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Como superar un divorcio. Historia de un padre de dos niños que además es abogado

El mundo que conocías se tambalea a tus pies y de repente una década después te encuentras en el punto de partida. Empiezas a revivir situaciones que creías superadas hace años. Y hay una pregunta que martillea tu cerebro de forma constante ¿Cómo voy a superar el divorcio?.

Toda persona que se enfrenta a vivir su divorcio lo primero que hace es verlo todo desde el DOLOR. En su campo de visión sólo observa lo negativo de esta nueva etapa. Nuestro compañero Javier recuerda su ruptura hace más de 10 años y lo primero que se le viene a la mente es pasear por la playa tratando de encontrar algo positivo a la nueva situación que se le planteaba delante.

Hoy más de 10 años después y habiendo invertido los últimos 2 años intensamente al aprendizaje del crecimiento personal, sabe un secreto:

Detrás de todo DESAFIO se esconden LAS MEJORES BENDICIONES. Todo SUCESO por doloroso que sea esconde un maravilloso REGALO, sólo hay que saber buscarlo.

Y otra máxima que quiere compartir y de la que ahora es consciente. Aquello en lo que te centras se expande y sin ninguna duda, cuanto más te centras en el DOLOR más DOLOR aparecerá en tu vida.

  • Te planteas miles de problemas porque no sabes dónde vas a vivir.
  • Problemas porque tienes que volver a casa de tus padres y ya habías olvidado lo que era estar bajo la dirección de tu madre.
  • Problemas para ponerse de acuerdo con el reparto de los bienes en común.
  • Problemas para seguir trabajando de tener un negocio en común.
  • Problemas para hablar con los niños fuera de los horarios establecidos en sentencia.
  • Problemas, problemas y problemas.

Tu cabeza empieza a querer escapar de tanto problema, no soporta la presión de estar todo el día dando vueltas a multitud de problemas cuyo foco principal es el divorcio.

Tras la ruptura nuestro compañero Javier, tenía un seguro médico y decidió acudir a terapia psicológica para recibir ayuda especializada en esta situación que estaba viviendo.

Acudía semanalmente y el psicólogo le explicaba que debía pasar de forma necesaria por una serie de etapas de dolor o duelo.  Desde la negación, la indiferencia, la ira…hasta llegar a la aceptación.

¿Es necesario pasar por todas las fases?

El psicólogo se empeñaba en indicarle que debía estar mal, sentirse hundido, enfadado, que debía incluso llegar a una fase en la que debía odiar a las mujeres por lo que había vivido.  Según él era necesario vivir esa sensación para pasar página. Sin embargo, Javier se negaba a estar MAL, el no quería sentirse hundido.

Durante las primeras semanas tras confirmar que la separación no era algo temporal sino definitivo, se centró en tratar de eliminar los sentimientos de amor que todavía le quedaban.

Debía asumir que esta historia se había terminado, en la situación de nuestro compañero era una situación multiplicada porque se unía el hecho de que su ex además de la madre de sus hijos, era su primera novia formal y su primera relación sería.

Vivir la ruptura fue un auténtico Tsunami emocional para él

Pero hubo una idea en su cabeza que jamás desapareció, que brillaba en la oscuridad de su mente como las luces parpadeantes de un neón en la noche más cerrada.

“Creo en el amor verdadero”

Por lo que había vivido en su casa desde pequeño al igual que el resto de las personas, su modelo o patrón de comportamiento, de los que aprendemos nuestra forma de comportarnos es de sus padres. Y lo que él había vivido era una pareja completamente enamorada, besos de amor, caricias, abrazos. Sus padres eran la viva estampa del amor romántico.

Su creencia respecto al amor era y había sido siempre el reflejo de sus padres, siempre había soñado con encontrar a la mujer de su vida y envejecer a su lado.

Cuando tras 8 años de matrimonio el cuento de hadas se fragmentó para Javier fue un duro momento emocional.

Pero su mente le repetía: Creo en el amor verdadero, Creo en el amor verdadero.

No estaba dispuesto a rendirse, a pensar como hacen la totalidad de los recién divorciados “No vuelvo a echarme novio/a ni en pintura”, Javier, desde el primer momento pensó. Esto ha ocurrido porque tenía que conocer a mi media naranja de verdad, a aquella mujer que de verdad va a compartir mis sueños, mi vida y con la que disfrutar de la vida mientras envejecemos.

El universo es muy sabio. Aquello en lo que piensas, lo materializa.

Si tras tu divorcio te centras en pensar voy a ser un desgraciado, todo va mal, todo es un infierno, pues te regalará justo lo que estas deseando. Una montaña de problemas para que sufras, padezcas y lo pases mal.

Pero si tu mente se centra en AMOR, en felicidad, en alegría, también aparecerá en tu vida para que lo disfrutes y te deleites.

¿Magía?   No. Son las Leyes Universales de la Manifestación, el universo no distingue entre positivo o negativo, sólo obedece y aquello en lo que te centras con mayor intensidad emocional es lo que se materializa en tu vida.

El divorcio es un MOTIVO con MAYUSCULAS para refugiarse y escudarse. Es la etiqueta perfecta para excusar el estar mal, el estar viviendo momentos complicados, el estar TRISTE, DEPRIMIDO, HUNDIDO.

Pero no hay que olvidar que el DOLOR es un estado vibracional de mucha intensidad, por lo que si nos centramos en exceso en ese DOLOR podemos terminar convirtiendo nuestra vida en un auténtico infierno.

Ante la pregunta, ¿Cómo superar un divorcio?

No somos psicólogos, pero si podemos hablar desde la experiencia personal de haber sufrido el proceso.

Y lo que nuestro compañero Javier hizo fue centrar su mente en los mejores pensamientos positivos, se centró en el AMOR, “creo en el amor verdadero, se que voy a ser feliz”.

Javier empezaba a experimentar con el poder de la atracción y todas las noches escribía y repetía 30 veces unas rudimentarias afirmaciones.

Usaba el poder de la escritura y la repetición constante para implantar en su subconsciente sus mayores deseos.

Una de sus afirmaciones era:

“Me caso con Maria y vivo feliz”

Pero, el universo no actúa de forma inmediata, existe la Ley de la GESTACION, o el periodo de tiempo que es necesario entre que los deseas, lo visualizas en tu mente, lo sientes y se materializa.

Paso por una relación puente, cuyo nombre era María y curiosamente, casualmente o como nos gusta nombrarlo a nosotros CAUSALMENTE, 2 años después de su divorcio el universo le puso en el camino de su actual mujer de la manera más atípica.

Ellos ya se conocían habían sido vecinos de escalera con sus respectivas parejas en el mismo edificio en el que habían vivido durante años.

Ella trabajaba en Mercadona, y Javier apareció en el supermercado, al que nunca había ido a comprar. Habitualmente compraba en otro centro que por CAUSALIDADES del universo estaba en reformas ese preciso día y no se podía acceder. Al entrar ella le recibió con una maravillosa sonrisa y Javier que estaba activado en “Creo en el amor verdadero” lo recibió como una posible señal maravillosa de oportunidad de amor.  La saludo al entrar y le dijo:

Voy a coger un paquete de botellas de agua y vengo a tu caja.

Ella pensó que era una expresión típica para cortar la conversación y que cuando volviera se pondría en otra caja con menos cola. Pero Javier, cogió sus botellas de agua y se puso pacientemente en la cola de su caja. Aguardo su turno y aprovechó los escasos 2 minutos que se tarda en cobrar un paquete de agua para tratar de provocar un algo más. No sabía porque pero interiormente algo le atraía mucho de esa chica.

Se pusieron al día de que ambos estaban divorciados, CAUSALMENTE en las mismas fechas, que ambos habían vivido divorcios causalmente COMPLICADISIMOS y de hecho se retaron a contarse en un café para ver cuál de los dos había pasado por una situación más complicada.

Pagó su compra, la cogió  y tras despedirse se dispuso a salir del supermercado, y algo le hizo pararse. En su mente veía ¿Cómo piensas tomar ese café si no tienes su teléfono?

Se dió la vuelta y le preguntó ¿Cómo quieres que nos tomemos ese café si no tengo tu teléfono?

Ella dudo, posteriormente incluso le confesó que estuvo a punto de darle los números cambiados, pero algo le hizo darle el número correcto.

Javier no espero, (AL UNIVERSO LE GUSTA LA ACCIÓN INMEDIATA)  nada más salir la llamó para que identificara su teléfono y esa misma tarde la llamó, algo le decía que debía hacerlo. Cuando estuvieron hablando por teléfono, el hecho de que Javier tuviera la custodia completa de sus hijos y que él la llamara para poder cuadrar fuera de los periodos en los que él tenia a sus hijos, la picó la curiosidad. Y quedaron un 25 de diciembre a tomar ese café.

Desde ese café ya llevan 7 años juntos, felices, amándose y no hay día que Javier no agradezca que algo le impulsara a pedir ese teléfono.

A los 6 meses de conocerse ya convivian juntos y a los 3 años celebraron una maravillosa boda. ¿Sabés como se llama la mujer de nuestro compañero?

Exacto, Maria.

No EXISTEN LAS CASUALIDADES, TODO ES CAUSALIDAD.

¿Cómo se supera un divorcio?

Queriendo ser FELIZ, no dejándose arrastrar por lo que se supone que debe de hacer toda la gente. Creyendo desde lo más hondo de tu corazón que todo ocurre por algo. Que el divorcio es una segunda oportunidad para aprovechar la vida. Siendo consciente de que existe una vida mejor y que todo lo que ocurre es porque en realidad hay algo hay arriba que quiere que disfrutes la vida de tus sueños y te está animando a que vuelvas a buscarlo con todas tus fuerzas.

En el caso de nuestro compañero Javier, su divorcio era necesario, porque debía conocer a su actual mujer y ser realmente FELIZ. Así que ahora, lo único que puede hacer es agradecer por haber pasado por ese suceso porque le ha permitido conocer el verdadero AMOR.

¿Y tu?, ¿Qué suceso extraordinario has vivido gracias a tu divorcio que te ha permitido darte cuenta de que es la mejor oportunidad para transformar tu vida?, déjanos tu comentario.

3 preguntas para evitar buscar en google “Qué hay que hacer para divorciarse”

¡Estamos en esta situación por tu culpa! ¡Siempre tomas las decisiones sin contar conmigo!¿Cómo tienes tanto morro de decirme eso?¡Eso es mentira!

¿Te suenan? Estas son muchas de las frases típicas que suelen salir en una discusión de pareja cuando el ego ya ha controlado a tu mente y está disfrutando del dolor que está generando.

Tras la tormenta siempre llega la calma, la reflexión y seguramente el darse cuenta del grave error que se ha cometido. Que si aquellas palabras estaban confundidas, que si lo que habías entendido era muy diferente de lo que quería transmitirte, o que en ningún momento pretendía decirte eso. En definitiva, en el fragor de la batalla no se puede ser racional. Y mucho menos tomar decisiones tan importantes como romper una relación.

Cuando nos preguntan ¿Qué hay que hacer para divorciarse?, lo primero que hacemos es responderles con 3 simples pero muy poderosas preguntas:

1.- ¿Estás seguro de que ya lo has dado todo en esta relación?.

2.- ¿Si pudieras volver atrás en el tiempo sabiendo lo que sabes hoy, volverías a escoger a esa persona como tu pareja y compañera de viaje de tu vida?

3.- ¿La decisión la has tomado en frío y con calma? ¿O es fruto del calor de la última discusión?.

A continuación, analizamos y reflexionamos detalladamente sobre cada pregunta:

 

1.- ¿Estás seguro de que ya lo has dado todo en esta relación?

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Si tu respuesta a la primera pregunta es un SI, es el momento de reflexionar y ser realmente sinceros. ¿Seguro? ¿Estás completamente seguro de que has asumido el 100 % de responsabilidad de lo que está ocurriendo? ¿Completamente seguro, o te estás limitando a autoconvencerte de que lo has dado todo cuando en el fondo pretendes que solo sea la otra persona la que cambie y sea como tú quieres que sea.

Para poder contestar a esta pregunta con total sinceridad, necesitas conectar contigo mismo, estar relajado y disponer de la necesaria tranquilidad para poder analizar con detalle todo lo que vives. No dejarte influir por tu ego.

Te aconsejamos que pasees y te dejes llevar por la playa, un bosque o un parque con naturaleza, pero hazlo de tal forma que puedas estar solo tú y tus pensamientos. Sin móvil, sin llamadas, sin whatsapp. Sin nadie ni nada a tu alrededor que te distraiga.

Si la respuesta a la primera pregunta es un NO, no esperes más a que vengan a ti. Toma la iniciativa y arregla la situación. De ti depende y de nadie más. A veces una llamada a tiempo hace que una mala decisión tomada en caliente se transforme en la necesaria reflexión que lleva al aprendizaje necesario para crecer en la pareja. No es la primera vez que dos almas gemelas se separan por no haber sabido ser conscientes y entenderse en una discusión, porque nadie ha sabido dar ese primer paso.Y por supuesto, no es la primera vez que dos almas gemelas refuerzan su amor y su relación después del aprendizaje de una discusión.

¿De verdad prefieres quedarte con tu orgullo antes que con su compañía?

¿De verdad prefieres que la razón se adueñe de tu felicidad?

 

2.- ¿Si pudieras volver atrás en el tiempo sabiendo lo que sabes hoy volverías a escoger a esa persona como tu pareja y compañera de viaje de tu vida?

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Si la respuesta a la segunda pregunta es un NO, debes seguir el mismo proceso de reflexión que hemos indicado antes. Ya te adelantamos que no pinta bien, si tu primera respuesta es que no volverías a escoger a esa persona como tu pareja. Eso es porque algo realmente no funciona entre vosotros.

En ese caso, es el momento de ser responsable y maduro, las cosas no tienen por qué terminar con portazos y gritos. Piensa en los años que habéis compartido juntos, en esos buenos momentos llenos de felicidad, ¿Crees necesario acabar mal?

Cuando os conocisteis hubo una fuerza que os empujó a estar juntos. Si te paras a pensar con detenimiento todos los grandes momentos que os llevaron a conoceros, seguro que hay una historia maravillosa llena de lo que tú crees casualidades. A nosotros nos gusta llamarlas por su verdadero nombre, “Causalidades”. Nadie se encuentra en esta vida por casualidad.

Todo está debidamente escrito en el gran libro de la vida y nosotros sólo somos personajes que interpretamos nuestros papeles.  Este suceso que vives hoy era necesario en tu vida, todas las personas que pasan por tu vida, todos los sucesos que vives, llenan tu vida de  maravillosos y necesarios aprendizajes, que a veces lo es en forma de hechos muy dolorosos. Pero con cada aprendizaje de la vida crecemos como personas. Aumentamos nuestro recipiente vital y nos volvemos un poco más sabios.

Si la respuesta a esta segunda pregunta es un SI, ¿a qué esperas para arreglar el desastre? Sin ninguna duda la persona que tienes a tu lado es tu complemento en la vida. Aquella persona con la que quieres ver el pasar de los años y disfrutar de las puestas de sol, aquella con la que quieres viajar, reír, disfrutar pero con la que inevitablemente también llorarás, te angustiarás y te enfadarás. Porque en la vida no sólo existen los colores de la luz.

Para que exista equilibrio también debe haber oscuridad, problemas. Sin ello sería como un hermoso jardín sin flores. Precisamente detrás de esos desafíos están las mayores bendiciones y los mejores momentos y aprendizajes.

En ti reside la capacidad de que tu vida se vuelva completamente negra y triste o que sea en su mayoría de colores vivos e intensos. Tú tienes el poder y la gran responsabilidad de ser FELIZ. Si, pase lo que pase, tú eres y te sientes feliz, todos a tu alrededor serán felices. Si tú decides ser infeliz, todos a tu alrededor serán INFELICES. Porque al final la felicidad es una decisión. Y esa decisión, también depende de ti.

No hay nada más emotivo que, aun sabiendo que ahora falta el dinero, ahora no puedes viajar, y ni siquiera salir a cenar o bailar, eres consciente que tienes a tu lado a aquella persona que con un abrazo, un beso o una caricia suple todo eso y llena y hace tu vida mucho más plena y sincera. Con cosas mucho más importantes.

Haz que tu día a día esté repleto de risas, de alegría, de ilusión, de sueños. Da el máximo de ti en cada instante contigo mismo y con tu familia. Ese el camino. Esa es realmente tu decisión para ser feliz.

Habitualmente nos dejamos arrastrar por el ritmo frenético de la vida, trabajo, llamadas, whatsapp, problemas, problemas y problemas, que hacen que vivamos estresados, angustiados y malhumorados. Sin darnos cuenta dejamos que esa vibración negativa nos domine y la vamos dejando como una estela por donde vamos.

Rompe con ese patrón de energía negativa y haz de tu casa un refugio de alegría, energía e ilusión. Y para ello, sólo debes sacar lo mejor de ti mismo y ser tu mejor versión. Hazte una promesa. Cada día voy a dar mi máximo amor y alegría a mí mujer e hijos. Si consigues hacer reír a tu familia tu vida va a ser mucho más agradable por muy mal que estén ahora las cosas en otros planos. La vida es maravillosa y cada día tienes una nueva oportunidad para conseguirlo.

 

3.- ¿La decisión la has tomado en frío y con calma?  ¿O es fruto del calor de la última discusión?

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Si contestas a la tercera pregunta con un SI y la segunda ha sido un NO, debes empezar a tomar decisiones de cambio. Este sí puede ser el momento de empezar a saber qué hay que hacer para divorciarse sin hacer daño. Con estas preguntas has traído claridad a tu mente. Si eres consciente de que esta relación no te hace feliz es el momento de ponerle fin sin aumentar el dolor. Sin rencor.

Es el momento de demostrar responsabilidad y madurez. Alargar una situación en la que no eres feliz sólo va a conseguir haceros más daño.

Si contestas con un NO, es el momento de seguir los pasos de reflexión que hemos indicado.

Te aseguramos que no hay nada peor que tomar decisiones en momentos de lo que llamamos estado de pico. Los estados de pico son situaciones en las que predominan determinadas emociones, positivas o negativas.

Tras un evento con mucha gente en el que se conectan las energías puedes conectar con un estado de pico positivo, gente alegre, saltando, animando, contenta, feliz…El problema es que ese estado de pico también puede conectar en otros momentos sentimientos negativos de odio, reproche, angustia, dolor.

Si con el calor de una discusión tomas la decisión de poner fin a la relación, con toda probabilidad tu decisión no va a ser acertada. No decidas nunca en caliente, tómate tu debido tiempo, deja que las nubes dejen paso al sol, permite que amaine la tormenta y cuando llegue la calma párate a pensar. Poniendo el símil del café caliente, deja que se enfríe. Aguanta. No te lo tomes ya que te quemarás.

En conclusión, si tras reflexionar con calma las respuestas de las preguntas has decidido poner fin a tu relación, hazlo siempre desde el amor y la responsabilidad. Dudo que ese día en el que iniciasteis la relación tuvierais en mente la idea de algún día haceros sufrir. Entonces por qué convertir en dolor el último capítulo de una gran película de amor. El final también puede ser un camino tranquilo, responsable y maduro. Y por supuesto, también es un gran aprendizaje para el cambio y la mejora de tu vida. Aunque en ese momento no lo veas así.

Iniciar el camino del divorcio, y cualquier otro camino, es mucho mejor hacerlo acompañado. Y siempre al lado de la mejor compañía para ti. Si así lo tienes decidido, ponte en contacto con abogados especialistas en divorcios. Abogados que no sean especialistas solo en divorcios, sino en divorcios vistos desde el amor y el aprendizaje como el inicio de una nueva etapa, no en divorcios vistos desde el rencor y el conflicto. Con eso, solo conseguirás atraer más rencor y más conflicto a tu vida. Ellos te asesoraran de la mejor manera para poner fin a tu relación de forma consciente y responsable.

Si estás viviendo un momento complicado en tu pareja y te has decidido a responder a estas 3 preguntas ¿cuáles han sido tus respuestas y conclusiones?

Perdona y libérate de tu proceso de divorcio. Vive en paz

proceso de divorcio

Me es imposible perdonar. Si perdonara yo saldría perdiendo. El 100 % de la culpa de que yo me sienta herido es suya, yo no tengo ninguna responsabilidad. Tiene que pagar por lo que ha hecho. Si quiero protegerme para que no me vuelvan a herir, no puedo perdonar.

Estos son muchas de las justificaciones que vienen a nuestra mente cuando nos   sentimos heridos. Arrastramos dolor y sufrimiento por ofensas vividas con padres, hermanos, familiares, parejas, hijos…

Hay personas que se pasan toda una vida sin volver a hablarse.

¿Cómo prefieres vivir cada minuto de tu vida? ¿desde la paz y la tranquilidad o desde el reproche, el odio y el dolor permanente?

¿Qué prefieres tener razón o ser feliz?

Nos empeñamos en pensar que si perdonamos perdemos y no nos damos cuenta de que ya hemos perdido. Y que al no perdonarnos seguimos perdiendo.

Uno de los principales deseos de toda persona en su vida es vivir en PAZ.

¿Vives en PAZ o arrastras sufrimiento pasado en tus espaldas?

En la ruptura de pareja o durante el proceso de divorcio el sentimiento de dolor que experimentas se multiplica en tu mente,  si hay hijos menores comunes al dolor de sentirse herido se le suma el dolor como padres.

Te sientes herido por la persona a la que amabas. Aquella persona que se supone que debía protegerte, cuidarte, amarte y respetarte. Te sientes traicionado y muy decepcionado.

Nos empeñamos en vivir la vida desde el dolor.

Nos encanta acumular el peso del sufrimiento a nuestras espaldas. Nos encanta cargar pesadas mochilas repletas de dolor emocional.

En ningún momento nos paramos a pensar que podemos liberar esas cargas que arrastramos y que podemos vivir en paz.

Para caminar en la vida no hace falta arrastrar sufrimiento.  Sólo hay que querer perdonar para poder vivir en paz.

Si en el pasado resultamos heridos en la relación con alguien sólo tenemos dos caminos. Perdonar o no perdonar

No perdonar, significa que queremos quedar anclados en el pasado y que aceptamos eliminar de nuestra vida la posibilidad de alcanzar la paz. Elegimos sufrimiento.

Si perdonamos, tanto nuestro cuerpo como nuestro interior se calma y nos liberamos de ese peso del pasado. Conseguimos paz y libertad de espíritu. Perdonar significa que nos liberamos del pasado que nos ata, dejamos de hacer reproches y escogemos la calma de vivir en el momento presente.

¿Estarías dispuesto a perdonar a tu ex aunque sea sólo por el deseo de vivir en paz?

Hay que comprender que en nuestras relaciones a veces nos hieren y debemos aceptarlo. Primero tenemos que conseguir perdonarnos a nosotros mismos, aceptar que nos han herido. Perdonarnos por ese dolor y después perdonar a los demás.

Perdonar a alguien en contra de lo que se piensa es un acto sólo para ti mismo no para nadie más. Es un proceso interior que hace que tu vida sea mucho mejor.

Al perdonar te sientes purificado, renovado, ligero

Si algo cuesta a las personas que viven un proceso de divorcio con hijos menores es perdonar.

Y lo sabemos por experiencia propia. En el caso de nuestro compañero Javier, el dolor acumulado durante décadas de reproches, guerras y conflictos hacía que el solo hecho de tener que asistir junto a la madre de sus hijos a actos cotidianos como padres, como pueden ser una reunión escolar o a una revisión médica, le tensara todo su ser y ese día no estuviera para nada de humor. Se volvía mucho más susceptible y tenso con todos aquellos con los que se cruzaba. Dejaba de ser él, su brillo habitual quedaba oscurecido por un velo de sufrimiento y tensión.

Aunque Javier se trabajaba a nivel interior y leía libros de desarrollo personal que trataban las virtudes del perdón, el dolor sufrido se había agarrado bien a su ser y se negaba a soltarlo. Para su ego era mucho mejor tener ese dolor como aliado.

Pero cuando uno desea de corazón vivir desde el amor, desea alcanzar la paz y la tranquilidad en su vida, no se deja dominar por el sufrimiento pasado. Sigue aprendiendo, sigue estudiando y buscando.

Y entonces, una simple lectura, un audio libro, una charla, un comentario o releer un libro, hace que en un momento dado en tu mente salte un “click”, sin saber como entiendes, comprendes o de repente ves claro algo que antes ni advertías.

En su caso, escuchar en IVOOX el audio libro La Ley del espejo de de Yoshinori Goruchi le hizo crecer.

Le hizo entender una tarde de domingo el por qué de su dolor. A pesar de que creía que había perdonado, se dio cuenta de que en contra de lo que pensaba todavía había escogiendo no perdonar. Y arrastraba a sus espaldas el sufrimiento acumulado de más de 10 años de reproches, conflicto y dolor vivido.

8 pasos para liberar tu vida

Al oír ese audio lloró. Comprendió por qué seguía sintiendo dolor en su vida y decidió aplicar los 8 pasos para conseguir liberar su vida. Aprendió a perdonar:

PASO 1.- Haz una lista con aquellas personas a las que no puedes perdonar y que piensas que te sentirías mejor si consiguieras perdonarlas.

Como hemos dicho al principio de este post, arrastramos dolor y sufrimiento por heridas con nuestros padres, hermanos, hijos, amigos, parejas….etc.

Pues es el momento de hacer colada emocional. Es el momento de limpiar nuestra mochila emocional de toda aquella carga innecesaria. Toca perdonar todo lo que no nos ayuda a crecer y liberar nuestras vidas.

PASO 2.-Coge unas hojas de papel y expresa tus sentimientos hacía aquella persona que has escogido perdonar de tu lista.

Escribe los sentimientos que tenías en esos momentos.

Déjate llevar. Quizá lo que sale no es agradable. Quizá te apetece poner que es un imbécil, un desagradecido, que te sientes triste, decepcionado…

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Escribe tal y como lo sientes, no es necesario que te controles y si sientes ganas de llorar, hazlo. No te reprimas. Estamos liberando el lastre que llevas acumulado durante años.

Cuando sientas que has escrito suficiente, para. Rompe la hoja y tíralo a la papelera.

PASO 3.- Ahora imagina y escribe los motivos por los que tu crees que aquella persona actuó de esa manera.

Debes saber en este punto que en esta vida las dos principales motivaciones son  2:

1.-Sentir placer

2.- Evitar dolor

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No juzgues, sólo intenta comprender. Todos hacemos actos por inmadurez, debilidad o torpeza. Debemos comprender que en cada momento cada uno hizo lo mejor que sabía hacer con las habilidades que disponía.

Y debes decirte, al igual que yo lo puedo desear o lo quería evitar, él o ella también deseaba sentir placer o evitar ese dolor.

PASO 4.- Escribe aquello que puedes agradecer a aquella persona.

Escribe tanto como puedas. Intenta recordar lo máximo posible.

Por pequeño que sea seguro que hay alguna cosa que puedes agradecer.

En el caso de nuestro compañero Javier, a él le ayudó agradecer que a pesar de todo el dolor que tenía hacia su ex pareja, gracias a ella, existían sus dos maravillosos hijos. Que gracias a su relación ahora podía amar a sus hijos.

PASO 5.- Utilice la fuerza de las palabras.

Dígase “para mi propia felicidad, calma y tranquilidad perdono a ….”

No hace falta que lo sientas, basta con simularlo. En esta vida primero se hace o se disimula para que después se manifieste y se haga realidad.

Debes repetirlo mínimo durante 10 minutos. Si es más tiempo mucho mejor.

Y si quieres hacerlo de sobresaliente, puedes sentarte directamente con aquellas personas a las que quieres perdonar y hacer estos pasos.

Si tras expresar tu perdón no lo aceptan, esa es una cuestión suya. Por haber perdonado tú dejas de ser la víctima y vuelves a ser el principal responsable de tu vida.

PASO 6.- Escribe aquello de lo que quieres disculparte.

Quizás tú lo tienes grabado a fuego en tu mente, pero la persona a la que vas a pedir perdón puede no haber ni sabido que te había ofendido. Explícale con detalle qué fue lo que ocurrió.

PASO 7.- Escribe lo que has aprendido gracias a la relación con aquella persona.

Agradece el haberos conocido. Todos aprendemos algo de las personas con las que nos relacionamos, con las que coincidimos en el camino de la vida.

PASO 8.- Declara te perdono. Perdono a…

La palabra es la manifestación de nuestros pensamientos. Al decirlo lo haces realidad. Al declarar en voz alta que le perdonas lo estás manifestando de verdad.

Y Si tras hacerlo sigues sintiendo que no lo puedes perdonar vuelve a repetir durante otros 10 minutos el decirlo en voz alta. Sigue simulando tu perdón hasta que lo sientas. Hasta que sientas como el peso que hasta hoy cargabas a tus espaldas empieza a liberarse.

Nuestro compañero siguió todos y cada uno de estos pasos y te aseguro que esa misma tarde se sintió liberado. El peso que arrastraba a sus espaldas pareció aligerar de forma extraordinaria.

Se dejó llevar, lloró como un niño, sacó todo lo que llevaba dentro de su mochila emocional y experimentó en su ser una paz y una tranquilidad como nunca antes había sentido.

Y tú,

¿piensas seguir arrastrando el peso de tu pasado o piensas empezar a perdonar?

Escoge DOLOR o PAZ. De ti depende

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Cómo transformar tu divorcio de conflicto y sufrimiento en un divorcio de amor y paz

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¡Me divorcio! Lo tengo decidido. Ya no aguanto más. Estas son algunas de las muchas afirmaciones que salen de tu boca cuando la relación de la pareja se va rompiendo y toca a su fin. Estas y otras muchas más directas: ¡Ya está bien de que me haga la vida imposible!, ¡No hay derecho lo que me ha hecho!, ¡Yo no me merezco esto!

Las personas cuando elegimos algo en la vida tenemos dos opciones. Elegir desde el amor o elegir desde el miedo. En un divorcio no es diferente. Elegimos desde el amor o desde el temor. Más que desde el temor, desde el odio y el conflicto.

Cuando una pareja o matrimonio decide divorciarse rara vez lo hace desde la madurez y aceptación de que ha sido una etapa maravillosa en sus vidas, de la cual están agradecidos, y ahora ha llegado el momento de pasar a otra nueva. Normalmente detrás de esa decisión de divorcio hay dolor, reproches y resentimiento. Hay si cabe aún más de todo ello que en la época del matrimonio en la que surgieron todas las diferencias que ocasionaron la ruptura. Esa situación de enfrentamiento ya viene desde lejos, porque si en ese momento no se hubiera pensado desde el conflicto y el temor sino desde el amor, muy probablemente no se habría llegado al divorcio.

Sin embargo, lo cierto es que la práctica totalidad de los matrimonios que se acercan a su fin, vienen ya desgastados por un continuo cúmulo de diferencias llevadas al extremo en forma de discusiones y guerras. Y esas discusiones continúan cuando a través del divorcio quieren regular su vida futura.

Continuar después del divorcio

Es curioso como la mayoría de los matrimonios que quieren divorciarse lo hacen por querer una vida nueva sin la pareja que tienen al lado y sin embargo luego se dedican toda esa nueva vida dependiendo de ella y pendientes de hacerle la vida imposible.

Quieres divorciarte porque la relación está muy desgastada, no quieres continuar con tu pareja y decides empezar de nuevo, y en vez de eso no solo no empiezas, sino que continúas a partir del divorcio. Y continuas y continuas, ahora desde la lejanía, pero insistiendo con esa relación tormentosa de odio hacia tu pareja en forma de juicios, denuncias y decisiones, pensadas en el día a día más en hacer daño a tu ex que en crecer tú como persona.

Y si a eso le unimos el hecho que hay hijos menores en común la cosa se complica aún más. Mejor dicho, la complican los padres aún más. Son muchos los casos en que se sirven de esos hijos para hacer más agresivo y conflictivo ese divorcio, ya que los utilizan como arma arrojadiza contra su ex pareja y padre o madre de ellos.

Cuando una pareja o matrimonio decide divorciarse rara vez lo hace desde la madurez y aceptación de que ha sido una etapa maravillosa en sus vidas, de la cual están agradecidos, y ahora ha llegado el momento de pasar a otra nueva

Nuestra vida es como una mochila, es tu decisión llevar el equipaje justo y necesario para cada etapa de tu vida, dejando fuera todo aquello que ya pasó, o arrastrar un peso cada vez mayor porque somos incapaces de sacar de ella todo aquello que ya no es necesario.

Si tu objetivo es cerrar esta etapa de tu vida, no tiene sentido que sigas almacenando en la  mochila los conflictos del pasado y que además la llenes con nuevos conflictos como demandas y  procesos judiciales.

¿Si has decidido poner fin a tu relación porque sigues planteando nuevos procesos judiciales que te obligan a seguir unidos?

En estas situaciones queda muy evidente  que las personas están decidiendo en todo momento desde el temor, odio y conflicto más que desde el amor. Desde el odio de culpabilizar a su pareja por todos los males del matrimonio más que desde el amor de responsabilizarse uno mismo del fracaso de la relación y aprender de ese fracaso. Desde el odio de intentar hacerle la vida imposible a su ex, con hijos comunes de por medio, más que desde el amor de empezar una nueva etapa y hacerle más fácil la vida a tu ex como padre o madre que es de tus hijos. Desde el odio de hacer con tus hijos siempre cualquier cosa dependiendo de lo que le pueda afectar o perjudicar a su ex, a su otro padre más que desde el amor de hacer con tus hijos siempre cualquier cosa pensando única y exclusivamente en su propio beneficio y por lo tanto en la felicidad tuya y de tu ex como padre o madre que es de ellos.

Y lo que es peor. Ese odio a lo único que te acerca es al sufrimiento, alejándote del amor y de la vida que deseas y siempre soñabas. Porque no se pueden dar las dos cosas. O hay amor o hay miedo, odio y sufrimiento.

Llegados a esta situación, ¿No crees que debe de haber otra manera de vivir?

Consejos para afrontar el divorcio desde el amor y no desde el odio

En Casasempere abogados te animamos a que siempre elijas desde el amor y  desde la cordura, ya sea en tu relación, ya sea decidiendo ponerle fin con el divorcio. Por eso, a continuación te damos algunos consejos que a nosotros nos han servido en la vida, sobretodo en momentos desafiantes como un problema o divorcio, para que empieces esta nueva etapa desde el amor y abandones todo lo que te lleve al miedo, rencor y sufrimiento:

  1. Empieza a cambiar tú y tu forma de pensar

 Nosotros creemos que lo primero que tienes que hacer para poder vivir una vida de amor es cambiar tú y tu manera de pensar. Todo lo que sucede en el mundo que ves, en el mundo exterior es un reflejo que lo que tú ves en el mundo interior. De lo que tú piensas.

Si tú quieres un mundo mejor, tú tienes que ser mejor

Si tú quieres un mundo de amor tú tienes que pensar en amor. Cualquier decisión de tu vida tiene que estar rodeada de amor. También las que afectan a tu relación con tu ex pareja y seguro madre o padre de tus niños.

Si tú quieres la felicidad de tus hijos tú tienes que pensar, decidir y actuar acorde única y exclusivamente a esa felicidad tuya y de tus hijos, felicidad que solo existirá si esa felicidad abarca también la felicidad de tu ex pareja como madre o padre que es de esos hijos.

Si no das amor es imposible recibir amor y para dar nunca hay que esperar a recibir.  Si recibes odio, debes responder con más amor, porque sólo cuando primero das amor entonces podrá empezar a recibir amor en todo lo que haces.

Una de las reglas universales de esta vida es dar para recibir, no pienses en recibir para primero dar, simplemente da amor sin esperar a recibir.

Quítale el micrófono y el protagonismo a esa vocecita que continuamente te habla llamada ego. Dale las gracias, dile que ya no la necesitas y enfócate en todo lo bueno que te queda por vivir.  

  1. Perdónate a ti mismo y quiérete más

El divorcio suele ser un momento en el que, con independencia a como lo afrontes, no faltan reproches a uno mismo por todo. Uno también se culpabiliza por todo por haber llegado a esa situación. Que si ha destrozado su vida y la de sus hijos, que si ya no va a volver a encontrar ni a vivir el amor, que si soy un desastre. En definitiva, que cómo he llegado a esta situación.

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Aléjate de esos pensamientos. Sácalos de tu cabeza. No te crucifiques. Piensa que tú en todo momento has hecho lo mejor que sabías hacerlo y que si todo ello te ha llevado a esta situación es porque era lo que más te convenía para tu vida y felicidad. Míralo todo como a continuación te mostramos y empieza a vivir una vida más desde el ser que desde el tener.

Plántale cara a tu voz interior, aquella que te pide que desenvaines la espada de guerra. Aquella que te dice: ¡Pero no piensas responder!, ¡Se está burlando de ti!, ¡De verdad piensas ceder una vez más! Quítale el poder a ese sentimiento interior que te domina de odio, rabia, rencor. Eres mucho más fuerte y demuestras mucho más coraje y valor si controlas tu mente y te enfocas en ver todo desde el amor.

Ese odio a lo único que te acerca es al sufrimiento, alejándote del amor y de la vida que deseas y siempre soñabas.

Hasta que no dejes de vivir en el conflicto y empieces a enfocar tu vida desde el amor, jamás podrás vivir con esa paz y tranquilidad que deseas. Si tu cuerpo lo recorre un sentimiento de venganza sólo vas a conseguir conflicto en tu vida.

Nos preguntan muchas veces, ¿Es que esta guerra no va a terminar nunca?

No mientras tu no empieces a responder a los ataques con amor.

No mientras sigas sintiendo odio y rencor cada vez que intercambias unas palabras.

No mientras no decidas dejar ir ese sentimiento de dolor.

De ti depende.

  1. Acepta la situación y elige el camino del aprendizaje

Hasta aquí has llegado. La palabra divorcio aparece en tu vida. Y ahora tienes dos opciones. Mirarlo desde el reproche, la culpabilidad o mirarlo desde la aceptación y el aprendizaje. Nosotros en el despacho nos recordamos muy a menudo que:

 Todo lo que sucede conviene

Míralo así tú también. Has llegado a esta situación y gracias a lo vivido has sacado un grandísimo aprendizaje que te ha hecho crecer muchísimo y que es el inicio de una vida maravillosa. Detrás de estos desafíos y aprendizajes hay una vida de bendiciones.

Enfócate más en todas las cosas maravillosas que tienes en esta vida, y en lo mucho y bueno que te queda por disfrutar, más que en lo que no tienes o te falta. Vive la vida desde la oportunidad y responsabilidad y no desde la tragedia y el victimismo.

  1. Perdona a todo el mundo y agradece

Conseguir perdonar de verdad, sentir recorrer el dolor en su máxima intensidad por todos los poros de tu cuerpo, y dejarlo ir definitivamente es, sin ninguna duda, lo más complicado.

Es complicado aprender a perdonar. Es tal el volumen de odio, rencor y reproche acumulado durante estos años en tu mochila emocional que andar supone para ti un enorme desgaste emocional. El problema es que hasta que no consigas perdonar y liberar tu ser no vas a poder avanzar.

Mientras siga existiendo un rescoldo de odio, rencor y dolor, la vida te seguirá dando la oportunidad de aprender a perdonar. Y para ello, te pondrá una y otra vez ante el mismo   o similar suceso, porque la vida no deja de ser un taller de amor en el que cada día tienes una nueva oportunidad de aprender desde la única fuente posible. El amor.

Perdonar supone poder ponerte delante y que tus pulsaciones no se aceleren,  que tu único deseo no sea alejarte rápido. Que lo que más te gustaría no fuera gritarle todos los reproches que llegan a tu mente.

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Para perdonar es necesario agradecer. Agradecer todas aquellas cosas buenas que hace en favor de tus hijos. Agradecer todo lo bueno que ambos dais a vuestros hijos.

El mejor hábito diario para evitar acumular energía negativa es perdonarse, perdonar y agradecer.

Y tú, ¿Qué tienes que agradecer hoy? Y ¿A quién tienes que agradecer algo hoy? ¿Qué pasos de los vistos vas a poner ya en marcha?

Nosotros decidimos vivir desde el amor, ¿Y tú?

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3 pasos en tu divorcio para empezar a construir un futuro Feliz

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¿Recuerdas cómo te levantabas cada mañana pensando que hoy volvíais a tener una cita? ¿Recuerda lo largos que se hacían los días cuando no os veíais? ¿Recuerdas la sensación de detenerse el tiempo y no moverse cuando estabas a su lado? ¿Recuerdas cómo se iluminaba tu rostro cada vez que te entraba una llamada o whatsapp con noticias suyas? ¿Recuerdas la complicidad y la cara de felicidad que teníais con tan solo miraros a la cara?

Sin embargo, ahora ya es todo diferente. Su sola presencia incomoda, y tu expresión se congela con sólo pensar en que aparezca por la puerta. No te atreves a decirle nada. Por momentos ni a mirarle. Sus llamadas te tensan y sus whatsapps no te atreves ni a abrirlos. Son como avisos de bomba.

Del amor al odio sólo hay un paso y en los tiempos actuales ni siquiera eso. Con un solo click se enciende la llama pero no del deseo sino de la guerra y conflicto.

Cuando las cosas no son como eran, cuando ya nada es igual en la pareja y se inicia el camino de la separación, los pasos en tu divorcio, y en este momento dejar de lado los sentimientos personales es lo más complicado. Realmente lo complicado es más bien dejar de lado los malos sentimientos personales. Esos que ahora te hacen ver a tu pareja de manera totalmente opuesta a como la conociste y la disfrutaste. Esos que te hacen verla ahora como tu peor enemigo más que como el mejor acompañante de la vida. Esos que te hacen incluso llegar a verla como la peor influencia para tus hijos más que como lo que siempre te había parecido, un modelo a seguir y ejemplo para ellos.

Empiezas a dejar dominarte por el odio y la razón más que por la aceptación, el aprendizaje y el amor.

Cuando la emoción sube la inteligencia baja, y cuando estás metido de lleno en un divorcio los únicos pensamientos que de inmediato te vienen a la cabeza son pensamientos de reproche y rencor. Es muy complicado dejar de estar dominado por esos pensamientos y emociones, y tu capacidad de tomar decisiones acertadas queda mermada. Empiezas a dejar dominarte por el odio y la razón más que por la aceptación, el aprendizaje y el amor. Te empiezas a enfocar cada vez más en tener razón, es cada vez más grande ese odio que alimentas, que tiras para adelante con él de tal manera que sin pensarlo llega un momento en que te encuentras que has destrozado no solo el matrimonio sino tu vida y, lo que es peor, la vida de las personas que más quieres, tus hijos.

Si el amor se acaba de tanto usarlo como dice la famosa canción, lo lógico y normal sería poder terminar la relación al menos con el mismo grado de cordialidad y responsabilidad que cuando empezó. Al menos de esta manera.

¿Tan difícil es una separación de mutuo acuerdo sin peleas, reproches ni rencor? ¿Tan difícil es decidir empezar esta nueva etapa de tu vida desde la responsabilidad, la aceptación y el aprendizaje, también con respecto a tu pareja y a todo lo relacionado con tus hijos?

La palabra divorcio, por el mero hecho de pronunciarse, ya va a asociada en este mundo a reproche y conflicto.

La mayoría de post y cosas que se escriben sobre un divorcio se centran en las cosas negativas. Destacan lo peor que puede ocurrir durante tu proceso de divorcio y te dan consejos para protegerte.

De hecho, si anuncias ante tu grupo de amigos que tu relación no va bien y que estás pensando en divorciarte, te empiezan a llover mil consejos sobre qué hacer para protegerte y surgen mil historias con casos de amigos y amigas que han tenido una experiencia horrorosa. Es raro, por no decir imposible, que ante una conversación de este tipo salgan sobre la mesa experiencias de divorcios maravillosas y responsables.

¡Ten cuidado! ¡No te fíes! O, ¡búscate un buen abogado!, son las expresiones que más se repiten cuando dices que te piensas divorciar. Tampoco faltan las de reproche como ¡Ya lo sabía yo! ¡No te merecía!¡ Siempre eras tú el que lo hacía todo! ¡No se preocupaba de los niños!, etc.

Pues bien, desde Casasempere abogados tenemos el gusto de decirte con rotundidad que sí hay divorcios con final feliz. En el despacho los hemos vivido y lo seguimos viviendo. Y sobre todo, los disfrutamos.

Hay parejas y matrimonios que han sabido gestionar su separación de mutuo acuerdo sin conflicto. Que no se han faltado al respeto. Que han sabido compartir a los hijos y que han buscado plasmar en el papel la mejor forma de finalizar con su matrimonio y sin embargo mantener sus lazos como padres.

Hay parejas que han sabido enfocar su nueva situación únicamente desde su papel de padres, aceptando su nueva situación con respecto a quien era su pareja desde la aceptación, aprendizaje y responsabilidad.

Hay personas que han sabido dejar de lado esas malas emociones personales, aceptar la situación, y centrarse en lo verdaderamente importante, sus hijos.

Porque no todos los divorcios terminan como el rosario de la Aurora. Como hemos dicho, en el despacho hemos tenido el privilegio de trabajar codo a codo con muchos de estos casos. Y es un auténtico placer ver a dos padres hacer una demostración de responsabilidad y respeto mutuo. Y sobre todo, es un auténtico regalo para nosotros comprobar como son capaces de anteponer su amor al hijo común que al rencor por el fracaso personal en su relación de pareja. Estos valores de amor y respeto mutuo los vemos a diario, y son y a los que más benefician es a sus propios hijos.

¿Y por donde empiezo para construir ese divorcio feliz? En Casasempere abogados entendemos que hay 3 pasos, más bien 3 tipos de comportamientos, sencillos pero muy potentes, que son de entrada necesarios e imprescindibles para empezar a sentar las bases de un divorcio feliz:

PASO 1.- Escucha para entender, no para responder

La mayoría de las persona no escucha, sólo oye ruido. No asimila ni quiere comprender el significado de las palabras que pasan por su cerebro. Y cuando lo comprenden siempre lo hacen no para entender lo que se dice ni para ponerse en la situación de quien lo dice, sino para responder, rebatir y entrar en una espiral de conflicto.

Si las personas cuando nos reunimos a hablar calláramos más y escucháramos, muchos de los conflictos que vivimos se reducirían o ni siquiera existirían.

En la gran mayoría de las ocasiones, las personas y, en concreto, las parejas que deciden poner fin a su relación, tienen mucho más puntos en común que contrarios, sobre todo con la relación con los niños, pero al no parar a escuchar los argumentos de la otra parte y cerrarse en banda, no se logran entender y eso hace ya no solo que se alcance un acuerdo sino que ese acuerdo cada vez esté más lejos.

Desde niños  una de las frases que más hemos oído pronunciar por los labios de nuestros padres es ¿me estás escuchando?. Ya nos estaban tratando de educar en la importancia de detenernos en nuestros pensamientos internos y en nuestro dialogo personal, parar todo nuestro ruido interior y escuchar de forma activa y atenta.

Sin embargo, por desgracia, esa parte de nosotros impulsiva y que solo quiere tener razón, nos ha hecho aprender a vivir oyendo nuestro entorno pero no escuchando. Para escuchar, tal y como aparece en la definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es necesario prestar atención a lo que se oye, y en la mayoría de los casos, en los divorcios así sucede, la única atención por la que ponemos atención por encima de todo, es aquella que se acerque única y exclusivamente a nuestra forma de pensar.

Si las personas cuando nos reunimos a hablar calláramos más y escucháramos, muchos de los conflictos que vivimos se reducirían o ni siquiera existirían.

Por eso, el primero de los pasos a seguir para un divorcio feliz es que empieces a poner atención a lo que te dicen, no para responder sino para comprender.

PASO 2.- Reflexiona y no te precipites

Mucha gente vive su vida arrastrada por un mundo acelerado. Estamos  acostumbrados a vivir estresados, a correr de un lado para otro, contra reloj, desde que se te abren los ojos al sonar el despertador hasta que te acuestas. Desayunamos de un trago, de pie mientras preparamos a carreras los almuerzos y los desayunos de sus hijos. Vivimos sometidos por las agujas de su reloj.

Despertamos a nuestros hijos con prisas y ante la típica respuesta somnolienta de los niños de ¡porfi cinco minutos más!, enseguida le decimos a grito limpio, desde la otra punta de la casa normalmente, ¡Levantáte ya, no tenemos tiempo!.

Desde bien temprano arrastramos a quienes nos rodean a nuestro caos personal de vida acelerada. Gritos, prisas, carreras.

No nos damos cuenta que estas situaciones necesitan una reflexión profunda, ya no solo para ti sino también para la otra persona. Y necesitan tiempo y atención. Un divorcio da lugar a sentar las bases de la nueva vida que te espera. No solo tu vida sino también la de tus hijos y de ellos con respecto a ti como padre o madre. Sin embargo, sea divorcio u otra cosa, nosotros nos empeñamos en querer resolverlo todo al instante y sin responsabilidad.

Si en el primer paso decíamos que no escuchábamos, y que si lo hacíamos era para responder, aquí añadimos que tras escuchar lo que nos han dicho debemos parar, reflexionar y pensar. Queremos tomar decisiones sin haber reflexionado lo que nos han dicho, sin saber exactamente qué es lo que nosotros queremos de verdad.

Para tomar decisiones adecuadas es necesario pensar, y para pensar con claridad es necesario que tu mente no se encuentre invadida por las montañas de ruido y estrés a la que la sometes a diario.

Y ya no solo no dejarse invadir por todo eso. Necesitamos apartar también, o cuanto menos analizar con cuidado, las muchas opiniones que nos llegan desde todos los sitios, familia y amigos sobretodo, cuando de un divorcio se trata. Todo el mundo te da su opinión y muy pocas de esas opiniones están realizadas desde la reflexión, sino más bien desde el rencor y el reproche. ¿Te suena lo que te decimos?

Pensar requiere detenerse, sentarse y sólo centrar todo el poder de la mente en ese concreto problema para el cual quieres encontrar una solución adecuada.

Y todo esto hay que tenerlo en cuenta ya no solo para ti mismo sino para tu relación con la otra persona. Si eres de los que no reflexiona y además presiona a la otra persona para que tome decisiones, debes saber que estás logrando el efecto contrario. Toda persona bajo presión se cierra en banda, automáticamente se  pone a la defensiva y se vuelve inflexible para llegar a acuerdos. Su mente no se para a analizar, se pone en modo protección e impide todo aquello que sea nuevo o desconocido, con lo que estás limitando tú mismo la posibilidad de que entienda aquello que le estas planteando.

Queremos tomar decisiones sin haber reflexionado lo que nos han dicho, sin saber exactamente qué es lo que nosotros queremos de verdad.

Y al contrario, cuanto más relajas el ambiente de diálogo, más fácil es avanzar y llegar a puntos en común. Porque hablar con calma ayuda a entender y entendiendo podemos comprender lo que nos piden. Y al comprender podemos ver que realmente no se cede por capricho sino por el bien de los hijos. Ambos padres en calma pueden llegar a encontrar la mejor solución que más ayude a sus hijos.

Si quieres tomar decisiones acertadas en tu divorcio acostúmbrate a pensar. Para nosotros una de las mejores formas de pensar es pasear junto a la naturaleza. Los árboles, el ruido de los ríos o la orilla del mar, si tienes este privilegio como nosotros, te aseguro que te dará mucho más claridad a tu mente, y con ello darás más claridad al divorcio y a la otra persona, con lo que redundará en tu beneficio, en el de tus hijos y en el de todo el mundo.

PASO 3.- Pregunta, no respondas

La mayoría de los padres que entablan una conversación relacionada con sus hijos parten de una posición defensiva y de querer responder desde querer tener la razón.

¿Te has planteado que a veces no entiendes lo que te están tratando de comunicar, porque en lugar de preguntar para entender, te has limitado a preguntar para responder y debatir?

Las preguntas son necesarias para comprender. Si no has entendido, no has escuchado, si no has escuchado no has reflexionado y si no has reflexionado con seguridad tu decisión será errónea. Haz preguntas y trata de entender el por qué de los puntos de vista que aparentemente parecen opuestos.

Haciendo preguntas verás que vas a ir despejando aquellos pareceres que tú entendías mal y que en el fondo no estaban tan distanciados de los tuyos. Con las preguntas podrás saber en qué punto concreto está ese distanciamiento que os aleja del acuerdo.

Sabiendo donde está de verdad el desacuerdo se pueden empezar a plantear propuestas de solución que aproximen el acuerdo. Sabiendo donde está el distanciamiento se puede pensar en posibles soluciones y proponer alternativas que permitan acercar posturas.


Al final, estos 3 pasos a seguir para asentar las bases de un divorcio feliz se podrían resumir o complementar con uno: Saber parar. No dejarse arrastrar por las prisas y tomar el tiempo adecuado para hacer cada uno de los pasos que hemos señalado. Si los pones en práctica veras sus resultados.

¿Y tú, crees que eres capaz de poner en práctica estos 3 pasos?

¿Crees que puedes ser nuestro próximo ejemplo de responsabilidad en tu divorcio?

Por favor, cuéntanos tu experiencia

pasos en tu divorcio

Ante tu divorcio ¿Prefieres ser feliz o tener razón? ¿el aprendizaje o el rencor? ¿el amor o el odio?

Sientes las mariposas en tu estómago. Los ojos te brillan de amor. Suspiras con sólo pensar cualquier momento vivido a su lado. Se te dibuja una sonrisa con sólo notar su presencia. Ni te planteas que el amor pueda llegar a terminar.

Llega el momento. Recorres con nervios el pasillo hasta el “sí quiero”. Ni tan siquiera imaginas que el fuego de la pasión pueda llegar a apagarse.

Escuchas por primera vez el llanto desgarrado de tu bebé al salir del calor del vientre materno. Le abrazas con amor para protegerlo y consolarlo. Inolvidable. Ni te planteas que pueda llegar un momento en el que llegues a tener que contar los días para poder ver a tu hijo.

Cuando te casas piensas que es para siempre, pero esto no siempre es así. A veces sucede que cupido os deja de lado.

Un divorcio puede ser la puerta hacia una nueva vida que está a punto de empezar. Y esa puerta puede conducirte a dos caminos:

Un camino te puede conducir a seguir en el conflicto

A dar continuidad a todo lo que viviste en la última etapa del matrimonio que te llevó al divorcio. Te puede conducir a un camino repleto de odio, dolor, rabia, celos, envidia…provocados por ser incapaz de asumir que donde una vez hubo amor, ahora no existe como tal, que donde al principio había voluntad de hacerlo todo en común y ser un equipo, ahora se decide terminar y continuar el viaje de la vida de forma separada.

Un camino en el que continúas persiguiendo el tener razón al ser feliz.

En el caso de mi compañero Javier González, vivió el querer tener razón durante años y eso sólo le llevó a un continuo conflicto en el que los niños estaban en el medio de la batalla. Eso le condujo a una alternación en la forma de custodia (custodia exclusiva materna, custodia exclusiva paterna, compartida en sus formas más variadas…etc.) se nos olvidó que era lo mejor para los niños y sólo queríamos tener razón.

Desde su punto de vista él hacía lo mejor para sus hijos y desde el punto de vista de la madre ella también hacía lo mejor para sus hijos, pero en ningún momento se pararon a pensar, que es lo mejor para los niños.

Como ejemplo, el pasar año tras año por innumerables consultas psicológicas ante la rigidez y las dificultades de mi hijo mayor en relacionarse.

Llegué a cuestionar la validez del diagnóstico de Asperger, pensaba que realmente mi hijo estaba totalmente sano y que lo único que necesitaba era normas, hábitos y rutinas, pensaba de verdad que la madre se desentendía de los niños y que para ella su único objetivo era estar bien ella.

Buscaba no justificar sus dificultades con una etiqueta que le permitiera servir de excusa y en la que refugiarse. Pensaba que lo hacía bien, de hecho mucha gente pensaba que el niño era diferente en función de con quien estuviera. La misma persona si veía a mi hijo con la madre decía que era mucho más rígido, inexpresivo, se le acentuaban más los signos del asperger.

Y si lo veía conmigo decía que parecía un niño normal. En mi casa, se le trataba como si no existiera diagnóstico de asperger.

Esto parece insignificante, pero este hecho, el pretender omitir la etiqueta he descubierto que ha supuesto un gran dolor a la madre, porque pensaba que no quería aceptar que su hijo tenía dificultades y veía como rudo por mi parte que no le permitiera al niño ciertos comportamientos lógicos de su condición de asperger.

Mi experiencia vivida me demostraba que si lo trataba sin etiquetas y como un niño más dentro de mi familia, él se comportaba como tal y rebajaba sus rigideces.

Al final, ambos buscábamos el mismo resultado desde perspectivas diferentes, pero en lugar de intentar entender al otro, simplemente queríamos tener razón e imponer al otro nuestro punto de vista.

Otro camino, sin embargo, te puede conducir a un sendero lleno de alegrías y nuevas bendiciones

A una vida de nuevas experiencias y aprendizajes. Puede suponer poner fin a los conflictos, las guerras, las discusiones, las malas caras, los reproches… provocados por  la incomodidad de pretender mantener una relación ya carente de amor. Puede conducir a la aceptación de lo vivido y al decidir empezar de nuevo sin rencores ni reproches.

Lo bueno de esta nueva vida, de estos dos caminos, es que el camino a escoger depende de ti. Sólo, sólo, y solo, depende de ti.

En esta vida hay dos tipos de personas:

Las que viven desde el victimismo

Es decir, aquellas que culpan al exterior de todo lo que les pasa.

Las que todo lo malo lo achacan a la mala suerte, la crisis. Las que en una relación la culpa de todos los males la achaca a la pareja, a los suegros o a los cuñados. Las que siempre tienen en la boca la queja y la crítica, así como el “es que no me entienden” o “la culpa es tuya”. Este tipo de personas es evidente que únicamente tienen en mente como camino a seguir el primero. El del conflicto. El del odio y el miedo.

Todos los que viven un proceso de divorcio se ven afectados de forma emocional y ello termina afectando a su aspecto profesional y personal. Aun no queriendo, te descentras. Vives una montaña rusa de emociones. La vida, tus rutinas, todo lo que conoces y has creado con esfuerzo, se ve amenazado. Todo cambia por completo.

Sin pretenderlo, te encuentras fuera a la fuerza de tu zona de confort y seguridad, y obligado a aceptar nuevamente cosas de tu vida que creías haber superado. Otra vez sin pareja, pero ahora con hijos y preguntándote ¿Quién me va a querer a mi ahora? ¿A mi edad y con hijos, me voy a pasar el resto de mi vida solo?.

En muchas ocasiones, te ves obligado a volver a casa de los padres, aunque sea de forma temporal porque es un momento con muchas incógnitas que debes ir resolviendo paso a paso.

Tu vida estaba organizada para funcionar como un kayak doble en el que los dos ocupantes se sincronizan para avanzar y de repente, en lugar de remar en la misma dirección cada uno rema en un sentido distinto. Tu vida se detiene y parece que no avanzas o das vueltas sin rumbo. Te sientes perdido.

Te dedicas a culpar a tu ex por todo. La señalas como la causante de tu derrumbre personal y profesional.

En lugar de responsabilizarte personalmente prefieres echar las culpas al exterior, para poder seguir colgándome la etiqueta de víctima. Es mucho más fácil ir contando lo mala que ha sido y lo mal que te lo ha hecho pasar. Culpar al exterior de todos mis males,  en lugar de asumir todos los males son porque no has sido capaz de aceptar los cambios en tu vida y no has sido capaz de seguir tu rumbo remando sólo.

Luego está el otro tipo de personas:

Las que viven desde la responsabilidad

Las que entienden que todo pasa por ellas. Las que tienen claro que para que las cosas les vaya mejor, ellos tienen que ser mejores. Las que asumen que todo lo que les sucede, para bien o para mal, ha sido creado por ellos y parte desde ellos.

Son personas que no sacan al exterior lo que ellos mismos han sembrado con sus decisiones y comportamientos. En definitiva, son ese tipo de personas que son los directores de su propia película de la vida.

Son los que en una relación asumen y entienden que todo lo que le ha sucedido, para bien o para mal, ha sido única y exclusivamente, responsabilidad de él. Sólo, sólo y sólo de él.

Este tipo de personas son las que por descontado elegirán el otro camino. El segundo. El camino del amor.

Lo que muchos no piensan es que se debe creer ciegamente en el amor, se debe pensar que no has venido a este mundo para estar sólo y sufrir. Una vez aceptado que tu relación se ha terminado y, que en dicho fin tienes tu responsabilidad, debes empezar a ver en este hecho una segunda oportunidad en la vida para vivir con alegría, amor y felicidad.

Es la forma en la que la vida te da la oportunidad de poder volver a empezar de 0 y conocer a otra persona maravillosa con la que compartir y disfrutar de tu día a día.

Gracias a que lo hiciste mal en tu primer matrimonio, aprendes, y ahora valoras cosas que antes ni apreciabas. Cambias tu forma de ver la vida y mejoras en tu forma de relacionarte, y gracias a eso ahora puedes disfrutar de una mejor vida junto a otra persona.

Todo depende de la perspectiva que quieras que domine tu vida.

En Casasempere abogados solo hay un camino a transitar en esta vida y una forma de entender esa vida. Es el camino del amor y es vivir la vida desde ese amor y desde la responsabilidad CIEN POR CIEN.

Es el camino de ser feliz a tener razón. Es el camino de encauzar legalmente cualquier divorcio desde este enfoque.

¿Y qué es transitar este camino desde el amor y la responsabilidad? ¿cómo se afronta de esta manera un divorcio?

Transitar tu vida y divorcio de esta manera es asumir el 100% de responsabilidad en todo lo que hemos vivido en el matrimonio y nos ha pasado, y que nos ha llevado hasta aquí.

Es entender que tu pareja hizo lo mejor que sabía hacerlo, tanto en ese momento en que decidiste divorciarte, como ahora mismo al tomar algunas decisiones que no entiendes ni comparte. Es aceptar que tú en su lugar hubieras hecho lo mismo.

Es reconocer el divorcio como lo mejor que te podía pasar en ese momento. Es verlo como un aprendizaje más para crecer y ser un poquito mejor como persona, pareja, padre, madre, etc.

Es tener claro que tu pareja quiere a los niños de la misma manera que los quieres tú. Que para él o ella sus hijos son como para ti. Lo mejor que les ha pasado en esta vida.

Es tratar de solucionar cualquier cuestión que afecte al divorcio y a los niños desde el amor, el acuerdo mutuo, la responsabilidad y, sobretodo, el entendimiento de que en un divorcio la relación de pareja se ha acabado pero no la relación padres hijos. Es seguir actuando de manera que para los hijos el padre siga siendo el príncipe y la madre la princesa.

Es ser ejemplo de amor y responsabilidad para ti y tus hijos, y es seguir inspirando a tus hijos con tu ejemplo y compromiso, a que ellos también elijan en un futuro y transiten ese camino maravilloso de amor y responsabilidad.

Es definitiva, es vivir desde el amor y no desde el odio, desde el aprendizaje y no desde rencor. Desde el ser feliz a tener razón. En Casasempere abogados te animamos a que vivas así.

¿Qué camino vas a escoger tú?

¿Qué tipo de persona eliges ser?