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COMO SUPERAR UN DIVORCIO POR INFIDELIDAD

Durante días me pasaba las horas paseando por la orilla de la playa, esperando a que el ruido de las olas me susurrara cómo SUPERAR LA INFIDELIDAD.

Me sentía roto por dentro, defraudado, decepcionado. Traicionado. Cada vez que cerraba los ojos, se repetían en mi mente las imágenes que había visto en el vídeo del detective. Allí estaba ella, bailando, riendo, abrazando y, de repente, besando a otro hombre, de la misma forma que durante años lo había hecho conmigo.

La rabia me superaba y mi mente sólo veía dolor. Estaba en bucle. Mi mente repetía una y otra vez las mismas imágenes, tratando a la desesperada de encontrar una justificación que me permitiera no sentir más dolor en mi pecho.

Es curioso como la vida te cambia en cuestión de horas. Pocos días antes, hablando con uno de mis mejores amigos, había puesto la mano en el fuego por ella, y ahora sentía que me había quemado.

la infidelidad y el divorcio

LA INFIDELIDAD EN EL MATRIMONIO

Son muchas personas las que acuden a nuestro despacho, tratando de poner fin a su relación, movidos por el dolor de la traición que provoca una infidelidad en la pareja.

Durante años siempre digo los mismo. Veo las mismas historias con diferentes personajes. Continuamente aparece mi propia vida reflejada en otras personas. Ahora son ellas las que sufren, las que rabian de dolor, y mi misión es ayudarlas desde el que ha recorrido ese mismo camino, y ahora tiene la visión de haber llegado al final.

Cuando vives una infidelidad en el matrimonio, rompes uno de los eslabones más importantes dentro de una pareja, LA CONFIANZA.

Recuerdo como ella, con total normalidad, me indicaba que esa tarde tenía cita en la esteticien, a la que había ido cientos de veces durante años. Yo me quedaba encantado al cuidado de nuestros hijos. No tenía nada por lo que desconfiar o temer.

Es curioso como en esa conversación con mi amigo, me había auto convencido. Me decía “no creo que haya terceras personas porque, si lo pienso fríamente, ella no tiene tiempo de hacer algo así. Si no sale”.

No fue hasta ver el video del detective cuando empecé a ver con claridad. A unir los puntos, y entender todos esos comportamientos que había pasado por alto.

La vida siempre te da señales de que algo no va bien. A nivel de pareja, uno de los indicativos más claros es la falta de intimidad en la pareja.

Te convences, lo atribuyes al estrés por los niños, al trabajo, al ritmo de vida, pero si pasan las semanas, y el deseo no llega, empieza a preocuparte porque algo no estas haciendo bien en tu relación.

Los encuentros íntimos en la pareja son la mayor expresión del amor. Refuerzan los lazos de unión y liberan todas las tensiones existentes, y su ausencia es el indicativo más frecuente en todas las relaciones que terminan por romperse.

Prácticamente la totalidad de las personas que acuden a nuestro despacho para formalizar una ruptura, han pasado varios meses sin tener relaciones íntimas con su pareja.

Pon atención en este dato, porque si valoras tu relación, debes moverte antes de que sea muy tarde.

Las tentaciones forman parte de la vida. Desde Adán y Eva, siempre hemos vivido rodeados de tentaciones que nos provocan.

Es nuestra responsabilidad el valorar qué es lo más importante en nuestra vida.

Te dejamos una de nuestras entrevistas realizadas a una psicóloga especializada en sexualidad en la que hablamos de la importancia de las relaciones íntimas en pareja.

Hoy quiero destacar la historia de una pareja que me impacto mucho.

Vinieron recomendados por un compañero abogado. Tenían mucha prisa en quedar antes de un fin de semana. De hecho, cuando llegaron al despacho, tenían los dos las caras totalmente descompuestas.

Era una pareja de esas que cuando las ves juntos piensas “hacen una pareja ideal. Los dos guapos, atléticos y con una bonita familia con hijos”. Detrás del dolor que hoy compartían conmigo, jamás nadie se hubiera imaginado que estaban en crisis.

En pocos minutos me percate de que él estaba muy ofendido y enfadado, y la causa de su dolor provenía de un acto que, muy recientemente, había conocido, y que había realizado ella.

Él estaba empeñado en salir esa misma tarde de mi despacho con un convenio regulador firmado. Quería que ella saliera de la casa cuanto antes, y tenerlo todo atado, firmado y liquidado.

Ella era la expresión viva del arrepentimiento. No hizo falta que dijera nada. Se podía apreciar en su mirada a la perfección, el dolor del que piensa que ha metido la pata y se arrepiente profundamente.

Ella estaba desesperada porque no sabía cómo parar todo lo que estaba sucediendo. Sus hijas estaban ofendidas, su marido estaba dolido, y se veía claramente que nadie la comprendía, y todos la señalaban como CULPABLE.

Yo reconocía el dolor de él. Sabía lo mucho que duele sentirse traicionado, aun así, la experiencia y todo mi crecimiento interior, me permitían tener claro, en esos momentos, de que no se trataba de CULPABILIZAR. Sabía que ella no era la única responsable de lo que esa pareja estaba viviendo.

Ante una INFIDELIDAD es muy fácil señalar, culpabilizar y hacerse la víctima. Es muy fácil quedar en nuestro entorno como el inocente. “Fíjate lo que me ha hecho. A mí, que se lo he dado todo”.

Se nos olvida que la relación de pareja es cosa de dos y que somos 100% responsables de todo lo que vivimos. Te aseguro que a una infidelidad no se llega sin tu total cooperación.

Sé que esto te va a chocar. Sé que hasta ahora te sentías identificado y que ahora esas tres líneas no te han gustado. A mí cuando me pasó tampoco me hubieran gustado. Durante años estuve en tu misma situación. Es más fácil quedarse en el papel de VICTIMA.

Sin embargo, la preguntas que te tienes que hacer son estas

divorciarse por otra mujer

¿Qué responsabilidad tengo yo en todo esto?

¿Qué he hecho yo para provocar que mi mujer haya necesitado el calor de los brazos de otro hombre?

¿Qué responsabilidad tengo yo para que mi mujer haya tenido la necesidad de buscar los besos en otros labios?

Ahora mismo estarás pensando “¿Yo? NINGUNA. Faltaría eso. Ahora va a resultar que es CULPA mía que me hayan puesto los cuernos”.

La vida no va de CULPABLES, va de hacerse RESPONSABLE de todo lo que vives. Va de evitar señalar hacia fuera y tratar de ver cuál es tu participación en todo cuanto vives.

Soy consciente de que estás a punto de irte de este post, pero te invito a que sigas leyendo. Yo sufrí 10 largos años de dolor y guerra por no saber aceptar este mensaje.

Yo viví en modo VICTIMA durante años, y te puedo asegurar que lejos de ayudarme me provocó mucho más dolor.

Si esa pareja hubiera acudido a cualquier otro despacho de abogados, en los que el abogado no hubiera vivido en persona su misma situación, es muy probable que hubiera sentido mucha más empatía por él, por su dolor y por su traición, y es más que seguro que esa misma tarde hubiera alentado a la firma de un convenio, y hubiera participado inconscientemente de la destrucción de la pareja como la mejor solución.

Es muy probable que ese abogado hubiera actuado como cualquier persona que hubiera vivido en su vida alguna experiencia parecida, y el recuerdo de ese dolor le hubiera hecho simpatizar más con quien a primera vista parecía la VICTIMA de esta historia.

Eran dos personas que, al cruzar por la puerta de entrada del despacho, desprendían dolor, angustia y ella, sobre todo, un profundo arrepentimiento y vergüenza.

todos cometemos errores y la infidelidad es uno de los más graves

Pocas veces he notado con tanta intensidad el dolor de un arrepentimiento tan profundo. Si cierro los ojos, te aseguro de que todavía siento la mirada de compasión, agradecimiento y liberación, de ver que un hombre trajeado sentado frente de ella, en lugar de juzgarla y mirarla con desprecio, la comprendía, la animaba y la ayudaba.

Lo fácil para mí hubiera sido aprovechar el dolor y ayudar en la ruptura, pero era tan evidente que era una pareja que se querían. Era tan evidente que todo había sido un fatal error.

Como suelo hacer siempre con el ánimo de ayudar, empecé a contar historias personales vividas y les mencioné otros casos muy similares en los que había participado como abogado.

Les hablé del perdón, de que había vivido con parejas situaciones idénticas a su mismo error, y esas parejas, por el profundo amor que sentían, habían sabido salir reforzadas en su relación de pareja.

Por instantes, más que abogado parecía un terapeuta de pareja. En realidad, actuaba primero como persona. Lo decimos siempre. En Casasempere abogados primero somos personas, luego abogados.

Con mis preguntas descubrí que él había descubierto todo ese mismo día y que estaba en pleno DOLOR. Sabía por mi propia experiencia que él necesitaba pensar y necesitaba calmarse, y la sola presencia de ella en la casa le impedía hacerlo con claridad, porque el DOLOR de la traición que se siente en esos casos te nubla la razón.

Cuando la emoción sube la inteligencia baja.

Era consciente de que él necesitaba estar solo para poder hacer, desde la calma y la tranquilidad, un balance de su relación, y poder valorar en total paz su decisión final.

Todos cometemos errores en nuestras vidas, y tras un episodio como el que estoy relatando, una de las preguntas más duras a la que hay que enfrentarse es:

decidir si seguir o no en la relación despues de la infidelidad es un duro trago

DESPUES DE UNA INFIDELIDAD CUANDO SEGUIR Y CUANDO NO

Sopesar si quieres continuar tu relación cuando estás en pleno DOLOR es un completo error.

En ese momento, el único que decide es tu EGO movido por el DOLOR que sientes. Acuérdate de que yo me pasé una semana dando vueltas por la orilla de la playa buscando las respuestas.

Recuerdo que le pregunté como cien veces a mi ex si estaba segura de lo que estaba haciendo.

Date tu tiempo, permítete tu espacio, escucha a tu corazón.

Nunca antes las palabras “necesito tiempo y espacio” habían tenido tanto significado para mí.

Esas mismas palabras, que tanto daño me hicieron hace 12 años, cuando mi mujer de entonces me las dijo mientras estábamos tomando un té en una cafetería, y que en ese instante me habían sentado como un barreño de agua helada echado de golpe sobre mi cabeza, en ese instante era yo el que las pronunciaba a esa mujer arrepentida, dolida y destruida. Ahora, era yo él que le aconsejaba que le diera su tiempo y su espacio a su todavía marido para poder pensar.

Era yo el que le decía a él “no te precipites, debes pensar desde la total calma. Ahora mismo estás dolido y no puedes pensar con claridad”.

Era yo el que le decía a él “necesitas buscar tu orilla de la playa, para que puedas pensar en total calma y valorar lo que realmente quieres hacer. No te precipites en tu decisión.”

¿De verdad crees que no eres capaz de perdonar lo que ha ocurrido?

perdonar en una infidelidad es prioritario

En ese momento, simplemente actué como ese mejor amigo de ambos que pone lucidez y cordura en un momento de máxima tensión.

Le pregunté a ella si podía pasar unos días en casa de algún familiar o amiga, que él necesitaba valorar en su total ausencia lo que verdaderamente sentía.

Ella completamente rota de dolor en un primer momento, no entendía para qué iba a servir todo esto, aunque al final, producto de la desesperación de quien ve que por un error ha echado por el desagüe lo mejor de su vida, accedió entre lagrimas y sollozos.

Cuando él vio que esa misma tarde ella iba a salir de casa se relajó. Pareció aceptar de que no era una mala solución. Seguía empeñado en tramitar todo cuanto antes y en tener la custodia de sus hijas adolescentes, pero accedió a darse el fin de semana para pensar.

divorcio por infidelidad en españa

DIVORCIO INFIDELIDAD CUSTODIA HIJOS

Es muy normal que ante una infidelidad con hijos ya pre o adolescentes, estos sean conscientes de que algo está pasando entre sus padres, y que al conocer los verdaderos motivos se posicionen del lado de aquel que ven que es la víctima.

En este caso, la pareja me indicó que ambas hijas manifestaban que querían quedarse con su padre.

Imagínate por un instante el dolor que sentía esa madre. Pensaría que, por ese breve instante de debilidad, ahora no sólo había perdido su marido, sino que se sentía repudiada de su propia casa y rechazada por sus propias hijas.

Por mi parte, desde la experiencia de quien ha aprendido con el DOLOR, de que el único responsable de todo cuanto viví fui yo, trataba de conseguir el tiempo que necesitaran para que no se precipitasen en su decisión.

A él, el tiempo y el espacio que ahora más necesitaba. Que pudiera echar de menos la presencia en su hogar de la mujer que amaba, y que desde la total calma pudiera escuchar lo que su corazón quería hacer.

Ella estaba arrepentida de su error y quería recuperar su vida. Se merecía la oportunidad de que él, al menos, lo valorase sin DOLOR y desde la calma.

Cuando los despedí en la puerta, sentí como ella se había liberado. Me miraba con agradecimiento por mantenerse viva, aunque solo fuera por unos días, la llama de la esperanza. Se notaba que ella iba a aprovechar la oportunidad para tratar de emendar su error.

A la semana contacté con él, y noté que las prisas iniciales por cerrar el acuerdo, ahora habían dado paso a evasivas para no continuar los trámites. Me mantenía cerca, pero sin tomar acción.

Pasados tres o cuatro días más, contacté con ella y, con total alegría, me indicó que estaban juntos. Que mis consejos les habían ayudado a pensar con calma, perdonarse y volver. Estaba feliz y agradecida por mi ayuda. Me sentí muy feliz.

reconciliarse y perdonar

Prácticamente al año coincidí con esa misma pareja en una terraza de un bar, y sus gestos de amor y sus miradas de complicidad, para nada eran los de aquella tarde de viernes.

Me encantó ver como esa pareja seguía enamorada, y disfrutaban de nuevo de estar juntos. Me alegré de mi crecimiento y de entender que, en la vida, ante todo, lo más importante, es vivir con AMOR a cada instante, pase lo que pase.

La vida a veces nos pone duros desafíos en nuestro camino para que podamos valorar mucho más lo que tenemos.

Para terminar, te quiero responder a la pregunta principal de este post

¿Cómo superar un divorcio por infidelidad?

Entendiendo que las relaciones de pareja son el mejor espejo en el que ver nuestros mayores defectos.

Las parejas son nuestros mejores maestros de vida. Aquello por lo que sientas más rechazo de tu pareja cuando la mires, es lo que debes mejorar en ti.

Solemos pensar que lo que vemos en los demás es lo que deben mejorar esas personas, pero cuando empiezas a entender que la función de las parejas es señalarte tus áreas de mejora, empiezas a crecer como persona.

No te agobies, a mí me llevo diez años entenderlo. A veces es necesario experimentar más dolor en tu vida para empezar a pensar de una manera diferente.

Déjame que comparte contigo un video de nuestro canal de YouTube de mi espacio de divorciado a divorciado donde te lo explico.

En la vida sólo necesitas estar bien con una persona. Contigo mismo.

Pensamos que para ser felices necesitamos que alguien nos haga feliz, pero el secreto de la verdadera felicidad radica en entender que nosotros somos nuestra única y verdadera fuente de felicidad.

Cuando tú estás feliz, puedes y haces feliz a las personas que te rodean.

El secreto para superar una infidelidad es entender que tu objetivo en pareja debe ser primero estar feliz contigo mismo, para después poder multiplicar esa felicidad junto a una persona que te quiere.

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¿Te gustaría no volver a pisar un juzgado por un asunto relacionado con tus hijos?

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Te invitamos a que leas nuestra trilogía “BENDICE TU DIVORCIO” y que aprendas a cambia tu percepción de lo que vives a diario con tu divorcio. El verdadero secreto está en no culpabilizar a los demás y empezar a asumir el 100 % de responsabilidad de lo que vives.

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Y deja de pagar dinero en abogados cada vez que salta un conflicto con tu ex. De verdad, te lo digo con la mano en el corazón. Casasempere abogados y yo, deseamos que empieces a vivir la vida que te mereces alejado de los juzgados.

Muchas Gracias

Javier González González

Padre, Divorciado y experto apasionado del Área de Familia en Casasempere abogados.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

➡️ ¿La falta de intimidad en la pareja puede dar lugar a una infidelidad en el matrimonio?

Los encuentros íntimos en la pareja y el sexo son un gran termómetro para medir el estado de la pareja. Son la mayor expresión del amor y, por eso, su ausencia es uno de los grandes motivos para que las relaciones terminen por romperse y se busque fuera de la pareja lo que no se está encontrando en ella.

➡️ ¿Como superar un divorcio por infidelidad en el matrimonio?

Principalmente, asumiendo la responsabilidad de todo lo que ha ocurrido. La relación de pareja es cosa de dos y somos 100% responsables de todo lo que vivimos y lo que nos sucede.

Si tú pareja te ha sido infiel te has de preguntar que cosas has hecho, o mejor dicho, no has hecho para que se haya dado esa infidelidad. A una infidelidad no se llega sin tu total cooperación.

➡️ ¿Después de una infidelidad cuando seguir y cuando no?

Lo más importante que te aconsejamos para tomar esta decisión es que la tomes desde la calma. Cuando sube la emoción baja la inteligencia, y una decisión tan importante como continuar con tu matrimonio requiere de calma y tiempo para valorar todos los pros y contras de esa decisión. Y más cuando hay una infidelidad de por medio.

Tómate tu tiempo, pasea, busca espacios naturales que te ayuden, y medita firmemente lo que realmente supone para ti esa infidelidad y si es motivo suficiente y fuerte para poner fin a todas las muchísimas cosas maravillosas que ha supuesto el casarse y formar una familia con esa persona que te ha sido infiel. Sigue leyendo para saber más.

Padres divorciados. Prisioneros del rencor y el conflicto

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¡Eres mal padre! ¡Eres mala madre!.

Este es el calificativo más frecuente que se regalan los padres recién divorciados.

Este, y otros muchos más.

¡El único culpable de toda esta situación eres tú! ¡Eso es mentira! Pero ¿Cómo puedes ser tan cínico? ¿Cómo tienes la cara de decir todas esas barbaridades sabiendo que no son verdad?

Padres enfadados, encolerizados por la rabia, desgañitándose culpabilizando a las madres porque les han impedido ver a sus hijos.

Madres llorando desconsoladas, rotas de dolor e impotencia porque consideran que todo lo que oyen saliendo de la boca de los padres es mentira.

Denuncias cruzadas por las situaciones más absurdas, la maquinaria de la justicia en marcha y miles de euros gastados en trámites que de haber podido mantener  la tranquilidad, la calma y la cordura hubiera sido posible solucionar tomando un café.

Si todos los padres que inician un proceso de divorcio mantuvieran el foco en buscar el interés común de sus hijos y pudieran mantener la calma, acabaríamos con los duros enfrentamientos en los juzgados.

¿De verdad crees que el mejor camino para tener una futura relación cordial como padres es denunciar a tu ex pareja?

Absurdas situaciones de enfrentamiento con malas caras, reproches y un constante pensamiento en la mente de ambos. Buff!!! ¿Cómo he podido estar tan ciego/a y he podido vivir todos estos años con esa persona?

En  nuestro papel de abogados nos toca escuchar y creer en la versión de los hechos de nuestro cliente. Los años de experiencia a las espaldas nos ayudan a poner en cuarentena determinados comentarios y hechos que llegan a nuestros oídos. Somos conscientes de que cada una de las partes tiene y ha vivido su verdad, y al escuchar ambas versiones es como si cada uno hubiera vivido una historia completamente diferente. Y muchas veces nos preguntamos, ¿cuál es la realidad de lo vivido en común?

Ese es el duro papel de los jueces, fiscales y abogados. Aunque en muchas ocasiones la justicia parece ciega ante los sentimientos de las personas, en ocasiones vivimos episodios de humanidad en los que las actuaciones de los propios padres parecen las más insensibles y absurdas hasta a los ojos insensibles acostumbrados de la justicia.

Esta semana hemos tenido la oportunidad de participar en nuestro papel de abogados en defensa de una madre denunciada por su ex marido por un supuesto delito de revelación de secretos. Acusada de haber accedido a los mails y el WhatsApp de su ex marido y de descubrir una supuesta relación amorosa con una tercera persona, que ha desembocado en el divorcio y en una lucha en el juzgado por la custodia de las hijas menores.

El dolor de la madre ante la supuesta traición reiterada a su amor y confianza. El dolor del padre ante la supuesta acusación falsa por hechos que el niega ser verdad, hacen que ambos dirigidos por el dolor terminen entrando en un bucle de denuncias  por los hechos más extravagantes.

Hemos podido tener el privilegio de asistir a un intento de conciliación en el conflicto que ambas partes vivían, animado al entendimiento por parte del Fiscal y la Jueza. Ha sido esperanzador ver como siguen existiendo personas de corazón tras esas togas negras y casi siempre semblantes serios. Ha sido un precioso gesto ver como al margen de su función trataban desde su autoridad poner cordura en una situación carente de toda lógica a los ojos de todas las partes intervinientes menos a los ojos dolidos de los propios padres enfrentados.

Unos padres que han olvidado que una vez se amaron, y que fruto de ese amor tienen  dos hijas menores en común y que por desgracia, ahora viven sumidas en el dolor de la ruptura.

Antes de entrar a declarar, hablando en el pasillo con la clienta, le preguntamos en privado sobre si su ex pareja era buen padre. Su respuesta fue un inmediato «no es mal padre, tan solo no está acostumbrado a ejercer ese papel».

Como sucede muy a menudo, por desgracia se suele confundir no haber tenido un papel activo con no querer. Y se quiere creer que no va a saber.

Nadie hasta este momento ha sabido explicar a esta madre preocupada que no es necesario cronometrar al milímetro el tiempo de visitas. Que no pasa nada malo porque el padre esté más tiempo del estrictamente estipulado en el acuerdo con sus hijas. Que no hay nada malo en saltarse las visitas programadas y ajustarlas en otro tiempo en el que padre e hijas puedan compartir espacio.

Si lo que de verdad quieres en el futuro es que tus hijas sigan teniendo un padre como se merecen y se acostumbren lo más pronto posible a pasar tiempo con él, lo mejor que puedes hacer es favorecer ese tiempo.

Y a la vez, nadie le ha dicho a ese padre que si debido a sus actos ha perdido la confianza de su ex, ahora todo cuanto haga o diga va cargado con un plus de desconfianza. Debe ser paciente y debe volver a ganarse la confianza perdida. Y, sobre todo, por el bienestar de sus hijas, debe evitar criticarla y entrar en descalificaciones mutuas.

En fin, lo que siempre decimos. El conflicto sólo atrae más conflicto.

Cuando nos llegan situaciones como estas, siempre viene a nuestra memoria el recuerdo de un cliente que apareció en nuestro despacho portando una gran maleta de viaje. Cuando llegó al despacho, pensamos que tras la visita tenía que irse de viaje. Cuando le preguntamos por la maleta, la posó sobre la mesa del despacho, la abrió y sacó todas las denuncias que acumulaba a lo largo del primer año tras su divorcio.

Era el típico padre sumido en el dolor que ante la más mínima oposición, lo entendía como una provocación y lo arreglaba con una demanda o denuncia. No sólo mantenía el conflicto en la vía civil, con su demanda de divorcio sino que su enfrentamiento se había trasladado incluso a la vía penal. Su vida era el odio, el conflicto y la guerra, y lo único que atraía era más conflicto.

Muchos abogados de divorcios se habrían frotado las manos pensando en la cantidad de miles de euros en procedimientos, pero la verdadera realidad es que en lo único que pudimos pensar es en ayudarle. No en ayudarle a ganar los numerosos juicios que traía, sino ayudarle a salir del conflicto en su vida. Es una auténtica pena acabar entre un mar de denuncias con la que es el padre o la madre de tus hijos.

Fue necesario un año entero de saber escuchar, hacer razonar y tratar de imponer cordura. Horas y horas de conversaciones en las que pudimos poco a poco hacerle entender que debía cambiar la forma de ver todo lo que vivía. Donde el veía provocación, nosotros veíamos falta de entendimiento y un dolor muy reciente.

Hemos tenido que escuchar más de una vez a algún que otro compañero decirnos:

¡Nosotros somos abogados no psicólogos!

Ante ello, lo que siempre nos gusta contestar es lo siguiente: Ante todo somos personas. La diferencia, querido compañero, es que en Casasempere abogados hemos vivido en persona un proceso de divorcio verdaderamente conflictivo, y hemos caído en estos mismos errores, por lo que nosotros sabemos en lo que hemos fallado. Hemos vivido durante años en esa guerra y somos conscientes que no es el camino. Sabemos que el resultado de tanta guerra es distanciamiento, rencor, dolor, odio, etc… Somos conscientes de lo que está fallando y es una pena ver que van a arruinar su futura relación como padres.

El paso del tiempo y tener como único objetivo común querer lo mejor para los hijos es la mejor guía para pasar página.

Que la más mínima conversación termine con ambos alterados, perdiendo los papeles y gritando reproches hace que se viva denuncia tras denuncia. Que se llegue a pedir pena de prisión para el padre o la madre de tus hijos es lo más triste a lo que se puede llegar tras haber vivido una relación de amor.

Y sin ninguna duda, uno de los papeles más complicados de los abogados de divorcio y de todos los abogados en general es mantener la imparcialidad. No contaminarse por un deseo de querer ganar, y ayudar al cliente, a toda costa y por encima de todo. La pasión, el deseo de ayudar y creer como única verdad lo que nuestros clientes nos cuentan, hace que en muchas ocasiones nos ceguemos a la verdadera realidad de lo ocurrido.

Pasamos horas, meses e incluso años junto a nuestros clientes, escuchamos sus más íntimas confesiones de lo que ha sido su vida. Bueno, más bien su percepción de lo que ha sido. Porque cuando esos hechos se ponen en común con lo vivido por la otra parte en las declaraciones de los juzgados, se descubre que algo no termina de encajar. ¿Quién está contando la verdad?

En muchas ocasiones las personas responsabilizan a la justicia (jueces, fiscales, abogados…) del resultado de las sentencias de divorcio. Golpes en el pecho gritando la injusticia de la ley por no atender sus concretas peticiones. ¡No me han querido dar la razón! ¡Que injusticia!

Pero no se dan cuenta de que la gran RESPONSABILIDAD es personal y propia.

 

abogados divorcios

 

Durante el primer año tras la ruptura de pareja lo más habitual es vivir cegado en el rencor, el odio y el dolor. ¿Dónde quedó el amor? ¿Cómo es tan fácil olvidar que una vez  hubo amor y que ese amor dio como fruto a unos maravillosos hijos?

Es mucho más fácil culpabilizar al otro que empezar a responsabilizarse. Echar balones fuera que asumir la propia responsabilidad personal. A nosotros nos gusta preguntar:

¿Qué has hecho tú para llegar a este resultado? ¿Qué estás haciendo para continuar en este conflicto?

Lo vemos a diario. A la pregunta ¿No te das cuenta de que vives en el dolor?, la respuesta es, ¡Yo no!, es él o ella que no quiere darse cuenta y no quiere negociar conmigo. Sólo me odia y me desea lo peor. Siempre la mirada puesta en el otro y no en mí.

Y todo se complica si, además, los profesionales que se suponen que deben imponer cordura y ser imparciales y objetivos, se mimetizan con su cliente y se dejan contaminar hasta el extremo por la percepción de la realidad de su cliente.

Así lo pudimos vivir una vez más esta semana con el abogado de la otra parte, el marido. A la pregunta dirigida por su señoría a nuestro cliente «¿Usted ya conocía antes al letrado, verdad»?, y la tímida respuesta “Sí, es amigo íntimo de mi ex marido”, la jueza asintió como queriendo decir ahora lo entiendo todo.

Salió ese ánimo en querer tener la razón por encima de todo. Esa falta de querer conciliar. Este no es el camino, aunque entendemos que ese abogado, el compañero, lo hizo lo mejor que supo.

El mejor favor que le podemos hacer a nuestros clientes como abogados de divorcios es abrirles los ojos a la realidad. Por el bien de sus hijos es mejor decirles donde se están equivocando. Que van a conseguir al querer continuar por ese camino erróneo.

Todos debemos conocer y asumir nuestra responsabilidad en el resultado al que hemos llegado y, por el bien de los hijos, lo mejor es empezar a dar pasos para tratar de salvar la futura relación de padres.

No hace falta ser amigos. No hace falta llevarse bien. Simplemente hay que ser padres. Y acudir a un juzgado denunciando al otro es el peor medio para mantener la cordialidad.

Si eres padre o madre y tienes continuos problemas con tu ex pareja, antes de denunciarle, te pedimos por favor que te pares y te preguntes

 ¿Este es el mejor camino para el bienestar de mis hijos?

Cuéntanos qué experiencia has vivido tú en el juzgado. Qué te conmovió por dentro y te demostró que detrás de los jueces, los fiscales y los abogados hay personas con un enorme corazón.

Perdona y libérate de tu proceso de divorcio. Vive en paz

proceso de divorcio

Me es imposible perdonar. Si perdonara yo saldría perdiendo. El 100 % de la culpa de que yo me sienta herido es suya, yo no tengo ninguna responsabilidad. Tiene que pagar por lo que ha hecho. Si quiero protegerme para que no me vuelvan a herir, no puedo perdonar.

Estos son muchas de las justificaciones que vienen a nuestra mente cuando nos   sentimos heridos. Arrastramos dolor y sufrimiento por ofensas vividas con padres, hermanos, familiares, parejas, hijos…

Hay personas que se pasan toda una vida sin volver a hablarse.

¿Cómo prefieres vivir cada minuto de tu vida? ¿desde la paz y la tranquilidad o desde el reproche, el odio y el dolor permanente?

¿Qué prefieres tener razón o ser feliz?

Nos empeñamos en pensar que si perdonamos perdemos y no nos damos cuenta de que ya hemos perdido. Y que al no perdonarnos seguimos perdiendo.

Uno de los principales deseos de toda persona en su vida es vivir en PAZ.

¿Vives en PAZ o arrastras sufrimiento pasado en tus espaldas?

En la ruptura de pareja o durante el proceso de divorcio el sentimiento de dolor que experimentas se multiplica en tu mente,  si hay hijos menores comunes al dolor de sentirse herido se le suma el dolor como padres.

Te sientes herido por la persona a la que amabas. Aquella persona que se supone que debía protegerte, cuidarte, amarte y respetarte. Te sientes traicionado y muy decepcionado.

Nos empeñamos en vivir la vida desde el dolor.

Nos encanta acumular el peso del sufrimiento a nuestras espaldas. Nos encanta cargar pesadas mochilas repletas de dolor emocional.

En ningún momento nos paramos a pensar que podemos liberar esas cargas que arrastramos y que podemos vivir en paz.

Para caminar en la vida no hace falta arrastrar sufrimiento.  Sólo hay que querer perdonar para poder vivir en paz.

Si en el pasado resultamos heridos en la relación con alguien sólo tenemos dos caminos. Perdonar o no perdonar

No perdonar, significa que queremos quedar anclados en el pasado y que aceptamos eliminar de nuestra vida la posibilidad de alcanzar la paz. Elegimos sufrimiento.

Si perdonamos, tanto nuestro cuerpo como nuestro interior se calma y nos liberamos de ese peso del pasado. Conseguimos paz y libertad de espíritu. Perdonar significa que nos liberamos del pasado que nos ata, dejamos de hacer reproches y escogemos la calma de vivir en el momento presente.

¿Estarías dispuesto a perdonar a tu ex aunque sea sólo por el deseo de vivir en paz?

Hay que comprender que en nuestras relaciones a veces nos hieren y debemos aceptarlo. Primero tenemos que conseguir perdonarnos a nosotros mismos, aceptar que nos han herido. Perdonarnos por ese dolor y después perdonar a los demás.

Perdonar a alguien en contra de lo que se piensa es un acto sólo para ti mismo no para nadie más. Es un proceso interior que hace que tu vida sea mucho mejor.

Al perdonar te sientes purificado, renovado, ligero

Si algo cuesta a las personas que viven un proceso de divorcio con hijos menores es perdonar.

Y lo sabemos por experiencia propia. En el caso de nuestro compañero Javier, el dolor acumulado durante décadas de reproches, guerras y conflictos hacía que el solo hecho de tener que asistir junto a la madre de sus hijos a actos cotidianos como padres, como pueden ser una reunión escolar o a una revisión médica, le tensara todo su ser y ese día no estuviera para nada de humor. Se volvía mucho más susceptible y tenso con todos aquellos con los que se cruzaba. Dejaba de ser él, su brillo habitual quedaba oscurecido por un velo de sufrimiento y tensión.

Aunque Javier se trabajaba a nivel interior y leía libros de desarrollo personal que trataban las virtudes del perdón, el dolor sufrido se había agarrado bien a su ser y se negaba a soltarlo. Para su ego era mucho mejor tener ese dolor como aliado.

Pero cuando uno desea de corazón vivir desde el amor, desea alcanzar la paz y la tranquilidad en su vida, no se deja dominar por el sufrimiento pasado. Sigue aprendiendo, sigue estudiando y buscando.

Y entonces, una simple lectura, un audio libro, una charla, un comentario o releer un libro, hace que en un momento dado en tu mente salte un “click”, sin saber como entiendes, comprendes o de repente ves claro algo que antes ni advertías.

En su caso, escuchar en IVOOX el audio libro La Ley del espejo de de Yoshinori Goruchi le hizo crecer.

Le hizo entender una tarde de domingo el por qué de su dolor. A pesar de que creía que había perdonado, se dio cuenta de que en contra de lo que pensaba todavía había escogiendo no perdonar. Y arrastraba a sus espaldas el sufrimiento acumulado de más de 10 años de reproches, conflicto y dolor vivido.

8 pasos para liberar tu vida

Al oír ese audio lloró. Comprendió por qué seguía sintiendo dolor en su vida y decidió aplicar los 8 pasos para conseguir liberar su vida. Aprendió a perdonar:

PASO 1.- Haz una lista con aquellas personas a las que no puedes perdonar y que piensas que te sentirías mejor si consiguieras perdonarlas.

Como hemos dicho al principio de este post, arrastramos dolor y sufrimiento por heridas con nuestros padres, hermanos, hijos, amigos, parejas….etc.

Pues es el momento de hacer colada emocional. Es el momento de limpiar nuestra mochila emocional de toda aquella carga innecesaria. Toca perdonar todo lo que no nos ayuda a crecer y liberar nuestras vidas.

PASO 2.-Coge unas hojas de papel y expresa tus sentimientos hacía aquella persona que has escogido perdonar de tu lista.

Escribe los sentimientos que tenías en esos momentos.

Déjate llevar. Quizá lo que sale no es agradable. Quizá te apetece poner que es un imbécil, un desagradecido, que te sientes triste, decepcionado…

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Escribe tal y como lo sientes, no es necesario que te controles y si sientes ganas de llorar, hazlo. No te reprimas. Estamos liberando el lastre que llevas acumulado durante años.

Cuando sientas que has escrito suficiente, para. Rompe la hoja y tíralo a la papelera.

PASO 3.- Ahora imagina y escribe los motivos por los que tu crees que aquella persona actuó de esa manera.

Debes saber en este punto que en esta vida las dos principales motivaciones son  2:

1.-Sentir placer

2.- Evitar dolor

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No juzgues, sólo intenta comprender. Todos hacemos actos por inmadurez, debilidad o torpeza. Debemos comprender que en cada momento cada uno hizo lo mejor que sabía hacer con las habilidades que disponía.

Y debes decirte, al igual que yo lo puedo desear o lo quería evitar, él o ella también deseaba sentir placer o evitar ese dolor.

PASO 4.- Escribe aquello que puedes agradecer a aquella persona.

Escribe tanto como puedas. Intenta recordar lo máximo posible.

Por pequeño que sea seguro que hay alguna cosa que puedes agradecer.

En el caso de nuestro compañero Javier, a él le ayudó agradecer que a pesar de todo el dolor que tenía hacia su ex pareja, gracias a ella, existían sus dos maravillosos hijos. Que gracias a su relación ahora podía amar a sus hijos.

PASO 5.- Utilice la fuerza de las palabras.

Dígase “para mi propia felicidad, calma y tranquilidad perdono a ….”

No hace falta que lo sientas, basta con simularlo. En esta vida primero se hace o se disimula para que después se manifieste y se haga realidad.

Debes repetirlo mínimo durante 10 minutos. Si es más tiempo mucho mejor.

Y si quieres hacerlo de sobresaliente, puedes sentarte directamente con aquellas personas a las que quieres perdonar y hacer estos pasos.

Si tras expresar tu perdón no lo aceptan, esa es una cuestión suya. Por haber perdonado tú dejas de ser la víctima y vuelves a ser el principal responsable de tu vida.

PASO 6.- Escribe aquello de lo que quieres disculparte.

Quizás tú lo tienes grabado a fuego en tu mente, pero la persona a la que vas a pedir perdón puede no haber ni sabido que te había ofendido. Explícale con detalle qué fue lo que ocurrió.

PASO 7.- Escribe lo que has aprendido gracias a la relación con aquella persona.

Agradece el haberos conocido. Todos aprendemos algo de las personas con las que nos relacionamos, con las que coincidimos en el camino de la vida.

PASO 8.- Declara te perdono. Perdono a…

La palabra es la manifestación de nuestros pensamientos. Al decirlo lo haces realidad. Al declarar en voz alta que le perdonas lo estás manifestando de verdad.

Y Si tras hacerlo sigues sintiendo que no lo puedes perdonar vuelve a repetir durante otros 10 minutos el decirlo en voz alta. Sigue simulando tu perdón hasta que lo sientas. Hasta que sientas como el peso que hasta hoy cargabas a tus espaldas empieza a liberarse.

Nuestro compañero siguió todos y cada uno de estos pasos y te aseguro que esa misma tarde se sintió liberado. El peso que arrastraba a sus espaldas pareció aligerar de forma extraordinaria.

Se dejó llevar, lloró como un niño, sacó todo lo que llevaba dentro de su mochila emocional y experimentó en su ser una paz y una tranquilidad como nunca antes había sentido.

Y tú,

¿piensas seguir arrastrando el peso de tu pasado o piensas empezar a perdonar?

Escoge DOLOR o PAZ. De ti depende

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Cómo transformar tu divorcio de conflicto y sufrimiento en un divorcio de amor y paz

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¡Me divorcio! Lo tengo decidido. Ya no aguanto más. Estas son algunas de las muchas afirmaciones que salen de tu boca cuando la relación de la pareja se va rompiendo y toca a su fin. Estas y otras muchas más directas: ¡Ya está bien de que me haga la vida imposible!, ¡No hay derecho lo que me ha hecho!, ¡Yo no me merezco esto!

Las personas cuando elegimos algo en la vida tenemos dos opciones. Elegir desde el amor o elegir desde el miedo. En un divorcio no es diferente. Elegimos desde el amor o desde el temor. Más que desde el temor, desde el odio y el conflicto.

Cuando una pareja o matrimonio decide divorciarse rara vez lo hace desde la madurez y aceptación de que ha sido una etapa maravillosa en sus vidas, de la cual están agradecidos, y ahora ha llegado el momento de pasar a otra nueva. Normalmente detrás de esa decisión de divorcio hay dolor, reproches y resentimiento. Hay si cabe aún más de todo ello que en la época del matrimonio en la que surgieron todas las diferencias que ocasionaron la ruptura. Esa situación de enfrentamiento ya viene desde lejos, porque si en ese momento no se hubiera pensado desde el conflicto y el temor sino desde el amor, muy probablemente no se habría llegado al divorcio.

Sin embargo, lo cierto es que la práctica totalidad de los matrimonios que se acercan a su fin, vienen ya desgastados por un continuo cúmulo de diferencias llevadas al extremo en forma de discusiones y guerras. Y esas discusiones continúan cuando a través del divorcio quieren regular su vida futura.

Continuar después del divorcio

Es curioso como la mayoría de los matrimonios que quieren divorciarse lo hacen por querer una vida nueva sin la pareja que tienen al lado y sin embargo luego se dedican toda esa nueva vida dependiendo de ella y pendientes de hacerle la vida imposible.

Quieres divorciarte porque la relación está muy desgastada, no quieres continuar con tu pareja y decides empezar de nuevo, y en vez de eso no solo no empiezas, sino que continúas a partir del divorcio. Y continuas y continuas, ahora desde la lejanía, pero insistiendo con esa relación tormentosa de odio hacia tu pareja en forma de juicios, denuncias y decisiones, pensadas en el día a día más en hacer daño a tu ex que en crecer tú como persona.

Y si a eso le unimos el hecho que hay hijos menores en común la cosa se complica aún más. Mejor dicho, la complican los padres aún más. Son muchos los casos en que se sirven de esos hijos para hacer más agresivo y conflictivo ese divorcio, ya que los utilizan como arma arrojadiza contra su ex pareja y padre o madre de ellos.

Cuando una pareja o matrimonio decide divorciarse rara vez lo hace desde la madurez y aceptación de que ha sido una etapa maravillosa en sus vidas, de la cual están agradecidos, y ahora ha llegado el momento de pasar a otra nueva

Nuestra vida es como una mochila, es tu decisión llevar el equipaje justo y necesario para cada etapa de tu vida, dejando fuera todo aquello que ya pasó, o arrastrar un peso cada vez mayor porque somos incapaces de sacar de ella todo aquello que ya no es necesario.

Si tu objetivo es cerrar esta etapa de tu vida, no tiene sentido que sigas almacenando en la  mochila los conflictos del pasado y que además la llenes con nuevos conflictos como demandas y  procesos judiciales.

¿Si has decidido poner fin a tu relación porque sigues planteando nuevos procesos judiciales que te obligan a seguir unidos?

En estas situaciones queda muy evidente  que las personas están decidiendo en todo momento desde el temor, odio y conflicto más que desde el amor. Desde el odio de culpabilizar a su pareja por todos los males del matrimonio más que desde el amor de responsabilizarse uno mismo del fracaso de la relación y aprender de ese fracaso. Desde el odio de intentar hacerle la vida imposible a su ex, con hijos comunes de por medio, más que desde el amor de empezar una nueva etapa y hacerle más fácil la vida a tu ex como padre o madre que es de tus hijos. Desde el odio de hacer con tus hijos siempre cualquier cosa dependiendo de lo que le pueda afectar o perjudicar a su ex, a su otro padre más que desde el amor de hacer con tus hijos siempre cualquier cosa pensando única y exclusivamente en su propio beneficio y por lo tanto en la felicidad tuya y de tu ex como padre o madre que es de ellos.

Y lo que es peor. Ese odio a lo único que te acerca es al sufrimiento, alejándote del amor y de la vida que deseas y siempre soñabas. Porque no se pueden dar las dos cosas. O hay amor o hay miedo, odio y sufrimiento.

Llegados a esta situación, ¿No crees que debe de haber otra manera de vivir?

Consejos para afrontar el divorcio desde el amor y no desde el odio

En Casasempere abogados te animamos a que siempre elijas desde el amor y  desde la cordura, ya sea en tu relación, ya sea decidiendo ponerle fin con el divorcio. Por eso, a continuación te damos algunos consejos que a nosotros nos han servido en la vida, sobretodo en momentos desafiantes como un problema o divorcio, para que empieces esta nueva etapa desde el amor y abandones todo lo que te lleve al miedo, rencor y sufrimiento:

  1. Empieza a cambiar tú y tu forma de pensar

 Nosotros creemos que lo primero que tienes que hacer para poder vivir una vida de amor es cambiar tú y tu manera de pensar. Todo lo que sucede en el mundo que ves, en el mundo exterior es un reflejo que lo que tú ves en el mundo interior. De lo que tú piensas.

Si tú quieres un mundo mejor, tú tienes que ser mejor

Si tú quieres un mundo de amor tú tienes que pensar en amor. Cualquier decisión de tu vida tiene que estar rodeada de amor. También las que afectan a tu relación con tu ex pareja y seguro madre o padre de tus niños.

Si tú quieres la felicidad de tus hijos tú tienes que pensar, decidir y actuar acorde única y exclusivamente a esa felicidad tuya y de tus hijos, felicidad que solo existirá si esa felicidad abarca también la felicidad de tu ex pareja como madre o padre que es de esos hijos.

Si no das amor es imposible recibir amor y para dar nunca hay que esperar a recibir.  Si recibes odio, debes responder con más amor, porque sólo cuando primero das amor entonces podrá empezar a recibir amor en todo lo que haces.

Una de las reglas universales de esta vida es dar para recibir, no pienses en recibir para primero dar, simplemente da amor sin esperar a recibir.

Quítale el micrófono y el protagonismo a esa vocecita que continuamente te habla llamada ego. Dale las gracias, dile que ya no la necesitas y enfócate en todo lo bueno que te queda por vivir.  

  1. Perdónate a ti mismo y quiérete más

El divorcio suele ser un momento en el que, con independencia a como lo afrontes, no faltan reproches a uno mismo por todo. Uno también se culpabiliza por todo por haber llegado a esa situación. Que si ha destrozado su vida y la de sus hijos, que si ya no va a volver a encontrar ni a vivir el amor, que si soy un desastre. En definitiva, que cómo he llegado a esta situación.

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Aléjate de esos pensamientos. Sácalos de tu cabeza. No te crucifiques. Piensa que tú en todo momento has hecho lo mejor que sabías hacerlo y que si todo ello te ha llevado a esta situación es porque era lo que más te convenía para tu vida y felicidad. Míralo todo como a continuación te mostramos y empieza a vivir una vida más desde el ser que desde el tener.

Plántale cara a tu voz interior, aquella que te pide que desenvaines la espada de guerra. Aquella que te dice: ¡Pero no piensas responder!, ¡Se está burlando de ti!, ¡De verdad piensas ceder una vez más! Quítale el poder a ese sentimiento interior que te domina de odio, rabia, rencor. Eres mucho más fuerte y demuestras mucho más coraje y valor si controlas tu mente y te enfocas en ver todo desde el amor.

Ese odio a lo único que te acerca es al sufrimiento, alejándote del amor y de la vida que deseas y siempre soñabas.

Hasta que no dejes de vivir en el conflicto y empieces a enfocar tu vida desde el amor, jamás podrás vivir con esa paz y tranquilidad que deseas. Si tu cuerpo lo recorre un sentimiento de venganza sólo vas a conseguir conflicto en tu vida.

Nos preguntan muchas veces, ¿Es que esta guerra no va a terminar nunca?

No mientras tu no empieces a responder a los ataques con amor.

No mientras sigas sintiendo odio y rencor cada vez que intercambias unas palabras.

No mientras no decidas dejar ir ese sentimiento de dolor.

De ti depende.

  1. Acepta la situación y elige el camino del aprendizaje

Hasta aquí has llegado. La palabra divorcio aparece en tu vida. Y ahora tienes dos opciones. Mirarlo desde el reproche, la culpabilidad o mirarlo desde la aceptación y el aprendizaje. Nosotros en el despacho nos recordamos muy a menudo que:

 Todo lo que sucede conviene

Míralo así tú también. Has llegado a esta situación y gracias a lo vivido has sacado un grandísimo aprendizaje que te ha hecho crecer muchísimo y que es el inicio de una vida maravillosa. Detrás de estos desafíos y aprendizajes hay una vida de bendiciones.

Enfócate más en todas las cosas maravillosas que tienes en esta vida, y en lo mucho y bueno que te queda por disfrutar, más que en lo que no tienes o te falta. Vive la vida desde la oportunidad y responsabilidad y no desde la tragedia y el victimismo.

  1. Perdona a todo el mundo y agradece

Conseguir perdonar de verdad, sentir recorrer el dolor en su máxima intensidad por todos los poros de tu cuerpo, y dejarlo ir definitivamente es, sin ninguna duda, lo más complicado.

Es complicado aprender a perdonar. Es tal el volumen de odio, rencor y reproche acumulado durante estos años en tu mochila emocional que andar supone para ti un enorme desgaste emocional. El problema es que hasta que no consigas perdonar y liberar tu ser no vas a poder avanzar.

Mientras siga existiendo un rescoldo de odio, rencor y dolor, la vida te seguirá dando la oportunidad de aprender a perdonar. Y para ello, te pondrá una y otra vez ante el mismo   o similar suceso, porque la vida no deja de ser un taller de amor en el que cada día tienes una nueva oportunidad de aprender desde la única fuente posible. El amor.

Perdonar supone poder ponerte delante y que tus pulsaciones no se aceleren,  que tu único deseo no sea alejarte rápido. Que lo que más te gustaría no fuera gritarle todos los reproches que llegan a tu mente.

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Para perdonar es necesario agradecer. Agradecer todas aquellas cosas buenas que hace en favor de tus hijos. Agradecer todo lo bueno que ambos dais a vuestros hijos.

El mejor hábito diario para evitar acumular energía negativa es perdonarse, perdonar y agradecer.

Y tú, ¿Qué tienes que agradecer hoy? Y ¿A quién tienes que agradecer algo hoy? ¿Qué pasos de los vistos vas a poner ya en marcha?

Nosotros decidimos vivir desde el amor, ¿Y tú?

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