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COMO DIVORCIARSE DE UN ENFERMO MENTAL

Si un divorcio entre personas catalogadas de “normales” ya es una experiencia traumática, cuando añadimos el componente de que uno de los dos miembros de esa relación tiene una enfermedad mental, todo se complica. Y si encima el enfermo no asume que padece enfermedad alguna, entonces puede llegar a ser devastadora.

Siempre digo que el divorcio es como una montaña rusa emocional, en los que las personas que lo viven tienen cambios emocionales muy bruscos, similares a los que sientes cuando vives la experiencia de dar una vuelta en la atracción de la montaña rusa. Lo mismo estás anímicamente arriba y con un positivismo extraordinario, que te hundes por completo y estás en un estado depresivo absoluto, en el que no tienes ganas de nada de nada.

Cuando en el divorcio, además, aparece la enfermedad mental, todo se multiplica y siempre hay una parte que lleva más carga que la otra.

El enfermo mental normalmente omite su situación y no acepta el hecho de necesitar la ayuda profesional adecuada. Cree que él no padece ninguna enfermedad y que, por supuesto, no precisa tratamiento alguno. Cuando, encima, hay hijos de por medio, la carga que se soporta es muchas veces INSOPORTABLE de llevar.

Vives sobresaltos en los momentos más inesperados, y  aquellos momentos en los que los hijos deberían de estar con su padre o madre y tú descansar, son los que vives con más angustia, porque no sabes en qué momento tu teléfono va a sonar bien, porque puede que uno de tus hijos te llame muy nervioso pidiendo tu ayuda desesperada, diciéndote que su padre o madre se ha puesto violento y que ha agredido a su hermano, o que tu hijo con apenas 10 u 11 años te llame angustiado porque su padre o madre se ha tomado pastillas y está sin sentido en el sofá y crea que se va a morir. O recibir la llamada de algún amigo común o directamente del hospital porque han tenido que ingresarlo/a.

Si ser padres en condiciones normales ya es complicado, ser padres con un progenitor enfermo mental, y ser consciente de que tu papel es ayudar a normalizar esta situación especial delante de los hijos, es ya una hazaña digna de héroes. Sobre todo, cuando tu primer impulso al principio es acudir a los juzgados a solicitar la custodia en exclusiva de los hijos, y sacarlos de esa situación de riesgo en el que ningún padre quiere ver a sus hijos.

 Como por desgracia es una situación más habitual de lo que nos pensamos, hoy nos vamos a centrar en ayudar a comprender a todos esos padres y madres que, sin todavía saberlo porque puede no haber diagnóstico, tienen enfrente a un padre o madre con una enfermedad mental.

El enfermo mental vive su realidad, y su mente le hace creer que son los demás los que tienen los problemas y los que deben ser debidamente tratados. Hacer entrar en razón a una persona que niega lo que ocurre es muy complicado y provoca mucho desgaste emocional.

Si eres padre o madre, tienes hijos menores, y enfrente como padre o madre tienes a un enfermo mental, estoy convencido de que sabes perfectamente lo que pesa esa mochila.

Cuando al proceso habitual del divorcio se le suma una enfermedad mental, a la preocupación normal como padre o madre del bienestar de tus hijos se añade el hecho de que tu mente a diario se hace estas preguntas: ¿Estará bien mi hijo cuando esté con su padre o madre enferma? ¿le dará un brote este fin de semana? ¿Puede llegar a hacer daño a nuestro hijo? ¿Y si mi hijo desarrolla el mismo problema mental que su padre o madre?

Si siempre decimos que todas las personas hacen lo mejor que saben en cada momento, en el caso de los enfermos mentales esta afirmación debe ser tenida todavía más en consideración.

La enfermedad mental en un episodio de crisis domina la razón y hace que el enfermo mental diga, haga y se comporte, de maneras que pueden resultar aterradoras para quienes las viven.

Todavía recuerdo con total nitidez como un familiar al que quería muchísimo, de pequeño, en un brote de su enfermedad mental, cuando yo tenía dieciocho años recién cumplidos, me amenazó con clavarme un cuchillo si me acercaba a ella y le impedía salir de la habitación. Todavía puedo ver sus ojos muy abiertos y sin parpadear y con la mirada fija, perdida y su cara sin expresión y seria No reflejaba nada de humanidad. La expresión de su rostro reflejaba desesperación. Se le veía sufrir por dentro. Buscaba calmar esas voces que cuando cesaba el brote en confianza decía que oía. Trataba de protegerse de lo que su cabeza le decía, y estaba convencida de que la vigilaban y la observaban. En aquel momento me aterraba ver que una persona a la que quería tanto dejaba de ser ella misma, pero sin ninguna duda, hoy mejor que nunca puedo entender que hacia lo mejor que sabía para protegerse.

¿Qué puede llegar a pasar por la cabeza de un enfermo mental cuando en pleno brote psicótico en el que su mente recibe voces y alucinaciones, ve incluso como enemigos al entorno que más quiere, y su mente no puede comprender cómo los demás no ven ni oyen lo que ellos viven con total nitidez?

Tiene que ser aterrador para ellos. Las personas que más quieren no les entienden y sin embargo el enfermo vive en su interior una lucha por su supervivencia. El cerebro más primitivo se activa y a la desesperada busca que obedezcas para conseguir su función principal, “sobrevivir” ante la amenaza.

Si para sobrellevar un divorcio es necesario cargarse de paciencia, el divorcio con una persona enferma mental requiere de muchas dosis de paciencia extra.

pasos para sobrellevar un divorcio con un enfermo mental

PASOS PARA SOBRELLEVAR UN DIVORCIO CON UN ENFERMO MENTAL

PRIMERO ASUME TU QUE EL OTRO ESTÁ ENFERMO

1.- PRIMERO ASUME TU QUE EL OTRO ESTÁ ENFERMO.

Siempre buscamos que los demás cambien, asuman, se responsabilicen. Sin embargo, lo que debemos tener siempre muy presente es que nosotros hemos de ser muy conscientes de que tenemos enfrente a una persona “ENFERMA”. Una persona que va a hacer cosas fuera de lo que se califica como normal y que necesita nuestra ayuda.

Lo ideal sería que el enfermo mental asumiera que está enfermo y que decidiera acudir a las terapias y tratamientos adecuados, los cuales le ayudarían mucho a estabilizar su situación, aunque quizás ese proceso ideal lleve un tiempo.

gradua el estado de peligro de tus hijos

2.- GRADUA EL ESTADO DE PELIGRO DE TUS HIJOS.

Si tienes hijos en común, siempre debes valorar el estado de peligro que ellos pueden llegar a vivir con el enfermo. También la edad y autonomía de esos hijos ayuda a ir rebajando la preocupación.

No es lo mismo tener un hijo adolescente que un hijo de escasa edad, totalmente dependiente de los cuidados de un adulto.

Si el estado de peligro es muy alto, actúa, aunque sea a nivel legal. Hay momentos en los que es absolutamente necesario.

busca aliados en familiares

3.- BUSCA ALIADOS EN FAMILIARES.

Todos los padres sabemos y conocemos como son nuestros hijos. Y para todos los abuelos hay un bien superior a sus hijos, el bienestar de sus nietos.

Busca alianzas en los propios familiares del enfermo. Hazles ver que el único objetivo, el único fin, es el bienestar de tus hijos y que, pese a que te divorcies, quieres ayudar por el bien de esa persona que has querido. Demuestra con tus actos que no buscas hacer daños a su hijo/a sino la seguridad de los niños indefensos y su bienestar.

En un primer momento van a rehusar la ayuda, pero te aseguro que, conforme vayan viendo la realidad, van a llegar a ser tus mejores aliados.

El camino junto a un enfermo mental es largo y angosto. Necesitas refuerzos para poder reponer fuerzas y no desgastarte. Ten presente que pueden pasar décadas sin que el enfermo asuma que necesita ayuda y te aseguro que te va a hacer la vida imposible.

No subestimes nunca al enemigo

4.- NO SUBESTIMES NUNCA AL ENEMIGO.

La enfermedad mental agudiza la inteligencia del enfermo y, de cara al exterior, son capaces de los actos más singulares y estrambóticos, y a la vez, como su agudeza e inteligencia se potencia, son capaces de pasar desapercibidos. Parecen personas extravagantes pero muy capaces.

Debes entender que la capacidad de las personas para regir, dirigir y administrar su persona, es una de las capacidades esenciales de cualquier persona. Desde que cumples la mayoría de edad, tu capacidad de decidir tu vida es uno de los mayores tesoros que tienes como persona, y limitar ese derecho está muy protegido por nuestras leyes.

En los procesos de internamiento no voluntario, en los que se tiene que conseguir la autorización judicial para el internamiento no voluntario y el tratamiento de ese familiar, lo complicado es convencer al juez de que esa persona carece de la capacidad necesaria para regir su persona y bienes.

He visto a enfermos mentales hablar con total lucidez, coherencia y lógica delante del juez durante la vista, en la que se valora si el juez decide el internamiento no voluntario.

Es imprescindible contar con la ayuda de especialistas, como psicólogos o psiquiatras, que hayan tratado o estén tratando al enfermo y que puedan acreditar su estado.

Incluso estos profesionales son muy selectivos y necesitan asegurarse de que los episodios de crisis son muy extremos, para llegar a emitir un informe que autorice la necesidad del ingreso.

Cuando lo vives en persona, no te imaginas lo complicado que puede llegar a ser conseguir que una ambulancia se lleve a tu familiar y lo ingresen. Tu lo conoces, sabes perfectamente que no está bien, que necesita ayuda, pero cuando él o ella, en su estado es capaz de esgrimir sus derechos y exigir que se respete su voluntad, complica la intervención, teniendo en muchas ocasiones que esperar padeciendo hasta que su estado de crisis alcance cotas en las que su discurso se vuelve incoherente, o sus actos empiecen a repercutir en terceros.

Yo he presenciado como ese familiar, dulce, simpático e inofensivo, llegaba a intentar agredir a una persona en la calle sólo por el hecho de que según ella le había mirado mal al pasar a su lado. Y en este caso, digo intentar ya que, otro familiar que conocía el estado y estaba allí tratando de convencerla para que volviera a casa, lo sujetó justo en el instante en el que inició la maniobra de golpear.

entiende que el enfermo necesita un porqué

5.- ENTIENDE QUE EL ENEFERMO NECESITA UN PORQUÉ.

Para querer cambiar siempre se necesita un motivo. Y normalmente para los enfermos mentales ese porqué suele ser sus propios hijos.

Hay un sentimiento que está por encima de toda enfermedad y es el amor a los hijos. Ese porqué puede ser el motivo que finalmente lleve a esa persona a asumir que necesita ayuda y a que tiene que cambiar.

Personas con enfermedades mentales han conseguido por el amor hacia sus hijos estabilizar su enfermedad y tener una vida normal, gracias a querer cambiar.

Si como padres lo que hacemos es atacar para apartar a nuestros hijos de ese padre o madre enferma, lo único que estamos haciendo es tratar de apartarnos de la enfermedad. Estamos metiendo la cabeza en un agujero esperando a que pase el problema. No estamos formando parte de la solución, sino que seguimos siendo parte del problema.

La vida te pone delante aquellos desafíos que tienes que vivir para que te mojes. Mientras pretendas seguir esquivándolos vas a seguir viviéndolos.

Evidentemente, debes proteger a tus hijos en aquellos episodios de crisis en los que corren peligro, y más si son pequeños, indefensos y dependientes.

Sin embargo, comprende que el mayor porqué de estos enfermos es estar con sus hijos, atenderlos y cuidarlos. Por eso, tras la tormenta sé el primero en colaborar en normalizar la situación y dejar que esa persona siga teniendo un motivo para avanzar.

Roma no se construyó en dos días

6.- ROMA NO SE CONSTRUYÓ EN DOS DÍAS.

Necesitas asumir que es un proceso largo y que el camino está lleno de recaídas. Las enfermedades mentales se estabilizan a través del tratamiento adecuado. Siempre hay recaídas y periodos de inestabilidad que se van a repetir a lo largo de los años.

Ese familiar del que te he hablado vivió durante muchos años con tratamientos y terapias, pero tenía sus brotes y recaídas que nos obligaban a internarla contra su voluntad para estabilizarla.

Hay que tener presente que, aunque parezca que todo está arreglado, vendrán momentos de recaída en los que parecerá que no se ha avanzado nada. Aunque pase eso, tranquilo, tras la tormenta siempre vuelve la calma.

ponte de perfil y busca aliados estratégicos profesionales

7.- PONTE DE PERFIL Y BUSCA ALIADOS ESTRATÉGICOS PROFESIONALES.

Tener enfrente como contrario a un enfermo mental provoca las máximas tensiones y enfrentamientos. Por ello, es muy recomendable que en los temas relacionados con los hijos consigas que, a través del consejo o recomendación de profesores, pediatras o psicopedagogos, se ponga en marcha una  terapia psicológica que permita disponer de  los informes necesarios que te puedan ayudar en los periodos de crisis a defender a tus hijos.

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Muchas Gracias

Javier González González

Padre, Divorciado y experto apasionado del Área de Familia en Casasempere abogados.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

➡️ ¿Cuáles son los pasos para sobrellevar un divorcio con un enfermo mental?

Nosotros los resumimos en 7 pasos
1.- Asumir que está enfermo
2.- Graduar el estado de peligro de tus hijos
3.- Busca aliados en familiares
4.- No subestimes al enemigo
Si quieres saber los otros 3 pasos lee nuestro post.

➡️ ¿Si mi hijo está en peligro junto a su padre enfermo mental debo pedir la custodia?

Siempre hay que proteger a los hijos menores y más si el estado de su padre o madre con una enfermedad mental los pone en situación de riesgo. Pero debes dejar que una vez estabilizado ese padre o madre tenga el adecuado contacto con sus hijos para que tenga una razón por la que mejorar.

➡️ ¿Es posible estar enfermo mental y cuidar de los hijos?

Con el tratamiento adecuado y una buena voluntad se puede disfrutar de una vida normalizada que permita al enfermo mental cuidar y atender a sus hijos. Quieres saber por qué es tan importante para el enfermo poder estar con sus hijos, lee este post.