y que además al no haber contraído matrimonio en un régimen como el de sociedad de gananciales por la vía de esta sociedad tampoco tendría que hacerse cargo de la alimentación y educación de los hijos del actor y demandada.

La sentencia de la Sala Primera cuya tesis se aplica al supuesto enjuiciado lo hace invocando razones de equidad y justicia. Las mismas razones pueden utilizarse para no seguir manteniendo el derecho de uso de una vivienda cuando de dicho derecho se beneficia un tercero ajeno al matrimonio y sin ninguna relación, por lo mismo, con el actor que ha de seguir contribuyendo a sufragar el importe correspondiente de la cantidad financiada para su adquisición y de los impuestos que la gravan de manera que si el cónyuge a quien ha sido asignado el uso desea iniciar, como ha sucedido, una relación de convivencia con una tercera persona lo justo y equitativo es que proceda a liquidar la sociedad  ganancial a la que pertenece la vivienda y a instalarse con su nueva familia en una vivienda o inmueble diferente con el que el cotitular de la primera vivienda no tenga ninguna obligación ni vinculación .“

En dicho sentido indica que “Respecto de la atribución del uso de la vivienda que se contempla en el primero de los apartados del art. 96 del Código Civil la Sala Primera ha sentado el criterio de que uno de los factores para eliminar el rigor de la norma del art.  96.1 es que la vivienda no tenga el carácter de familiar.

Aplicando el criterio expuesto al caso enjuiciado considera esta sala que la vivienda litigiosa, antes del hecho de la entrada en la vida de la esposa de su nueva pareja, podía seguirse considerando como vivienda familiar en cuanto servía a un determinado grupo familiar aunque desmembrado y desintegrado tras la crisis matrimonial. Pero precisamente por la entrada de una tercera persona en el ámbito sentimental de la esposa y materialmente en la que fue vivienda familiar hace perder a la vivienda su antigua naturaleza de vivienda familiarpor servir su uso a una familia distinta y diferente. Por ello la sentencia de la sala Primera de 19 de noviembre de 2013 solo considera, con una voluntad de permanencia de manera que usando este criterio consideramos que desaparecida esa familia, bien unida o disgregada, la vivienda ha de perder también la consideración de vivienda familiar. Porque como señala la sentencia citada no puede calificarse de familiar a la vivienda que no sirve a los fines del matrimonio y estimamos que no tiene sentido que los hijos y el custodio sigan manteniendo el uso del inmueble que ya no sirve a sus primitivos fines más allá del tiempo que se necesite para liquidar la sociedad de gananciales.

extincion derecho de la vivienda familiar

Con todos estos argumentos, en su Fallo declaró que el derecho de uso de la vivienda familiar atribuido en su día a esposa e hijos quedará extinguido en el momento en el que se proceda a la liquidación de la sociedad de gananciales, dejando sin efecto el pronunciamiento que reduce la pensión de alimentos a la suma de 200 euros por cada hijo.

Y quedaba el último escalón. El más importante. El del Tribunal Supremo. A este escalón se accedió por recurso presentado por el Ministerio Fiscal alegando como fundamento la infracción del artículo 96.1 del Código Civil, por vulneración del principio prioritario del interés del menor, conforme a la jurisprudencia de esta Sala.

Permite a la Sala Primera del Tribunal Supremo entrara a resolver sobre un asunto que hasta la fecha no se había pronunciado. El efecto que produce el hecho de la presencia de un tercero en la vivienda familiar cuyo uso fue asignado a la esposa e hijos menores.

Y esto lo fundamenta la sentencia de la siguiente manera:

“(i) El derecho de uso de la vivienda familiar existe y deja de existir en función de las características que concurren en el caso. Se confiere y se mantiene en tanto conserve este carácter familiar. La vivienda sobre la que se establece el uso no es otra que aquella en que la familia haya convivido como tal, con voluntad de permanencia. En el presente caso, este carácter ha desaparecido, no porque la madre e hijos hayan dejado de vivir en ella, sino por la entrada de un tercero, dejando de servir a los fines del matrimonio. La introducción de una tercera persona hace perder a la vivienda su antigua naturaleza “por servir en su uso a una familia distinta y diferente”, como dice la sentencia recurrida.

(ii)La medida no priva a los menores de su derecho a una vivienda, ni cambia la custodia, que se mantiene en favor de su madre. La atribución del uso a los hijos menores y al progenitor custodio se produce para salvaguardar los derechos de aquellos. Pero más allá de que se les proporcione una vivienda que cubra las necesidades de alojamiento en condiciones de dignidad y decoro, no es posible mantenerlos en el uso de un inmueble que no tiene el carácter de domicilio familiar, puesto que dejo de servir a los fines que determinaron la atribución del uso en el momento de la ruptura matrimonial, más allá del tiempo necesario para liquidar la sociedad legal de gananciales existente entre ambos progenitores.

El interés de los hijos no puede desvincularse absolutamente del de sus padres, cuando es posible conciliarlos. El interés en abstracto o simplemente especulativo no es suficiente y la misma decisión adoptada en su día por los progenitores para poner fin al matrimonio, la deben tener ahora para actuar en beneficio e interés de sus hijos respecto de la vivienda, una vez que se haya extinguido la medida inicial de uso, y que en el caso se ve favorecida por el carácter ganancial del inmueble y por la posibilidad real de poder seguir ocupándolo si la madre adquiere la mitad o se produce su venta y adquiere otra vivienda.

No obstante no debe accederse a la petición de la parte apelante de que se proceda de inmediato a la venta de la misma o a su adjudicación a uno de ellos con el abono al otro del importe correspondiente pues previamente deberá procederse a la liquidación de la sociedad de gananciales a la que pertenece la vivienda. Por ello y en protección de los hijos menores y entre tanto se llega a la solución extintiva y definitiva de la sociedad ganancial los hijos y el progenitor custodio mantendrán el derecho de uso hasta que se liquide dicha sociedad.”

En el párrafo que resaltamos con negrita y letras más grandes, es donde está la esencia de esta novedosa sentencia.

Con esta sentencia, lo que realmente se está queriendo favorecer es evitar el bloqueo patrimonial que hasta la fecha se producía como consecuencia de la atribución del uso y disfrute del domicilio familiar hasta la mayoría de edad de los hijos comunes.

Medidas que leyes como la llamada Ley de Custodia Compartida Valenciana, anulada por el Tribunal Constitucional ya aplicaban, limitando el uso de forma temporal y estableciendo una indemnización por compensación de no uso. Además, añadía medidas para favorecer la liquidación completa de los bienes en común y el que las partes llegaran a acuerdos que evitaran el bloqueo patrimonial.

Esa Ley es historia y hasta la sentencia, a pesar de la apertura de procesos de liquidación de gananciales, ese derecho de uso imposibilitaba su verdadera materialización. Y eso tras largos y costosos procesos.

Cómo se iba a poner a la venta un inmueble y a encontrar un comprador si existía un derecho de uso de décadas inscribible en el registro y que limitaba el disfrute del inmueble.

Pues bien, con esta sentencia, lo que viene a impulsar nuestro Tribunal Supremo, con acertado criterio, es a evitar ese bloqueo. Con la extinción del derecho de uso de la vivienda familiar se anima a ambas partes intervinientes a poner en activo el juego de llegar a entendimientos respecto al destino de la vivienda común, bien adquiriéndola una de las partes mediante la oportuna compensación o bien mediante su venta.

para extincion derecho vivienda familiar

Pero a fin de cuentas lo que se busca es no bloquear a una de las partes de por vida en un inmueble e imposibilitarle económicamente para poder acceder a una nueva hipoteca que le permita tener en propiedad una nueva vivienda.

Como habíamos contando al principio de este post, con la historia personal vivida por nuestro compañero Javier. Él acertadamente, y como aconseja ahora en cada nuevo divorcio, quería poner fin también a todos los posibles lazos económicos de unión existentes entre ambos, a excepción, por supuesto, de sus papeles de padres. Y para ello, la mejor opción era liberar los bienes en común, procediendo para ello a su venta o a su adquisición mediante la oportuna compensación.

Cada supuesto es un mundo, con concretas características y, por lo tanto, deben ser analizadas con profundidad y detenimiento. Porque también hemos vivido supuestos en los que es el padre el que a pesar de no disponer del uso de la vivienda durante años se niega a no abonar ni un euro de los gastos de la propiedad común, y es la madre en solitario la que hace frente a todos los gastos de la vivienda, además de verse en la necesidad de tener que acudir a costosos procedimientos judiciales para si le es posible, dependiendo de la ocupación del propietario incumplidor y sus propias características, poder embargarle y con ello recuperar el dinero adelantado.

No sufre este propietario igual perjuicio en sus derechos que aquel que cumple de forma puntual con el pago de sus obligaciones como propietario.

No podemos olvidar que pese a la entrada de un tercero en la vivienda, el propietario de la misma sigue siendo cotitular de la misma. Y si bien, no dispondrá del disfrute actual de la vivienda, si dispone del derecho de propiedad sobre ella, con lo que ese inmueble sigue generando un valor que en un futuro es transformable a dinero.

Por otro lado queremos destacar, que esta Sentencia del Tribunal Supremo también abre nuevas vías de conflicto. Este cambio, también va a suponer una posible modificación de  subida de las pensiones de alimentos de los progenitores no custodios, puesto que, el pago de la hipoteca de la vivienda familiar ocupada por los hijos comunes, se tenía en consideración de cara al cálculo del importe mensual a satisfacer. Si ahora se va a fomentar la liquidación de los bienes, al quedar liberado de dicha carga, dispondrá de más ingresos y siendo el derecho a la vivienda uno de los conceptos que componen las obligaciones de la pensión alimenticia, según el art. 142 de nuestro código civil, lo lógico es que tenga que asumir ahora una pensión de alimentos de importe superior.

“Se entiende por alimentos todo lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica.

Los alimentos comprenden también la educación e instrucción del alimentista mientras sea menor de edad y aun después cuando no haya terminado su formación por causa que no le sea imputable.

Entre los alimentos se incluirán los gastos de embarazo y parto, en cuanto no estén cubiertos de otro modo.”

Por lo que la alegría inicial de ver liberada una propiedad y verse aliviado del pago de una hipoteca al conseguir la venta del inmueble familiar, puede verse eclipsada con una demanda o Sentencia contemplando un incremento de los importes de las pensiones de alimentos, tal y como hemos explicado.

¿Pero entonces que va a ocurrir a partir de ahora?

Los efectos de la extinción del derecho de uso habrá que valorarlos según el caso concreto:

extincion de derecho vivienda familiar

1.- Aquellas mujeres que continúen viviendo en la que fue el domicilio familiar con sus hijos y que no convivan con una nueva pareja, no van a sufrir alteración alguna, puesto que sus circunstancias no han variado.

2.- Aquellas mujeres que tengan una nueva relación de pareja pero que no convivan con él en el domicilio que fue el familiar, tampoco van a sufrir cambio alguno, en principio. Otra cosa es que se acredite la convivencia permanente y con ello se pueda solicitar la extinción.

3.- Y respecto de aquellas mujeres que tengan una nueva relación de pareja con convivencia permanente en el que fue el domicilio familiar, decirles que dicha vivienda conforme a la nueva sentencia deja de tener la consideración de domicilio familiar, y por lo tanto se puede extinguir el derecho de uso que hay sobre la misma. Pero no es automático. Se tendrá que iniciar el oportuno proceso de modificación de medidas.

En todo caso, no tiene porque suponer la inmediata salida del domicilio familiar, sino probablemente la limitación temporal y el poder conseguir pronunciamientos que obliguen en su caso  a efectuar trámites que permitan eliminar la cotitularidad, como podría ser la venta del inmueble o la adjudicación de la misma a una de las partes.

4.- Reiterar que cada supuesto es individual. Dependerá de si la vivienda familiar es o no ganancial, de la existencia o no de convivencia con la nueva pareja, y de la valoración en cada supuesto del resto de requisitos que entran en juego a la hora de favorecer el derecho de uso por poder seguir siendo la más necesitada de protección.

 

5.-  Y por supuesto, nunca hay que perder de vista el interés superior de los menores.

Por eso la citada sentencia en el punto 4 del Fundamento de Derecho Segundo reseña lo siguiente:

  1. b) Que las decisiones y medidas adoptadas en interés superior del menor deberán valorar en todo caso los derechos fundamentales de otras personas que pudieran verse afectadas, primando, en caso de que no puedan respetarse todos los intereses legítimos concurrentes, el interés superior del menor sobre cualquier otro que pudiera concurrir

5.- La solución dada en la sentencia recurrida no vulnera ese interés ni contradice la jurisprudencia de esta sala en la interpretación del artículo 96 del CC.

¿Y a ti te afecta esta sentencia? ¿Tú qué piensas de ella? ¿Se hace justicia por fin?

Déjanos tus comentarios y ayúdanos a analizar con más profundidad esta sentencia.

Y como lo prometido es deuda, aquí os dejamos el enlace al post de Felipe Fernando Mateo Bueno:

https://www.mateobuenoabogado.com/blog/tribunal-supremo-extincion-uso-vivienda/

Soy mujer, tengo 60 años y estoy pensando en divorciarme ¿Me interesa realmente? ¿Acepto la pensión que me ofrece mi marido?

pensión divorcio

¡Pues si esto es realmente así, no me divorcio!, ¿Cómo que después de 43 años de matrimonio y de sacrificar mi vida por el matrimonio sólo me tiene que pagar esa pensión mínima si me divorcio? ¿Pero me correspondía la mitad de su pensión si me divorcio, no?

Estas son las preguntas más frecuentes que las mujeres de más de 60 años que han venido a nuestro despacho nos han hecho tras consultar como sería su situación legal y  económica de llevar adelante su divorcio.

¿Me divorcio o no me divorcio?, ¿Me interesa o no me interesa?

¡Pufff! pues casi mejor callar, seguir aguantando y esperar a cobrar la viudedad. Esta suele ser la respuesta tras saber la realidad de lo que les espera.

Habitualmente son matrimonios construidos a la costumbre de tiempos pasados.

La mujer dedicada a las labores del hogar. Centrada y dedicada al cuidado y atención de los hijos y teniendo como  su objetivo el bienestar familiar. El hombre el centro económico de la familia. Su objetivo hacer horas y horas de trabajo para traer a casa el mayor sustento económico.

Siguiendo el mismo esquema de épocas prehistóricas. El hombre cazador, que traía los alimentos a la cueva-casa y la madre cuidadora que atendía a las crías mientras esperaba su vuelta.

Son realmente situaciones difíciles de ver en los tiempos actuales. Matrimonios en los que se acumulan décadas y décadas juntos. En los que se ha construido un patrimonio familiar común.

¿Pero realmente hay amor o más bien hay años y años de aguantar, de desamor y rechazo?.

Es una auténtica pena comprobar a diario como todavía quedan personas que aguantan una situación insostenible sólo con el objetivo de ver como sus hijos se hacen mayores para que no sufran.

Después de compartir toda una vida juntos y de haber tenido hijos en común, no tienen nada que compartir salvo bienes e hijos.

Ellos ven que han sacrificado su tiempo, que han aguantado una convivencia común que les supera. Sólo con el deseo de que sus hijos alcancen la mayoría de edad y dispongan de ingresos propios que les permitan su subsistencia. !Pobrecitos, que no sufran!.

Y cuando un día despiertan y llega esa meta, se plantean poner fin de forma definitiva a sus matrimonios. Y entonces les asaltan las dudas.

¿Y cómo voy a subsistir?

¿Qué pasa con mi casa? ¿Quién se la queda?

¿Cómo se reparten los bienes que hemos acumulado en estos años? ¿Qué me voy a quedar?

La mayoría suelen ser mujeres sin vida laboral alguna. Que no tienen derecho a percibir pensión de jubilación y cuyo único medio de subsistencia tras su divorcio va a ser aquella cantidad que consigan en concepto de pensión compensatoria.

la pension compensatoria

 

Y de repente tras más de 40 años de esfuerzo común, se encuentran con la siguiente respuesta de sus maridos:

 !La pensión es fruto de mi trabajo, no te voy a dar ni un euro¡

¡Tú quieres divorciarte, pues te apañas!.

Y ellos nos suelen preguntar ¿Cómo, que le tengo que pagar una pensión por el divorcio?

En los dos últimos supuestos de este tipo que hemos atendido en el despacho nos hemos encontrado con matrimonios en los que el hombre se iba a jubilar con una pensión superior a los 2.200 € mensuales, después de años y años de duro trabajo. Y cuando hemos abierto la negociación para tratar de llegar a un acuerdo justo y equitativo en el que planteábamos un reparto del 50 % de todo lo conseguido, nos hemos encontrado con:

Te ofrezco una pensión mensual de 250 a 300 €.

¿De verdad tu aceptarías esa cantidad de ser la situación inversa?

¿Si hubiera sido tu mujer la que hubiera trabajado durante toda la vida, y ahora tu subsistencia dependiera de su voluntad, qué te parecería esta oferta?

Se olvidan que su pensión de jubilación es fruto no sólo de su esfuerzo personal, sino de la dedicación a la casa y al cuidado de los niños por parte de su mujer. Y en muchas ocasiones los bienes existentes en común son fruto de la gran capacidad de gestión de la economía familiar en tiempos no tan boyantes a nivel económico.

Por desgracia subestimamos y despreciamos la dedicación y la gestión que muchas mujeres hacen en beneficio del matrimonio común.

Para nosotros es mucho más fácil de entender porque vivimos situaciones muy diferentes. En la actualidad la gran mayoría de los matrimonios trabajan lo dos, contribuyen mutuamente a sacar adelante sus familias tanto económicamente con sus trabajos como en el reparto de las tareas domésticas.

Es mucho más común ver un reparto equitativo en los matrimonios actuales, aunque reconocemos que en muchas ocasiones la mujer sigue llevando un 60 % o un 70 % de la carga doméstica (comidas, tareas del hogar) y de los niños.

Sin embargo, todavía hoy siguen existiendo esos matrimonios que se mantienen por mera conveniencia. Matrimonios que llevan años durmiendo separados o sin cariño alguno y que tan sólo comparten espacio en su vida.

Han renunciado al amor mutuo y tan sólo reparten roles, tu trabajas fuera y yo trabajo en casa. Tu me traes dinero y yo te tengo la ropa y la comida preparada. Yo me encargo de que los niños no te molesten y tu trabaja para conseguir ese ascenso.

Y al plantearse el divorcio se encuentran ante la cruda realidad.

Salvo aquellos matrimonios en los que existe un alto poder adquisitivo de ingresos, que han sido adquiridos gracias al esfuerzo común, y en los que el reparto de los bienes comunes deja a ambas partes en una situación acomodada y sin problemas de futuro, lo habitual es encontrase con la imposibilidad de acceder al mercado laboral y de generar ingresos mensuales que permitan seguir atendiendo su subsistencia, debido a la edad avanzada, la falta de experiencia o la falta de cualificación laboral.

Si quieres saber más sobre los requisitos de la pensión compensatoria te recomendamos que leas post https://casasempereabogados.com/claves-para-entender-la-pension-compensatoria/, en el que explicamos con detalle todos sus requisitos.

Y ante el descrédito al honor personal que suele provocar encontrase a estas edades con una demanda de divorcio ante el grupo de amistades de toda la vida, se destapa el egoismo personal de aquel con el que se ha compartido toda una vida, que de repente es incapaz de comprender que esa pensión de jubilación que ahora va a disfrutar es fruto del esfuerzo común y de la libertad de horarios que, gracias al esfuerzo de su mujer, ha podido destinar a horas y horas a su trabajo.

Muchas ocasiones nos encontramos matrimonios con una única vivienda familiar ya pagada, unos pocos ahorros y coches viejos. Un hombre que se niega en rotundo a salir de su vivienda sólo por despecho y una total negativa a repartir de forma equitativa todos los bienes comunes.

Décadas a la sombra de sus maridos, atrapadas por una vida de “apariencia” frente a amistades, familia y sociedad, cuando la mujer quiere liderar su vida y ser las protagonista de su película, se encuentran con el yugo económico de haber vivido años y años sin disponer de su propia libertad económica.

Y además cuando quieren acudir al auxilio judicial, se encuentran que los jueces imponen pensiones mínimas con las que en realidad no pueden subsistir.

Es muy frecuente encontrar sentencias en las que se imponen pensiones compensatorias de  entre 350 a 500 €, en función de los recursos económicos del marido, pero realmente mínimas en comparación a los ingresos que se quedan éstos gracias al esfuerzo común. Y todo por el simple hecho de ser fruto de su esfuerzo y trabajo personal.

Olvidan los jueces y olvidan los maridos que esa pensión en estos matrimonios ha sido fruto del esfuerzo común de ambos. Que ese hombre dedicaba horas y horas en su trabajo pero que muchas más dedicaba la mujer para suplir su ausencia delante de su familia. Olvidan todos que debido a esa exclusiva dedicación a su familia no ha podido desarrollar su faceta laboral, y que esa amorosa renuncia le ha impedido disponer ahora de los mínimos recursos que le permitiera acceder a una pensión de jubilación que le  complemente esa mínima pensión.

Con todo ello, profundizando mucho más, quizá la verdadera pregunta a contestar debería ser:

¿Cuál ha sido la verdadera causa de mi infelicidad?

Piensan que la causa de su infelicidad es el rencor y el desprecio acumulado de años y años de aguantar una relación que de no haber existido hijos en común hubieran abandonado hace décadas.

¿De verdad esta es la causa de su infelicidad?

En una master class con Laín García Calvo en el Master de Desarrollo Personal del Instituto de Pensamiento Positivo, contó que en una de sus ediciones del intensivo “Vuelvete Imparable” le preguntó a una mujer que asistía junto con su marido:

¿Señora, su marido le hace feliz?  

Esta contestó con un rotundo NO, lo que provocó un gesto de sorpresa y enfado de su marido.

Y antes de que su marido pudiera abrir la boca, matizó:

Yo no necesitó a mi marido para ser feliz, yo soy feliz por mí misma. Y al ser feliz yo, disfruto felizmente con mi marido.

Tendemos a creer que la relación actual que vivimos no funciona por la otra parte. Solemos evitar la responsabilidad propia y tendemos a buscar en la pareja aquello de lo que realmente más carecemos personalmente.

No nos damos cuenta que nuestra pareja es como un espejo que refleja nuestras más íntimas carencias. Todos los defectos que destacamos en el otro, son en realidad aquellos defectos y carencias que debemos trabajar en nosotros mismos.

 

Y que la vida nos pone delante a nuestras parejas para que podamos ser conscientes de nuestras carencias y juntos poder trabajarlas. Olvidamos que esa pareja es el mejor regalo que nos ha dado la vida para templarnos.

Sin ninguna duda el mejor consejo a una pareja que empieza a disipar los efectos de amor, que empieza a estar a disgusto y a apreciar los defectos del otro es que para encontrar el verdadero amor, primero hay que aprender a amar, hay que aprender a dar amor para poder recibirlo. Y para ello, lo primero es amarse a uno mismo.

Ante una situación como está, ¿Tú qué harías?, ¿te divorciarías o seguirías aguantando otra década más?

Liquidación sociedad gananciales o botín de guerra. 3 errores a evitar

liquidacion sociedad de gananciales

¿Puedes preguntarle cuando me va a devolver mi bicicleta? ¿Y mis fotografías de juventud? ¿Se puede saber cuándo me va a devolver mis joyas? ¿Qué ha pasado con todas mis cosas personales? ¡Ese reloj era de mi abuelo! ¡Era el único recuerdo que tenía de mi padre!

Estas son muchas de las preguntas y afirmaciones que se repiten en el despacho tras el proceso de divorcio. Tras superar esa primera etapa de ruptura de la relación de pareja, se abre otra nueva, la liquidación de la sociedad de gananciales del matrimonio.

Si en esto no ha sido posible llegar a un acuerdo conjunto junto al proceso de divorcio, todo apunta a que las diferencias van a ser los principales protagonistas de esta nueva etapa.

Parece que tras años de convivencia se olvida quien ha aportado cada cosa. Los regalos que fueron entregados con amor a la pareja como conjunto parecen volverse exclusivos y privativos de una de las partes.

De repente, todo tiene exclusivo dueño. Y lo que con ilusión se había comprado en común, de repente es privativo y mío y solo mío. Vemos discusiones por televisiones, thermomix, camas, colchones y los enseres más absurdos existentes en una casa.

¡Es mío, mí tesoro! Es como si el espíritu egoista de Golum, del señor de los anillos, se apoderara de los que en un momento compartieron hasta la intimidad.

liquidacion de sociedad de bienes gananciales

¿Tan complicado es respetar el devolver lo que era propio a su dueño?

¿Tan complejo es reconocer lo que se ha adquirido en común y repartirlo por mitad?

¿Tan difícil es admitir que ese regalo se hizo a los dos y llegar a un acuerdo sobre quien de los dos se lo debe quedar?

Si hay algo que saca lo peor de dos personas que han convivido durante años juntos, es repartir los bienes que un día fueron adquiridos para un proyecto común de vida.

¿De verdad es tan complicado ser honesto? ¿De verdad es tan complicado querer ser feliz a querer tener a razón?

En seguida salen a escena los típicos comentarios de “en la compra de la casa mi familia había puesto tanto dinero más” o “esto lo compre antes de casarnos. Es mío y ahora no quieres devolvérmelo”.

Incluso a veces se va mucho más allá. “Solo voy a admitir lo que diga la ley”.

La liquidación de los bienes gananciales se convierte en un auténtico botín de guerra. Y como dice el refrán “En la guerra y en el amor todo vale”.

Todo aquello que no es sacado de la casa al momento de abandonarla, misteriosamente desaparece del inventario. Es como si confiar en la otra persona fuera el peor de los errores que se pueden cometer.

Algo tan vergonzoso y ruin como pretender ahora arrebatar los regalos entregados en momentos de amor. Aquellas joyas que habían significado una muestra de unión y amor ahora son objeto de apropiación intencionada con el sólo objetivo de la venganza.

 

Una característica común a todas las personas que pasan por un proceso de divorcio es la perdida de recuerdos y objetos de inestimable valor personal. Aquellos tesoros de tiempos pasados que fueron aportados al cuidado de la convivencia común, se transforman en víctimas del odio, el rencor y el dolor por la ruptura. El ojo por ojo y diente por diente.

Es una pena que la ruptura de pareja llegue a provocar tal sentimiento de rencor, hasta el punto de despertad una voluntad depredadora de venganza.

 

¿Cuáles son los 3 errores más frecuentes en los procesos de liquidación de gananciales?

 

1.- El tratar de alcanzar un acuerdo entre los propios protagonistas

Es muy habitual que ante la mínima posibilidad de entendimiento ambas partes se pongan a hablar para tratar de negociar. En muchas ocasiones querer ahorrar dinero en profesionales provoca una más que mala negociación. “Lo barato suele salir caro”.

liquidacion sociedad de bienes gananciales

 

Primero, por el desconocimiento de las reglas de determinación del reparto en la liquidación de la sociedad de gananciales, y las normas legales para saber su verdadera naturaleza, de si es un bien común de la sociedad de gananciales o privativo de uno de los cónyuges.

En muchas ocasiones no se incluyen en las liquidaciones derechos de crédito a favor de la sociedad de gananciales, o deudas en contra de alguno de los cónyuges, que sólo son adecuadamente detectadas por abogados especializados en derecho de familia.

Segundo, porque el deseo de querer pasar página hace que se lancen ofertas a groso modo sin tener claridad exacta sobre el valor real del total de los bienes, existentes en común o de lo que realmente correspondería a cada parte.

Es habitual ver como clientes que llegan a nuestro despacho con una idea muy concreta de como debe ser el reparto de sus bienes, al explicarles la realidad de su consideración y valor conforme a las reglas legales, se den cuenta de su equivocación y de que han estado anclados en una postura que no era la correcta. Más que conseguir el acuerdo lo han imposibilitado.

Además, una vez puesta en escena una cifra en el reparto, es muy complicado cambiar la percepción sobre la misma. Las partes a nivel particular suelen cogerse a la primera cantidad que escuchan y desconfían de la realidad de nuevas ofertas pese a fundamentarse.

En numerosas ocasiones hemos visto como se hace imposible obtener un acuerdo previo a la vía judicial por el simple hecho de haberse lanzado previamente una cifra entre los cónyuges. Máxime si esa cifra, tras ser adecuadamente asesorados, es muy superior a la lanzada a nivel particular. Sobre todo si eres la parte que debe recibir la compensación a nivel económico, al existir bienes inmuebles entre los bienes que no se pueden dividir.

2.- El valorar a precio de compra los bienes existentes al momento de la liquidación

Esto suele suceder sobre todo cuando se habla de tecnología. ¿Es que en la casa se van a quedar 3 televisores que cuando los compramos nos costaron más de 1.000 € cada uno? Y cuando en la entrevista les preguntamos, ¿Cuándo los comprasteis?, nos contestan con un, pufff por lo menos hace 7 años.

Un elemento tecnológico pierde su valor apenas han transcurrido unos pocos meses de su compra. Los avances tecnológicos son tan rápidos que cada 4 o 5 meses salen productos nuevos de mejor calidad y cada vez a menor precio.

El valor de reparto de los bienes es el  valor de mercado o precio de venta al momento de realizar el reparto, nunca al momento de la compra.

La prueba más evidente la vemos en televisores, teléfonos u ordenadores.

Muchas personas confunden obras de arte o joyas de alto valor con bienes comunes, que evidentemente les ha costado mucho esfuerzo comprar pero que por desgracia en una liquidación de bienes carecen de valor.

Enconarse en querer percibir un precio elevado sobre bienes que carecen de ello es un hecho habitual.

También es muy habitual en inmuebles, sobre todo en aquellos que se han adquirido constante la burbuja inmobiliaria, en la que los precios de las viviendas eran desorbitados.

No alcanzan a comprender que el valor de reparto de los bienes es el  valor de mercado o precio de venta al momento de realizar el reparto, nunca al momento de la compra.

Suele pasar en muchas ocasiones que ese inmueble puede haber sufrido una bajada más que considerable de valor que, descontada la hipoteca, lo deje en un valor mínimo a la hora de repartir los bienes.

3.- No querer ceder ninguno de los bienes ni tampoco querer compensar a la otra parte con el valor oportuno

Otro de los principales problemas es el no querer compartir los bienes cuando se indica “está bien, pero si quieres todos los bienes existentes tendrás que compensarme con la mitad de su valor”.

Algo que no comprenden los cónyuges en proceso de liquidación de sociedad de gananciales es que si no se asignan bienes se debe compensar económicamente con la mitad de su valor.

En una liquidación de bienes, o bien se perciben la mitad de los bienes existentes o bien se percibe en dinero el valor correspondiente.

Debiendo tener presente que cuando hablamos de un inmueble es imposible dividirlo en dos, sólo proceden dos opciones:

  1. Que uno de los dos titulares se quede con la totalidad de la propiedad y compense a la otra parte con el importe económico equivalente al valor de su mitad.
  2. O proceder a la venta del inmueble y repartir el valor neto de la venta, es decir, descontado el pago de la hipoteca se reparte por mitad el importe recibido.

Lo deseable debería ser el entendimiento. Al igual que hubo armonía para conseguir el patrimonio común, se debería de poder llegar a un entendimiento en el reparto al momento de la liquidación.

Y tal y como ocurre con los hijos en el divorcio, lo ideal debería ser aproximar las posturas para alcanzar el reparto de los bienes existentes en el patrimonio común, que permita que ambas partes salgan equilibradas y satisfechas del reparto de los bienes que en un determinado momentos disfrutaron en común.

Que el dolor no te ciegue. No te apropies de lo que no es tuyo. Piensa que a ti también te gustaría conservar aquellos recuerdos de tu infancia u objetos propiamente personales, y que no hay nada mejor que acabar una relación con cordialidad y amabilidad.

Al final, aquello que das es lo que recibes en esta vida. Y si das dolor, rencor y egoísmo a la vida, ésta te devolverá lo mismo. Y si tu intención es honesta y buena, la vida te devolverá cosas buenas.

¿Y tú por qué bien común has discutido? ¿Qué cosa variopinta de bien ha sido objeto de enfrentamiento? Cuéntanos tu caso y como lo solucionaste, para que sirva de ayuda a mucha gente que seguro que ahora mismo se está encontrando en tu misma situación.