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Formando familia con hijos en las familias reconstituidas

familias reconstituidas

Familias reconstituidas con hijos de otros padres o como pasar del odio al amor

¡Tú no eres mi padre!. ¡Yo sólo hago caso de lo que me dice mi madre! ¡No tengo por qué obedecerte!.

Estas son las típicas expresiones que todas aquellas personas que han rehecho su vida con una pareja con hijos de una relación anterior, reciben en algún momento cuando están y conviven juntos.

De ahí pasamos a otras expresiones como ¡No te aguanto ni un minuto más. Cuando venga tu padre o tu madre esto se va a terminar!. Todas estas frases, y otras muchas más, aparecen desgraciadamente día a día en muchos de los momentos de tensión que vienen sucediendo en las llamadas “familias reconstituidas” o “Nuevas familias” que es como nos gusta llamarlo a nosotros.

Estas familias son las que se han formado con la unión de dos padres con hijos de parejas anteriores, cuya custodia tienes, o al menos uno de ellos aportando hijos de una relación anterior.

Y como padre o madre divorciado en esta misma situación siempre surge en el despacho la misma pregunta ¿Qué es mejor para el éxito de mi nueva familia?

No sabríamos responder con precisión. No hay una fórmula mágica para ello. Realmente creemos que el éxito o el fracaso de estas nuevas familias, reconstituidas, está en función del grado de participación común de todos sus miembros. Como en los deportes de equipo, o en los trabajos, o en la propia vida diaria. El grado de éxito está en función del grado de implicación y cooperación de todos los que forman el equipo. De la visión global de conjunto, es imprescindible transmitir a todos los miembros esa visión de equipo.

Si tras tu divorcio te estás preguntando qué debes hacer para tener éxito en tu nueva relación de pareja en esa nueva familia que ha formado, vamos a darte 4 reglas básicas que consideramos que desde la experiencia vivida, tanto a nivel personal a través de nuestro compañero, el abogado Javier González, como de los muchos padres y madres divorciados que han pasado por nuestro despacho, y nos han contado sus experiencias, creemos que sirven para aumentar el grado de éxito para ser unas auténticas familias de amor.

1.- La principal clave para el éxito recae en ti mismo. Es tu responsabilidad

En las familias reconstituidas o nuevas familias esa responsabilidad recae principalmente y de una manera directa sobre los adultos, los padres. Ellos deben ser el motor, los líderes de la nueva familia, los que establezcan los límites y las normas, y los que tengan claros los valores esenciales de esta nueva familia. Y con su ejemplo deben animar a todos los miembros a considerarse parte de la nueva familia.

custodia de hijos

No eres su padre o su madre biológico pero en esa familia sí eres su padre o su madre, y debes comportarte como tal. Como si a quien hablaras, educaras y trataras fuera tu hijo biológico. Debes respetarlo y entregarte a él como si lo fuera. Y con los sus hermanos igual. Debes de hacerles ver que no son sus hermanos biológicos pero son sus hermanos de familia. En definitiva, transmitir que vivimos todos juntos bajo el mismo techo y debemos tratarnos todos como lo que somos. Una familia unida, padres e hijos, sin distinción ni diferenciación.

Sin ninguna duda, para nosotros esta es una de las claves para el éxito de tu nueva familia. Conseguir transmitir a todos los miembros que dentro y fuera de la casa, todos, somos un gran equipo, una familia unida, todos se ayudan, todos se protegen y todos se preocupan los unos por los otros.

Podemos contarte el caso de nuestro compañero Javier que con 2 niños de tan sólo 6 años y 4 años rehízo su vida con su actual mujer que en aquel entonces hace cerca de 7 años tenía otros 2 niños de 5 y 4 años.

Lo más fácil fue la conexión entre los niños, pues a esas edades lo que buscan es jugar con amiguitos de su edad. Para ellos, eran los hijos de la amiga de papa. Tanto Javier como su pareja llegaron a provocar encuentros “programados” casuales, en diferentes escenarios, para ver la reacción de los niños al verse e interactuar.

Cuando la relación avanzó hacían quedadas de fin de semana en una y otra casa, para ver cómo se relacionaban en tiempos de mayor roce entre ellos (durmiendo juntos, comiendo, cenando…etc). Todo se hizo de manera progresiva y fue muy acertado para la convivencia futura.

Aunque los niños siempre se han llevado de maravilla, desde el primer día se han entendido y jugado juntos. Y aunque ambos adultos han insistido desde el inicio en la unión, ello no ha evitado aparezcan las tensiones, pero esas tensiones se han solucionado porque los padres han asumido su responsabilidad y han tratado esa tensión unidos. Como una familia. Han sido una auténtica familia, y así lo han transmitido siempre Javier y su pareja a los niños.

2.- La participación positiva de toda la otra familia (abuelos, tíos…) también es importante. Sobre todo la del otro padre o madre biológico.

Porque no todo es la conexión entre ellos. No todo se ciñe a la relación de la familia que vive bajo el techo del hogar familiar. También influye, y mucho, el entorno social. Para los hijos es muy importante la opinión favorable del otro padre biológico y de la familia extensa biológica.

No debemos olvidar que el divorcio en parejas con hijos pequeños hace que abuelos, tíos y demás familia adopte una posición de mayor defensa de esos menores. Y más en casos como el de nuestro compañero Javier, en el cual los niños eran los únicos nietos, los únicos sobrinos y los únicos niños existentes en la familia. Eran para todos los auténticos protagonistas.

Hay algo esencial que debes hacer a toda costa para no instalar la tensión en los cimientos de tu nueva familia. Ese algo es el trasladar a toda tu familia que lo vivido en el pasado, pasado está.

Hay que iniciar el camino de 0. Deben ver con la mirada limpia a tu nueva pareja. Deben saber que tanto tú como tu nueva pareja vais a actuar con tus hijos y sus hijos como si fueran comunes de ambos.

Y esto mismo también has de hacerlo con tus hijos. Has de hacerles ver que su padre o madre tiene una nueva pareja y que esa pareja les va a tratar de la misma manera a como lo trata él o ella, como padre o madre que es de ellos. Debes potenciar respaldar al máximo delante de ellos la figura de tu nueva pareja. Podrás no estar de acuerdo como lo ha hecho o como lo ha dicho, pero debes respaldarlo y después a solas comentarlo.

Los niños deben ser conscientes de que hay dos figuras de autoridad dentro de la familia. Y que si la nueva pareja va a tener que regañar lo va a hacer, si en un determinado momento tiene que corregir lo va a hacer (a nuestro compañero y su mujer les gustaba decir a sus hijos, debes tratarlo como si fuera yo, cuando ella o él te diga algo es como si te lo dijera yo).

Y debes advertirles a todos, incluidos los niños, que lo que ocurra con ellos no debe ser visto como un ataque hacía ellos sino como una actitud de una persona muy preocupada por su bienestar. Que al igual que la familia, ellos mismos, aman a sus nietos o sobrinos, que al igual que los padres biológicos quieren a sus hijos, esta nueva persona también los quiere y los va a tratar como si fueran propios, aunque a veces haya que ser en cierta medida firme. Esto también es por el bien de ellos. Los niños necesitan límites para mejorar y crecer felices y sanos.

Es importante hacerles ver a los niños que ese nuevo padre o madre va a educarlos de la mejor manera para ellos y como si fueran sus hijos biológicos. Y que aun en el caso de que esa educación sea distinta a la del padre o madre biológico que no viven con ellos, esa educación está en consenso con el otro padre o madre biológico que sí que lo hace, y que se hace por el bien de ellos mismos. Por su aprendizaje y felicidad.

En el caso personal de nuestro compañero, su actual mujer tiene una personalidad fuerte y al decir las cosas parece que riñe, cuando habla y ve que no prestas la adecuada atención su tono de voz se elevada y todos sus gestos se tensan.

Es  una persona que sufre emocionalmente todo lo que ocurre a su alrededor y, si bien, la madre biológica de los hijos de nuestro compañero les dejaba corretear y cruzar las calles sueltos desde bien pequeños y no temía que les pudiera pasar algo malo, ella, cuando iba por la calle con los 4 menores (con edades de 4,4,5 y 6) insistía y se desesperaba porque todos fueran de la mano entre ellos o de la mano de un adulto para cruzar.

Para un niño lo mejor es correr, gritar y sentirse libre, evidentemente los hijos de nuestro compañero preferían el método de su madre biológica pero hay que entender que la nueva mujer de nuestro compañero sólo buscaba su seguridad, actuar con responsabilidad y era consciente de que 4 niños de edades tan cortas iban a cruzar jugando y despistados. Lo único que quería era garantizar su seguridad en los momentos que ella era la máxima responsable de los menores.

Antes de hablar mal debes tener todos los datos, porque probablemente esa persona que criticas esté haciendo lo mejor que sabe para la seguridad de esos niños que ambos amáis.

Y en último lugar, pero no por ello menos importante, es más, creemos que es básico y crucial para la estabilidad de la nueva familia, está el otro padre o madre biológico. Hay que tener muy presente al otro padre o madre biológico. Al que no convive con los niños, ya que sigue siendo su padre o madre de ese niño y su opinión debe considerarse en todo lo que rodea a ese niño. Y no solo eso. El niño debe saberlo y ser consciente de ello. Al otro padre o madre también se le respeta y se le tiene en cuenta. El hecho de ser padre o madre de hijos no biológicos en la nueva familia no debe entenderse como sustituto del padre o madre biológico que no convive con ellos. Y esto ha de saberlo y entenderlo todo el mundo.

3.- No precipitarse por no querer estar solo

Aunque el roce hace el cariño, y en muchas situaciones el convivir día a día hace incluso que tengas más complicidad con los hijos no biológicos que con los biológicos, también es cierto que hay ciertas palabras que cuando las recibes de los hijos de tu pareja, sin lazos de sangre, el impacto emocional que provocan es mayor.

Por ello, se requiere un grado de madurez y responsabilidad muy alto. Volver a formar una familia no es un juego. Los niños vuelven a coger lazos de amor y cariño con otro adulto y experimentan dolor cuando por desgracia esa pareja se rompe.

Debemos ser muy responsables y meditar bien antes de dar el paso de rehacer nuestra vida. Ahora somos responsables no sólo de nosotros mismos sino de esos niños.

custodia de hijo

Al igual que el divorcio es una decisión exclusiva de los padres, que en un momento de su vida consideran que la mejor opción por el bienestar y la felicidad de todos es seguir caminos diferentes, esta también es una decisión unida de los propios padres.

En la decisión de volver a compartir su espacio, su vida y su intimidad con nuevas personas que hasta ayer eran extraños, los niños no han de ser los protagonistas en tomar dicha decisión si no el adulto, el cual debe buscar su felicidad, que en el fondo es la felicidad de sus hijos.

Lo más habitual que vemos son parejas que rehacen su vida cuando los niños son todavía pequeños menores de 5 años. Su inocencia en esas edades y el hecho de que los niños son excelentes receptores de amor, hace que sea más fácil generar nuevos lazos de amor con la nueva persona que se suma a la familia.

Como se suele decir, los principios son siempre felices. El enamoramiento inicial hace que todos colaboren por el bienestar común, pero después empiezan los roces habituales del día a día. Y es ahí donde se debe tener la madurez necesaria para encauzar las situaciones y reconducirlas.

Así que no corras. Por muy sólo que te sientas en los fines de semana que no tienes visita, no hay que conformarse con la primera oportunidad que te llega. Ya no se te va a pasar el arroz. Compartir la vida requiere tener claro los objetivos en común, los valores familiares y personales.

4.- Responder con amor los posibles comentarios negativos que lleguen

Comentarios poco afortunados lleguen de donde lleguen, normalmente son del  otro padre biológico, puede enturbiar la relación entre tu nueva pareja y tus hijos.

Por ello, es necesario aprender a ganarse el derecho, no entrar en el juego del reproche mutuo, y pregonar con el ejemplo del respeto y el amor.

Si algo tuvieron muy claro nuestro compañero Javier y su actual mujer es que en su casa no se hacían comentarios despectivos hacia la madre biológica de sus hijos ni hacia el padre biológico de los hijos de ella.

Por muy fuertes que fueran los comentarios que los niños llegaran a expresar en una cena tras pasar el fin de semana en casa de su madre o padre biológico, ellos siempre decían que era porque estaba enfadado ese día. En todo momento alimentaban sus mentes con palabras de amor y respeto y no de reproche y rencor.

Es un ejercicio de mucha responsabilidad morderse la lengua y tratar de reconducir el mensaje negativo recibido, no entrar en el ataque para auto defenderse. Ante todo hay que pensar que a los únicos que de verdad hacen daño con esos comentarios es a los niños. Cuanto menos foco se ponga y menos importancia se le de mejor.

El día a día al final muestra la verdadera realidad, si les escuchas, si les hablas con tranquilidad sin entrar en descalificaciones defensivas, y sobre todo le das muestras con tu propio ejemplo al vivirlo en casa. Si ellos viven lo mucho que se preocupa tu nueva pareja por ellos, te aseguro que esas dudas de lealtad se van a disipar y poco a poco, con el tiempo, el propio menor va a tener su propia y personal opinión de lo que vive y ve.

Tan sólo pon los cimientos, riega con amor las raíces de tus hijos y deja que vayan creciendo. Con el tiempo y aplicando estos 4 simples principios los verás crecer como un árbol robusto y firme. Entenderán lo que es el amor en una casa y el trato de amor entre una pareja, porque tendrá el mejor ejemplo, haber crecido y vivido rodeados de un entorno de amor y respeto.

Y tú, ¿Qué opinas?, déjanos tu comentario para que sepamos que experiencia has vivido y podamos añadir más pasos que puedan ayudar a otros padres y madres que empiezan en su nueva familia, a alcanzar el éxito.

Soy padre, me acabo de divorciar y quiero la custodia de mi bebé de 1 un año de edad ¿Por qué no?

custodia bebe 1 año

¿No te parece curioso que mientras mantienes tu relación de pareja o en el matrimonio nadie pone pegas o cuestiona tu aptitud para ser padre? Sin embargo, una vez se rompe la relación, por el hecho de romperse, seguir ejerciendo como padre es inmediatamente  cuestionado.

¿Te has dado cuenta que por dejar de convivir en el mismo techo parece que ya no sabes cuidar de tu hijo?

Es muy posible que pienses que si quieres obtener la custodia compartida de tu bebé si este tiene menos de un año, lo vas a tener imposible. Es cierto que  éste es uno de los casos en los que la solicitud de custodia compartida va a encontrar más dificultades. Esto se debe a que para los bebés de menos de un año, se considera que tienen una dependencia más directa de la madre.

Sin embargo, debes saber que no hay una edad a partir de la cual se pueda empezar a pensar en la custodia compartida. Desde el nacimiento del menor, se puede dar esta opción. De hecho esta debe ser la opción habitual a imponer en los procesos de divorcio, tal y como establece la actual corriente jurisprudencial de nuestro tribunal Supremo

En última instancia, será el juez quien determine la conveniencia o no de una custodia compartida para un bebe de un año o menos.

¿Hay una edad mínima para poder ejercer de padre cuando te divorcias?

Como hemos avanzado, no existe una edad mínima para ejercer la custodia compartida, y que de esta forma puedas seguir siendo y sintiéndote como el padre que eres, a pesar del divorcio.

Para ello eso sí, necesitarás la ayuda de un buen abogado. En Casasempere abogados en Alicante somos especialistas en casos de divorcio y custodias compartidas. Desde la experiencia que nos otorga el haber pasado por todos los procesos en los que defendemos a nuestros clientes, unida a la experiencia y formación del equipo, y que en ese equipo se cuente con abogados que hayan recorrido tu mismo camino de forma personal y directa nos sitúa como tu mejor opción para poder conseguir una custodia compartida a pesar de que tu bebé no supere el año de vida.

Porque desde el punto de vista estrictamente jurídico, la verdad es que no existe una edad recomendada para la custodia compartida. Sí que encontramos una mayor cantidad de casos en los que varios juzgados han considerado la de tres años como una edad adecuada para acogerse a este derecho.

Sin embargo, piensa que más allá de la edad del menor, se tienen en cuenta otros factores y circunstancias como las siguientes:

  • Aptitud de los los progenitores
  • Relación con los niños y dedicación a la crianza antes de la ruptura
  • Edad y Número de hijos
  • Deseo del menor si tiene más de 12 años
  • Posibilidad de conciliar con la vida laboral
  • Distancia entre los domicilios
  • Relación entre de los padres

¿Es diferente la custodia compartida si tienes un bebé lactante o un hijo menor de 1 año?

Desde nuestro punto de vista, la respuesta sólo debe ser afirmativa en el caso de que la madre le esté dando pecho al niño. Pues es evidente, que por naturaleza esta es una tarea reservada en exclusiva para la madre.

Pero no debemos olvidar que en la actualidad nuestro ritmo de vida es frenético y que en los tiempos actuales ambos padres suelen trabajar y desarrollar su vida profesional por igual.

Ello hace que en muchas ocasiones las madres se reincorporen a su trabajo al poco de agotar su descanso maternal. Y ello, en la mayoría de las ocasiones suele ser entre las 4-6 semanas tras el parto puesto que en muchas ocasiones la baja por maternidad se inicia con anterioridad al parto.

Y en esos supuestos, mientras ambos padres conviven en el mismo techo suelen repartirse sin que ninguno de ellos se lo cuestione los cuidados y atenciones directos de su bebé. Y entre esos cuidados suele incluirse el que el propio padre dé leche materna previamente extraída y conservada a su bebé con un biberón, o incluso que desde el inicio ese biberón no sea de leche materna.

La pregunta que hay que hacerse entonces es ¿Por qué este hecho debe negarse por dejar de convivir? ¿Se es menos padre por dejar de compartir techo?

Si tu caso es de los que tu bebé ya ha dejado de amamantar, toma biberón de leche no materna o por cuestiones laborales o personales se ha decidido no seguir con la lactancia maternal, en casos como estos, no debería existir pega, objeción o planteamiento alguno para hacer algo que además ayude a fortalecer los lazos emocionales entre el bebé y su padre.

Día a día en Casasempere abogados vemos muchos más supuestos de madres que a pesar de la ruptura de pareja valoran muy positivamente la ayuda activa de los padres. A pesar del dolor que les supone compartir los cuidados diarios de sus bebés, son conscientes de que ese reparto de cuidados es mucho más beneficioso para todos, pero principalmente para sus hijos.

Pero somos conscientes, y también lo vemos día a día, que en la mayoría de las ocasiones la ruptura de pareja nubla la razón y potencia la emoción. Los sentimientos de dolor por la ruptura provocan que se deje de ver que lo más importante es establecer la opción de custodia que mejor ayude al desarrollo emocional y físico del niño. Y para ello, nada mejor que el pequeño pueda disfrutar de papa y de mama.

El artículo 24 de la Convención sobre los Derechos del niño determina la obligación de los Estados miembros de proteger la salud de los menores. En base a esta legislación, podemos decir que la lactancia es un derecho de los niños no reconocido.

En el caso de la la custodia compartida si tienes un bebé lactante o un hijo menor de 1 año, existen diferencias que a menudo resultan definitivas, pero en cualquier caso, no debes tomarlo como algo imposible. Es cierto que cuando se es lactante, existe una mayor dependencia de la madre, principalmente si el bebé está tomando pecho y la custodia compartida es más complicada en términos de adecuar los horarios para las necesarias tomas del bebé.

Por eso, lo más común es ver como en la práctica por parte de los juzgados no se suele acordar que el niño pase la noche en compañía del padre, todo ello para facilitar la toma nocturna de la leche materna. Pero como hemos expuesto al principio, con la adecuada coordinación entre ambos padres, la lactancia materna, no debería considerarse una barrera imposible de esquivar y que por si sola impidiera el ejercicio de la custodia compartida.

Aún no otorgando la custodia compartida, esto no es excluyente para que el juez decrete que sea necesario un trato frecuente con el otro padre con el que no convive a diario, en atención a que el bebe debe de familiarizarse y crear vínculos con ambos padres.

Es decir, incluso existiendo alimentación materna, este hecho por sí mismo, no es un elemento esencial para impedir el cumplimiento de un régimen de visitas normalizado o incluso el llegar a obtener una custodia compartida.

Pero en definitiva, cuando se trata de un menor lactante, lo más habitual es acordar un régimen de visitas cortas pero frecuentes en el tiempo. Al alcanzar un régimen de visitas normalizado, estas se irán realizando periódicamente con una graduación progresiva hasta que el menor pueda cumplir el dormir por la noche con el padre.

Olvídate de no ver a tu hijo o no poder sentirte padre por el hecho de que sea lactante. En Casasempere abogados en Alicante conseguiremos el régimen de visitas más adecuado tanto para ti como para tu pequeño.

Es cierto que en cuanto a acordar el régimen de visitas, si bien habrá que estar a las circunstancias concretas del caso, existen tres líneas posibles de actuación de la jurisprudencia a las que deberemos acogernos.

  • Aquella que no acuerda ni régimen de visitas normalizado ni pernoctas a favor de los padres con los que el menor no convive a diario si sus hijos son lactantes o menores de tres años.
  • Aquellas que nos permiten acordar periodos de estancias más breves, incluidas las vacaciones, en orden de evitar separaciones largas de uno u otro padre.
  • Los supuestos en los que no se acuerda un régimen de visitas normalizado, sino un régimen de visitas progresivo en el que se adopta un sistema transitorio con el cual el contacto de los niños con el padre con el que no conviven a diario se va ampliando sucesivamente hasta alcanzar el régimen normalizado.

En conclusion, ¿Está excluida la custodia compartida con niños menores de 3 años?

Aunque resulta más complicada, no por ello debes pensar que es imposible. Imposible sólo es aquello que jamás te atreves a intentar.

Recuerda que en Casasempere abogados nuestro compañero especialista en divorcios, Javier González obtuvo la custodia exclusiva paterna cuando su hijo pequeño no tenía ni 2 años y su hijo mayor apenas contaba con 4 años. Y tras dos años de custodia exclusiva ambos padres llegaron al convencimiento de que la mejor opción para sus hijos era compartir la custodia, repartir por igual los cuidados y atenciones diarios.

Y, además, tenemos el privilegio de haber ayudado a numerosos padres con hijos lactantes a conseguir y disfrutar de la custodia compartida de sus hijos.

Lo más importante para conseguirlo es querer de verdad ejercer esa gran responsabilidad de ser padre y contar con el adecuado asesoramiento que te guíe paso a paso para poder conseguirlo.

Debes tener en cuenta que en última instancia será el juez quien se encargue de evaluar tu caso en concreto, ya que, si bien hay sentencias para tomar como punto de partida, no hay una norma común capaz de asentar jurisprudencia.

Lo más habitual es que los padres sean capaces de adecuarse a un régimen de visitas progresivo. Hasta que el menor cumpla 3 años, se adaptarán en la medida de lo posible para que el padre pueda seguir disfrutando de su hijo sin que a este le falte la madre cuando sea necesario.

Aunque no se debe olvidar que la decisión de la opción de custodia es una decisión conjunta de ambos padres y que antes de dejar su decisión a un juez, ambos padres deben de mutuo acuerdo decidir la mejor de las opciones para sus hijos.

Y si estos padres están bien guiados o asesorados, pueden ver con más claridad los puntos positivos de la actuación conjunta de ambos como padres.  Si se centran en el bienestar de sus hijos, al menos, se puede conseguir que la custodia compartida no sea una opción descartada de inicio, por el simple hecho de sentirse dolidos por la ruptura.cómo conseguir la custodia compartida bebe 1 año

¿Hay alguna otra forma de conseguir poco a poco la custodia compartida?

Hoy en día es muy habitual ver sentencias de nuestros juzgados con la aplicación de la custodia compartida progresiva.

Este caso suele tratarse del aumento progresivo la estancia con el padre para pasar poco a poco a la custodia compartida con el reparto al 50 % del tiempo a partir del momento en el que menor cumpla como mínimo los 3 años.

En Casasempere abogados en Alicante te podemos asegurar que la corta edad de los hijos no excluye por sí sola la posibilidad de solicitar la custodia compartida. Habrá que ponerla en el contexto de los restantes requisitos que se tienen en cuenta para conseguir la custodia compartida y determinar si efectivamente en tu caso concreto es el sistema que mejor protege el interés del menor.

En todo caso, lo más recomendable es dejarte asesorar por un especialista como los que encontrarás en nuestro despacho de abogados especializados en divorcios y custodias en Alicante. En Casasempere abogados tenemos experiencia, formación y además hemos recorrido en primera persona este mismo camino que ahora tú empiezas, por lo que, somos los mejores guías para acompañarte en este trago amargo y endulzarlo de la mejor forma posible.

¿Quieres seguir sintiéndote padre a pesar de tu divorcio? Llámanos ahora mismo y empezaremos a trabajar para que disfrutes de la custodia que te mereces de aquello que más quieres en el mundo, tus hijos.